Los propios dioses, Isaac Asimov.

Los propios dioses.

Hace unas semanas se difundió en los medios de comunicación una alarma a nivel mundial: “El apagón”, el planeta corría el riesgo de quedarse sin energía eléctrica.

Varios países europeos alertaron de que era una posibilidad real que los productores de gas cortaran el grifo. 

Las crisis geopolíticas del norte de África y la restricción del servicio en el eje ruso alertaron a los países dependientes de fuentes energéticas.

Si el suministro de gas se cortaba ocurriría una reacción en cadena y la demanda no podría cubrirse. Austria alertó a su población de que debían estar preparados para un posible apagón. ¿Exagerado? Lo sabremos pronto.

Alguien hace tiempo me dijo que muchas personas pensaban que si hubiera una caída en el servicio de la red de internet el mundo se colapsaría, pero realmente esto ocurrirá cuando se produzca un apagón: sin energía no hay internet.

Es difícil imaginar un mundo sin electricidad, a oscuras.

Existen muchas fuentes de energía, entre ellas las de origen natural o ecológicas, como la hidráulica, eólica, solar o marítima; otras como la nuclear no deberían ser tan desdeñables hasta que todos progresemos a una producción más limpia e inteligente.

Hoy me desperté con una noticia realmente interesante: una persona había descubierto una forma de generar energía casera sin depender de ninguna fuente exterior, gratis.

El descubrimiento se trata de un áncora magnética que consigue mover una rueda gracias a una longitud de onda exacta de carga magnética.

¿Imaginan que fuera posible? No me refiero a que el hallazgo funcione, eso ya está probado; el propio inventor se ha ofrecido de forma altruista a todo el que lo quiera probar.

Tal vez existan demasiados intereses para que eventos de este tipo no salgan a la luz, es casi como descubrir que los coches pudieran moverse con energía solar; pero un momento, esto también parece bastante probable, ¿no creen?

Se perderían miles de puestos de trabajo, muchas industrias tendrían que desaparecer. El miedo al cambio es una de las trabas más importantes que el ser humano ha padecido desde siempre. Tal vez por eso estemos donde estamos.

“Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano”. Es una cita del famoso dramaturgo alemán Friedrich Schiller.

Y ahora pasemos a hablar de “Los propios dioses”, de Isaac Asimov

Isaac Asimov tomó la premisa de Schiller para dar título a esta novela publicada en 1972.

«Los propios dioses» consta de tres partes: “Contra la estupidez”, “Los propios dioses” y “Luchan en vano”.

Supongamos un futuro donde el hombre descubra la forma de generar electricidad de forma infinita y gratis, pero que ello pueda ocasionar algún cataclismo. Volvemos a encontrarnos ante la estupidez de los seres humanos y su confrontación al proteger algo que es peligroso.

La novela nos muestra un mundo paralelo en el que existen otros entes que tienen cierta comunicación con nuestro planeta.

El hallazgo pone en riesgo el sistema solar y por tanto la supervivencia del ser humano, pero como ocurre en la realidad los beneficios son tan satisfactorios que un cambio no interesa a sus descubridores.

Los propios dioses consta de tres partes:

Primera parte: “Contra la estupidez”.

Lo que más me gustó fue la trama, esas confabulaciones entre los investigadores donde al final se busca el éxito como en cualquier orden de la vida, la competitividad, la fama por el descubrimiento.

Segunda parte de la novela: “los propios dioses”.

Asimov nos muestra ese otro mundo formado por una especie de alienígenas, los Duros, al ser físicamente corpóreos son los únicos que poseen acceso a la tecnología y ofrecen el invento, la comida. Deciden convertir nuestro sol en una supernova para obtener más alimento y garantizar su supervivencia.

Tercera parte: “¿Luchan en vano?”.

Se desarrolla en la luna. Sus habitantes dependientes del poder de las terrícolas encuentran una solución al problema que pone en riesgo la supervivencia de la humanidad.

De esta parte lo que más me gustó fue la relación entre el terrícola y la selenita, cómo ella le enseñaba a moverse bajo la gravedad lunar.

Asimov quería mostrar la debilidad del ser humano en su evolución.

Los descubrimientos hacen de nuestro planeta un mundo peligroso que aceptamos en nuestra visión cortoplacista. Somos una especie demasiado pequeña, absurda para entender que el progreso va más allá de nuestra existencia. El egoísmo nos arrastra en detrimento de nuestros descendientes.

¿A quién le importa que nuestros tataranietos mueran de inanición por un cataclismo provocado cuando nosotros ya no estemos para verlo?

Novela de ciencia ficción basada en hechos futuros que se repiten con otras formas desde hace muchos años

Estamos pues ante una novela de ciencia ficción basada en hechos futuros que se repiten con otras formas desde hace muchos años, tantos que Friedrich Schiller ya hablaba de ellos cuando ni siquiera existía la electricidad y tal vez escribiera sus novelas bajo la luz de una vela.

Su premisa sigue estando vigente: “Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano”.

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Cita con Rama.

Arthur C. Clarke.

Cita c0n Rama, Arthur C. Clarke.

Desde tiempos inmemoriales el hombre siempre ha buscado una explicación a su existencia. La religión lo fue durante siglos, pero los argumentos que sostienen sus postulados decaen año tras año.

El planeta Tierra comienza a ser viejo y sus habitantes algo habilidosos. El hombre ha evolucionado y la ciencia señala determinados caminos que nada tienen que ver con los profetas o los dioses. 

Y aun creyendo en estas deidades nada indica que el ser humano sea la génesis de las especies, y si lo fuéramos, podríamos pensar que hemos perdido el contacto con nuestros creadores.

«Cita con Rama» nos presenta estas cuestiones en un futuro que aún no se ha dado, pues el hombre ha conquistado varios planetas del sistema solar. 

Nos encontramos ante una novela de ciencia ficción basada en la premisa de que nuestra evolución, aunque lenta y sostenida, será mayor de la que conocemos hoy en día.

Arthur C. Clarke escribió esta novela en el año 1972. Cita con Rama fue galardonada con el premio Nebula, Locus, Hugo y John W. Campbell Memorial.

Supongamos que un objeto no identificado entra en nuestro sistema solar.

¿Qué hacer ante un elemento externo que el ser humano no entiende y que se aproxima a nuestro planeta?

La respuesta parece evidente. El hombre siempre actúa de la misma manera ante lo que no comprende, sea un profeta o un extraterrestre: de una forma reaccionaria.

El asteroide es bautizado como Rama en honor al dios hindú. Se trata de un objeto cilíndrico de 50 km de largo y 10 de radio que tiene un movimiento de rotación muy rápido.

La novela versa sobre la exploración de un equipo de investigadores en su interior. Durante su periplo hallarán ciudades, mares, vientos huracanados, y robots extraños; todo con un cierto sentido bajo unas condiciones de gravedad cambiantes donde deberemos estar atentos al efecto Doopler o al movimiento Colioris.

Rama es un mundo autónomo, singular y desconocido para el ser humano, lo más inquietante es que posee su propio sentido de existencia. 

La tripulación sabe que los acontecimientos que se suceden dentro de Rama tienen sentido.

Durante la investigación, dentro del gran cilindro, ocurren fenómenos explicables por la naturaleza. El comandante Norton y sus compañeros tratarán en todo momento de construir una razonamiento plausible sobre los hechos. Construirán pequeñas naves para el desplazamiento en el interior de una gran cueva con vida propia.

Existen señales que indican que una inteligencia superior ha diseñado el artefacto como las  tres escotillas de apertura manual, totalmente iguales y dispuestas simétricamente sobre el círculo, tres valles que resultan ser grandes proyectores de luz alargados que se encienden lentamente para iluminar el interior o las prendas de vestir con una simetría triple que evoca a un ser con tres extremidades superiores.

Los seres humanos son los conquistadores de los planetas del sistema solar; terrícolas o mercurianos siguen siendo egoístas, precavidos y violentos ante cualquier agente externo.

«Cita con Rama» deja un final abierto que me gustó ya que representa una inteligencia ajena al hombre, con un destino propio al margen de nuestra existencia.





Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick.

Flow my tears the policeman said.

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía.

Jason Taverner es un seis, un superhumano mejorado genéticamente y también es un ídolo de masas con una audiencia de 30 millones de personas.

Un día, al despertar pierde su identidad, no tiene ningún documento que demuestre su existencia. En las bases de datos no existe. No entiende que le ha podido pasar y sus amigos y seguidores no le recuerdan. Todo parece formar parte de una confabulación 

Con estos mimbres Philip K. Dick ideó esta historia en 1974 y ahora, en el siglo XXI, cuando leemos esta historia parece que todo encaje, porque es plausible que un humano pueda ser mejorado al menos físicamente.

Volvamos por un momento a 1974 y pensemos en seres humanos mejorados, coches voladores que cruzan el planeta y sistemas sociales donde el control policial de la población es exhaustivo; entonces podrás decir que has viajado al futuro. 

No encontramos antes una obra ciertamente visionaria.

Fue galardonada con el premio John W. Campbell a la mejor novela en 1975.

Nominada al Nebula 1974 y Hugo 1975.

«Fluyan mis lágrimas, dijo el policía» nos sumerge en ese mundo que no está tan alejado al que podamos discernir hoy en día. 

¿Quién puede negar que existan personas mejoradas genéticamente?

¿Quién no cree que habrá vehículos que nos trasladen de un lugar a otro del planeta en poco tiempo?

¿Quién puede creer en un mundo con grandes desequilibrios sociales o controlado por un estado policial?

Ya existen o estamos cerca de que se logren. 

Flow my tears the policeman said.

Jason Taverner es una estrella de la televisión, uno de esos iconos que hoy en día pueden ser corrientes. Su mundo se viene abajo por una extraña situación: ha perdido su identidad.

Preguntémonos qué ocurriría si hoy en día no tuviéramos nuestras tarjetas de identificación.

La novela transcurre en una pantanosa zona de incertidumbre en la que el personaje debe asimilar que ya no es nadie. Poco a poco se hará con el control de la situación; con algo de fortuna continuará una senda plagada de personajes que lo adulan y lo odian, que le ayudan pero que le desconocen. 

Todo parece desmoronarse durante varias fases de la novela, pero Jason consigue sobrevivir en un mundo hostil.

El relato toca temas relacionados con las drogas y las relaciones sentimentales, el incesto o la homosexualidad, todo forma parte del progreso de la sociedad.

Jason Taverner está tan presente en la novela que puedes sentir que eres él, y a veces que es también el propio autor.

Si te dejas llevar podrás palpitar por la mente de Philip K. Dick a través de Jason hasta que leas el último capítulo, momento en el que ya no sabrás si todo se debe a las drogas o a una estratagema extraña para eliminar al protagonista.

Flow my tears the policeman said.

Como en otras novelas de Dick, el valor fundamental que le atribuyo es su gran capacidad de crear una novela de ciencia ficción donde sus personajes se sienten vulnerable ante situaciones inverosímiles.

La capacidad de crear mundos que ahora nos pueden parecer ciertos, pero que fueron ideados hace más de cuarenta años.

“Para todo aquel que esté perdido en las realidades eternamente multiplicadas del mundo moderno, recordad: Philip k. Dick ya ha estado allí”.

Terry Gilliam


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Otras novelas de Philip K. Dick.


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Yo, robot. Resumen.

«Yo, robot» es un clásico de las novelas de ciencia ficción. Resumen

«Yo, robot» es un clásico de las novelas de ciencia ficción. Una obra de Isaac Asimov publicada en 1950, cuando la inteligencia artificial y la digitalización del mundo estaba en pañales. De ahí la gran repercusión que ha tenido y todavía tiene.

Esta novela cuenta con siete relatos sobre robots en la que se evidencia la relación de las máquinas con el ser humano.

Antes de entrar en materia Asimov relaciona las tres leyes de la robótica:

Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

Isaac Asimov.

Yo robot resumen

Los relatos están relacionados entre por un mismo personaje: Susan Calvin, que aparece como experta en robopsicología narrando de forma biográfica cada caso.

En «Yo,robot» podremos encontrar máquinas que leen el pensamiento, algunos con sentido del humor, o robots que se vuelven locos, robots de acompañamiento, trabajadores para la explotación de minas de otros planetas o robots políticos.

Durante la narración Asimov especulará en cada una de las situaciones teniendo en cuenta siempre las tres Leyes.

¿Puede una máquina suplir el cariño de un amigo o un familiar?

Es algo inquietante. 

Yo robot resumen

¿Puede el ser humano crear algo que supere sus propias aptitudes? 

La respuesta es, evidentemente, afirmativa, pero cuando nos encontramos frente a los sentimientos, la competencia se nos hace más arrebatadora, no aceptamos de buen grado que un robot sea mejor en estos asuntos.

En «Robbie», el primer relato de «Yo, robot», reparamos en este conflicto a la perfección.

¿Qué padres podrían asumir que el mejor amigo de su hija fuera un robot?

¿Realmente el ser humano está preparado para este desafío?

Asimov recreaba sus argumentos en una época cercana a la actual, sin duda debía pensar que en 2021 la humanidad ya habría desarrollado colonias de robots que formaban parte de nuestra sociedad; pero este progreso no se ha dado.

Los inconvenientes están más asociados a la preeminencia de nuestra especie que a los problemas técnicos para la creación de un elemento que pueda discutir nuestra supremacía.

En el relato «Un conflicto evitable», nos encontramos ante un mundo gobernado por máquinas bajo los parámetros de las tres leyes con los datos que los propios humanos les facilitan para que ellos tomen las decisiones oportunas. Todo ello en una época post atómica.

Porque, admitámoslo, un robot puede razonar. Una vez se imprimen las tres Leyes en su cerebro positrónico la toma de decisiones es el resultado final de la ecuación.

Ahora bien, ¿puede un robot mentir si con ello consigue un resultado más satisfactorio para las personas?

Esta cuestión se aborda en el relato «La evidencia»: un robot se presenta a la candidatura de alcalde solo con buenas intenciones, sin transgredir ninguna de las tres leyes. 

¿Es esto asumible, o por el contrario no es ético darle a una máquina dichas atribuciones?

Juzguen ustedes mismos. La clase politica humana suele violar muchas más leyes que las de tres que se citan en el tratado de robótica de Asimov.

Yo robot resumen

¿Puede un robot, tomar el mando sobre el ser que lo creó con la finalidad de mejorar la sociedad?

Y si es así: ¿podría gobernar el mundo desde una perspectiva pacífica, siempre atendiendo a las tres leyes que su progenitor le dio y que él mismo incumple?

Me temo que la respuesta es afirmativa. ¿O tal vez deberíamos darnos otra oportunidad ante la posibilidad de nuestra extinción?

Sobre la inteligencia artificial se ha escrito largo y tendido, tanto en temas económicos de gobierno y sentimentales.

No hace mucho leí «Klara y el sol» de Kazuo Ishiguro en la  se expone la relación entre el humano y el robot desde el punto de vista de la inteligencia artificial como ente pensante en primera persona que atiende y aprende del ser humano.

La película «Yo, robot» de Will Smith es un ejemplo de ello, pero hay multitud de ejemplos: series de televisión, cómics, libros; todos ellos desde una perspectiva digamos humana, donde el robot siempre comete algún error al no poder valorar la vida desde un punto de vista que el propio ser humano no ha impreso en su cerebro positónico.

Pero la cuestión clave es:

¿Puede el hombre admitir que la creación es mejor que el creador?



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«Klara y el sol», de Kazuo Ishiguro.

klara and the sun

En ocasiones me suelo encontrar ante la disyuntiva de seguir leyendo a autores que conozco sobradamente o saltar a algo nuevo. Con «Klara y el sol» fue determinante la opción de indagar a un autor que no conocía.

Klara and the sun

Cuando supe que Kazuo Ishiguro había conseguido el Premio Nobel de Literatura, me decanté sin dudarlo: un nobel de literatura en asuntos de ciencia ficción.

«Klara y el sol» es una novela escrita bajo el realismo mágico.

Para todos aquellos lectores que buscan plantearse de una forma distinta los asuntos que aborda la ciencia ficción esta novela les parecerá interesante pues está escrita bajo un halo de realismo mágico.

Klara and the sun

En «Klara y el sol» se afrontan las relaciones entre un robot con las personas desde la perspectiva de la inteligencia artificial.

Klara es una AA, una Amiga Artificial, especializada en el cuidado de niños.

Ella narra las impresiones que vive con las personas en primera persona, es la protagonista principal junto con Josie, la niña que acompañará durante su periplo de vida.

La originalidad del texto reside en que los hechos se cuentan desde la perspectiva de la inteligencia artificial.

Klara está en continuo aprendizaje y, aunque es inteligente y educada, demuestra lo complejas que son las relaciones entre los seres humanos.

Pronto se verá inmersa en disputas, celos y contradicciones provocadas por ellos.

Durante toda la novela tres elementos se van sucediendo continuamente: ciencia ficción, realismo, y magia.

La inteligencia artificial, los drones y clases sociales mejoradas tecnológicamente estarán inmersas en una sociedad que, aunque pueda parecer deshumanizada, no lo es más de lo que conocemos actualmente. 

La narración está bajo un contexto donde intervienen hechos incomprensibles que el robot Klara entenderá como irrefutables.

El Sol como fuente curativa de enfermedades es uno de esos componentes mágicos, y su nutriente o luz es la cura.

Con estos mimbres Kazuo Ishiguro nos sumerge en una historia de amistad, amor y conflicto, donde uno de los hechos que me pareció más inquietante fue mostrar la posibilidad de la sustitución de un ser humano por un robot, a partir del conocimiento del segundo sobre el primero.

Klara and the sun

La posibilidad de que un ser artificial sustituya a un ser humano.

De una forma natural se dará a entender que un robot puede suplir a una persona sin que los sentimientos de sus seres allegados se vean afectados.

Y todo de una manera consentida por ambas partes, en la que el robot cumple la función que sus dueños le han encomendado, y en la que se acepta como solución plausible que la inteligencia artificial pueda ejecutar dicha tarea.

Pero Kazuo Ishiguro no nos lleva por ese camino y el desenlace nos conduce a otro final.

Creo que «Klara y el sol» es una historia interesante que añade elementos poco explicables que atraen al lector, similares a los que se pueden encontrar en novelas de Haruki Murakami como «1Q84» o en «La muerte del comendador».

Si buscas una novela de ciencia ficción (como dirían los expertos, blanda) donde el elemento principal no es la tecnología sino cómo afectan los avances de la ciencia en las relaciones humanas, entonces «Klara y el sol» te gustará. 

Si quieres ver cómo una inteligencia artificial comprende y estudia las complejas relaciones humanas, entonces «Klara y el sol» te gustará. 

Y si además te dejas llevar por ese realismo mágico del que suelen hacer uso los autores japoneses, aún será más entretenido.



1Q84, Haruki Murakami.

1Q84, Murakami.

Para todo seguidor de Orwell, toparse con este título despierta, de forma ineludible, cierta curiosidad.

En la contraportada lo detalla con claridad: la letra q y el número 9 en japonés son homófonos, se pronuncian Kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha con ecos orwellianos.

Murakami es un escritor consagrado y que una de sus obras se titule así consiguió que me lanzara a su lectura sin pensarlo.

Necesitaba indagar qué argumento se expondría, no es que fuera ningún plagio pero supongo que a nadie le ocurriría escribir una novela y luego poner en su portada «Alicia en el país de las maravillas» o «Don Quijote de la Mancha».

No obstante si te gusta el realismo fantástico y te dejas llevar historias inverosímiles, «1Q84» te gustará

«1Q84» de Haruki Murakami basa su fuerza en dos elementos: una trama bien elaborada, y unos personajes interesantes y enigmáticos.

Su prosa es clara, concisa y amable. Sus textos están medidos casi milimétricamente.

 «1Q84» cuenta con tres libros. Los dos primeros libros tienen 24 capítulos separados entre sí por unas veinte páginas.

No creo que sea una casualidad que el autor haya distribuido de forma tan equitativa cada capítulo, lo cual le da a la obra cierta ligereza, no en vano estamos antes casi mil quinientas páginas, y todo lo que se ayudar al lector se agradece.

Aunque realmente lo que se aprecia en su lectura es el desarrollo de la trama de una forma tranquila, con descripciones detalladas tanto en las escenas como en los personajes.

En ocasiones se produce una repetición de los hechos, pero es debido a que Murakami desarrolla el argumento desde dos perspectivas: la de los dos personajes principales.

Los dos personajes (Aomame y Tengo) se van alternando por capítulos durante toda la novela, mostrando sus respectivas visiones sobre una trama que acabará relacionándolos.

Aomame es una instructora de gimnasia y asesina a sueldo de una mujer adinerada. Tengo es un profesor de matemáticas aficionado a la escritura. Les conoceremos poco a poco en profundidad. Durante el transcurso de la novela sabremos de sus inquietudes y anhelos, de sus deseos y preocupaciones.

Los dos viven sus experiencias sin encontrarse, los dos hablan de sus inquietudes y miedos, los dos viven sus fantasías, y los dos se aman sin casi saberlo.

En «1Q84» de Haruki Murakami los personajes no solo representan a una personalidad.

Tengo es un profesor agradable de matemáticas pero también es un escritor con un triste pasado.

Aomame es instructora de gimnasia pero es una asesina a sueldo.

Sus relaciones con el mundo que les rodea no son las típicas que podríamos asociar a un educador y a una asesina, son también las de una persona corriente, lo cual les hace creíbles.

Para un hombre occidental las historias de Murakami son atrayentes.

Por el simple hecho de encontrarse ante una cultura muy distinta, esto hace que cada pensamiento, cada circunstancia nos parezca enigmática.

Una buena prueba de ello lo podremos comprobar en las relaciones personales de los personajes, aunque el destino final sea el mismo: la amistad, el amor, o el sexo.

En los tres volúmenes se mencionan muchas obras obras del cine, música y literatura.

Todas estas referencias son generalmente de creadores de todo el mundo como la Sinfonietta de Leoš Janáček que forma parte central de la trama pero otras se centran en la historia de Japón o tienen relación directa, como el libro de Antón Chéjov, «La isla de Sajalín», donde narra extensamente la historia de los guiliakos que vivían en una isla cuya soberanía se disputaron Japón y Rusia. 

También incluye narraciones sobre las conquistas del Imperio de Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando lees a Murakami ya no importa tanto la trama.

Disfrutas del contexto, de los personajes, de la forma mágica con la que une la realidad con la ficción, una ficción fantástica, perfectamente creíble en los mundos que desarrolla.

«1Q84» de Haruki Murakami es una buena novela. Deberás relajarte y disfrutar.

Ahora bien, ¿qué tienen que ver las dos lunas, el desdoblamiento del tiempo, y una secta de ideología dudosa con «1984» de Orwell?

Esta cuestión la dejo para los lectores.



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El fin de la infancia. Arthur C. Clarke.

Cuando me hablaron del argumento de «El fin de la infancia» sentí ese vértigo que me suele embargar: una especie extraterrestre más inteligente que el ser humano.

Pensé que el argumento podría parecerse al de mi novela: «Serendipias», y lo que menos quiere un escritor es crear historias que ya se hayan escrito.

No siendo así, paso a comentar lo que discerní en «El fin de la infancia».

Pero antes de nada seamos conscientes de que esta novela se publicó en 1953 lo que le confiere un gran valor pues en ella se presentan asuntos válidos en nuestros días.

La idea de que los seres humanos seamos una especie inferior no suele ser agradable.

Aunque si te paras a pensarlo, es bastante factible que sea así. 

¿Quién, en su sano juicio, puede creer que nuestro progreso es el adecuado después de 7.000 mil años de existencia?

Aunque la probabilidad de que encontremos vida extraterrestre sea remota, la posibilidad de que existan seres más desarrollados que nosotros es bastante grande.

Ahora bien, si ellos son más inteligentes ¿por qué aún no nos han encontrado? 

A partir de aquí existen varias teorías, una de ellas se basa en la paradoja de Fermi

“La creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario, es paradójica, sugiriendo así que nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas”.

Es posible que existan otras civilizaciones más avanzadas.

Que seamos incapaces de reconocerlas, o bien que para ellos no seamos interesantes. 

Es bueno que hagamos esta autocrítica: si el ser humano hubiera hallado a otra civilización menos avanzada que la nuestra, por ejemplo en Marte, no quiero ni imaginar que hubiera sido de ellos.

Pero, pensemos ahora en que una especie más avanzada que la nuestra no nos invadiera como un planeta esclavo o una manada de animales a los que devorar.

«El fin de la infancia» parte desde ese punto:

El ser humano es tutelado por una especie más capacitada, más desarrollada, sin ánimo de conquista, que soluciona los problemas de un planeta que corre peligro por las continuas guerras que nos enfrentan.

Los Superseñores, como así los llama Clarke, son los extraterrestres que lideran el planeta Tierra con un objetivo que los seres humanos desconocen. 

Arthur C. Clarke es un autor de ciencia ficción que trata estos temas desde un punto didáctico y para ello se basa en su conocimientos científicos.

La novela nos muestra los viajes en el espacio y en el tiempo.

Nos hace pensar que fuera de nuestro mundo hay otros muchos, nos hace evidenciar lo pequeño que somos, no solo en nuestro planeta, sino en la galaxia.

Expresa las inquietudes sociales, éticas y culturales ante un agente externo del que nada tienen que temer.

Y también muestra nuestro mayor valor: la capacidad de crear cosas hermosas relacionadas con el arte, o nuestra psicología como parte de una mente que aún desconocemos.

«El fin de la infancia» debe su título a una época en la que el hombre deja de serlo para convertirse en otra entidad.

Como epílogo a esta reseña podríamos argumentar que la raza humana nunca se dejaría invadir pacíficamente.

Cabe pensar que lucharíamos ante un agente externo, sin embargo qué razón tienen las palabras con las que comienza el capítulo seis:

“Un mundo y sus habitantes pueden ser transformados profundamente en solo cincuenta años, hasta tal punto que nadie pueda reconocerlos. Solo se requiere un hondo conocimiento de los sistemas sociales, una clara visión de los fines que uno se propone…y poder”.

Arthur C. Clarke.



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«Exhalación», de Ted Chiang.

Exhalation book

Ted Chian es un autor de ciencia ficción extensamente galardonado. Desde 1990 su obra ha sido reconocida con varios premios Nebula, Hugo y Locus. En 1992 ganó el premio John W. Campbell al mejor escritor novel, galardón que otorga la Convención mundial de ciencia ficción junto con los Hugos.

Muchos de nosotros lo conocimos gracias a la película «Arrival», titulada en español como «La llegada»,  nominada como mejor película en los Oscars en 2016, basada en uno de sus libros: «La historia de tu vida».

En «Exhalación» nos encontramos ante un conjunto de relatos de ciencia ficción especulativa. 

Exhalation book

Ted Chiang plantea una cuestión y la relaciona con un cuento, es decir especula con la idea para hacernos llegar su pensamiento y expone distintas hipótesis.

Las cuestiones que formula en esta antología son diversas y rondan sobre el libre albedrío, los viajes en el tiempo, nuestra capacidad de empatizar con elementos artificiales o la relación que tendríamos con nuestros recuerdos si pudiéramos controlarlos fehacientemente.

Su prosa es clara, es didáctica, no entra en tecnicismos y siempre va complementada por historias amenas sin grandes arcos contextuales. 

Ted Chiang quiere que nos centremos en el concepto, que cavilemos sobre las cuestiones que propone. Por tanto sus relatos forman parte de la propuesta y los expone para que se entienda mejor a qué se refiere en cada caso, de una forma similar a un profesor de matemáticas que propone un ejemplo para que sus alumnos comprendan mejor la materia.

Exhalation book cuenta con nueve relatos:

El comerciante y la puerta del alquimista.

Nos encontramos ante un viaje en el tiempo. En esta ocasión no es necesaria una máquina como suele ocurrir en muchos cuentos o películas. Una puerta nos dará acceso. 

Tomaremos conciencia de cómo podemos afectar a los hechos pasados.

Ted Chiang nos ofrece una moraleja final:

“Nada borra el pasado. Existe el arrepentimiento y la enmienda, y existe el perdón. Nada más”.

Exhalation book

Ted Chiang.

Exhalación.

Un curioso relato que relaciona el aire con nuestra capacidad de pensar.

Lo que se espera de nosotros.

Cuento corto que aborda el libre albedrío justificando nuestra incapacidad de tomar decisiones con libertad.

El ciclo de la vida de los elementos de software.

Un interesante relato que obtuvo los premios Nebula y Locus de 2011. Publicado en nuestro país por Sportula en el libro «Terra Nova», antología de ciencia ficción. Selección de Mariano Villarreal y Luis Pestarini.

La relación del ser humano con sus propias creaciones virtuales: los digientes. 

Las consecuencias éticas y morales que se producen cuando se interactúa con elementos inteligentes que son nuestra propia creación.

¿Qué poder o libertad tenemos para intervenir sobre ellos?

La niñera Dacey.

Relato basado en una historia no del todo real pero sin duda inquietante: un ser humano criado por una máquina.

¿De qué manera empatizaría con las personas?

 Algo que puede recordar la película «I am Mother».

Película: «I am mother».

La verdad del hecho, la verdad del sentimiento.

¿Qué ocurriría si tuviéramos todos los registros de nuestros recuerdos? ¿Si pudiéramos verlos tal y como ocurrieron y no como los recordamos?

El gran silencio.

Este relato se basa en la paradoja de Fermi

¿Puede que haya vida inteligente en el universo pero que se ocultan de nosotros?

Casi me dan ganas de hacer una broma: “es para ocultarse, desde luego”.

Ónfalo.

Relato especulativo sobre la creación del hombre y la vida, desde un punto de vista científico, pero haciendo uso de una liturgia religiosa.

Gracias a esta historia supe del hombre de Atacama.

La ansiedad es el vértigo de la libertad.

Otro relato relacionado con el libre albedrío. En esta ocasión nos encontramos ante un prisma: una invención que nos facilita distintas realidades de nuestra vida.

Nos plantea una cuestión que todos nos hemos preguntado alguna vez: ¿Qué hubiera ocurrido con mi vida si hubiese tomado otra decisión?

Querido lector, Ted Chiang es un buen contador de historias, pero sobre todo es un gran especulador. 

Su gran valor está en proponernos argumentos para meditar en cuestiones importantes que atañen a nuestras vidas.

Espero comentarlas aquí contigo.



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Remedio para melancólicos, de Ray Bradbury.

Abre la puerta, escucha, siente, palpa, saborea: tienes entre tus manos «Remedio para melancólicos».

No esperes que todo se te dé hecho. Tienes que poner de tu parte como en cualquier actividad se precisa un poco esfuerzo, pero puedes estar tranquilo Bradbury te guiará por las playas, los montes, y los caminos; te llevará desde Waukegan a Marte.

Porque…, me pregunto ¿quién fue el primer hombre que viajó a Marte? 

Con su familia o con media humanidad, creo que fue Ray Bradbury, allá en los años cincuenta, antes incluso de que lo hiciera Amstrong a la luna.

Ponte cómodo y disfruta de esta antología de cuentos. El mago de las palabras hará el resto por ti. Podrás apreciar que los sueños pueden hacerse realidad, que nadie tiene derecho a quitarnos la libertad de creer en ellos.

«Remedio para melancólicos»: veintidós cuentos de ciencia ficción, fantasía y algo de terror, todos de muy variado corte e ideología. 

Hay un par de ellos que podrían haber formado parte de sus magníficas «Crónicas marcianas» y otro par están ambientados en Irlanda, donde escribió el guion para la película Moby Dick.

Estos son los relatos de «Remedio para melancólicos» y un breve comentario:

En una estación de buen tiempo.

Un homenaje a Picasso. Un sueño hecho realidad que por unos instantes se desvanece, pero queda en nuestra memoria.

El dragón.

El temor ante una bestia que recorre los campos con su fuego matando a todo el que se interpone en su camino. Al final del cuento sabremos de quién se trata.

Remedio para melancólicos.

¿Qué enfermedad tenía la pequeña que ningún médico encontraba su dolor? 

Poner al enfermo en la puerta de la casa, a la intemperie, no parece la solución…

El fin del comienzo.

Qué es un hombre sino el eslabón de una cadena milenaria. Qué piensa ese minúsculo ser cuando sus semejantes viajan a otros mundos en un cohete por el espacio.

El maravilloso traje de helado de vainilla.

Imagina un traje que consigue la mejor versión de ti. Ah, pero es muy caro, deberas compartirlo con tus amigos.

Sueño de fiebre.

Ese trance extraño y doloroso que sufre un niño enfermo con fiebre. ¿Qué hay de verdad en sus pensamientos?

La componedora de matrimonios.

Qué relación tiene la cama donde duermes con tu pareja cuando también fue la de tus antepasados.

El pueblo donde no baja nadie.

Viajas en un tren y decides bajar en esa estación que nunca hay nadie porque está perdida en medio de la nada. Y entonces encuentras a alguien que lleva esperándote toda su vida.

El aroma a zarzaparrilla.

Ese olor de juventud que nos lleva a imaginar que todo puede ser igual años después. Solo hay que cruzar una ventana, y por supuesto creer en ello.

Ícaro Montgolfier Wright.

Recuerdo a los inventores del globo aerostático.

La peluca.

Amor y desamor. Una peluca no lo puede remediar.

Eran morenos y de ojos dorados.

¿Cómo se vivirá en Marte? ¿Se adaptarán los seres humanos a aquel planeta? 

La sonrisa.

Un homenaje a la sonrisa de La Mona Lisa.

La primera noche de cuaresma.

Relato relacionado con la estancia de Ray Bradbury en Irlanda. Conocer la psicología de su chófer fue todo un acierto.

Tiempo de partir.

La aventura absurda de un hombre que todavía cree es historias de chiquillos.

Todo el verano en un día.

Supongamos un planeta donde el sol solo sale un día cada siete años.

El regalo.

Cuando el regalo de Navidad de tu hijo se tiene que quedar en el aeropuerto antes de partir.

El gran choque del último lunes.

Tal vez no pueda parecer absurdo, pero en los caminos de Irlanda, bajo la espesa niebla se producen colisiones.

Los ratones.

La vida de una singular vecindad.

La costa en el crepúsculo.

Un cuento sobre una sirena. Dos hombres regresan años después donde la encontraron.

La ventana de color fresa.

Cuando viajemos a Marte tal vez no podamos llevarnos todas nuestras pertenencias y queramos regresar.

El día que llovió para siempre.

En un hotel en medio de la nada donde nunca llueve, llega una mujer con un arpa. Su música cambiará todo.

Querido lector, necesitamos creer, viajar, aventurarnos. En estos relatos Ray Bradbury expresa la magia de lo increíble, el anhelo del viajero, bien sea en un cohete, en un globo o en un desierto.

Espero que disfrutes con su lectura, yo no puedo por más recomendartelo.

Si deseas saber más sobre Ray Bradbuy este es un buen artículo.

Otras novelas de Ray Bradbury:

Zen en arte de escribir.

El árbol de las brujas.

El hombre ilustrado


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Roog y otros cuentos, de Philip K. Dick.

¿Te gustaría ver a través de los ojos de otro ser humano, o de otra criatura?

¿Te sorprenderías al vivir lo que otros escribieron décadas antes?

Tal vez la ciencia ficción sea de locos, pero admitamos que el mundo ya lo está. Entonces, ¿porqué no inventar alguno de esos ingenios que no existen?

Querido lector, muchas de estas cuestiones se hallan en «Cuentos I», de Philip K. Dick.

La motivación principal del autor fue el intento de meterse en otra persona o en otra criatura, experimentar cómo ve cualquier ser humano los hechos a través de una mente distinta.

Es sin duda uno de los principales fundamentos de la obra de Philip K. Dick: descubrir los sentimientos en los ojos de sus personajes, sean humanos extraterrestres, o simples animales, como ocurre en «Roog», uno de sus cuentos con más repercusión pues se ha llegado a exponer entre los alumnos de secundaria.

Philip K. Dick es un autor de ciencia ficción que trata de llevarnos a ese terreno en el que nuestro entendimiento es más vulnerable; para ello no necesita argumentar con el conocimiento de grandes inventos. Nos conduce a situaciones que por muy extravagantes que pudieran parecer son perfectamente reales para una mente abierta al género de la ciencia ficción.

Los relatos están escritos entre 1951 y 1952. Muchos de ellos son extraordinarias ideas adelantadas a su tiempo, que han servido como argumento de películas. 

Son 25 cuentos que hablan sobre la represión, la locura, la religión, la muerte y la naturaleza.

Estabilidad. 

Sociedades controladas por máquinas para conseguir la estabilidad de la población.

Roog.

La visión de un perro cuando los barrenderos van a la casa de sus amos a recoger la basura. Un cuento que muestra la angustiosa percepción de un animal ante unos hechos que para los seres humanos son irrelevantes.

La pequeña rebelión.

Un conjunto de soldados de juguete comienzan una rebelión. La relación entre un soldado de plomo con vida y un niño. Un argumento muy similar al de las película publicada treinta años después: «Toy Story».

Más allá se encuentra el wub.

El wub es una criatura extraña, de otro planeta con la capacidad de leer las mentes. Es sacrificado y guisado para comer; entonces la carne pasa a formar parte de los pensamientos de sus raptores.

El cañón

Un cañón con vida propia, que después de un cataclismo sigue defendiendo el planeta donde ya no hay contendientes.

La calavera.

Salto en el tiempo. El personaje busca a un profeta y encuentra una calavera muy singular…

Los defensores.

Un mundo devastado por las guerras donde los robots se engaran de restarurar el orden mundial.

La nave humana.

Los hombres siguen haciendo la guerra en el futuro. Para remediarlo inventan una nave con cerebro humano que proporcionará una posibilidad de crear un mundo nuevo en paz.

Flautistas en el bosque.

Los seres humanos caen bajo el influjo de unos colonizadores que conseguirán convertirles en plantas.

Los infinitos.

La tripulación de una nave se ve afectada por una radiación que provoca una progresión mental muy superior a la que tienen las personas.

La máquina preservadora.

Un ingenio, una máquina que conserva la música en forma animal, pero al estar en libertad se convierten en partituras salvajes.

Sacrificio.

Lucha entre especies. Hormigas eliminado a las personas. Aranas advirtiendoles del ataque.

El hombre variable.

Año 2136. La Tierra lucha contra Centauro. Una odisea donde encontramos viajes en el tiempo y un hombre del pasado que lo cambia todo.

Sorprendente relato en el que vemos cómo la evolución tecnológica y la especialización en el conocimiento ha llevado a la humanidad a la inoperancia colectiva.

La rana infatigable.

Afrenta entre dos profesores para demostrar sus propios argumentos en un curioso experimento.

La cripta de cristal.

Marte y Tierra están en guerra. Unos terroristas ingenian un invento para hacer desaparecer una ciudad dentro de una bola de cristal.

La vida efímera y feliz de un zapato marrón.

De cómo un zapato puede cobrar vida a través de un experimento.

El constructor.

Un hombre construye un barco en el jardín de su casa sin saber porqué. Todo cobrará sentido cuando llueva líquido negro.

El factor letal.

Un viaje en el tiempo hacia el futuro donde los resultados no serán halagüeños.

La paga.

Otro experimento del gobierno para controlar el futuro con una máquina del tiempo.

El gran C.

Una máquina postapocalíptica responde las preguntas de una tribu.

En el jardín.

Ella tiene un pato. Lo cuida en el jardín y le tiene mucha estima. Cuando se queda embarazada, él decide deshacerse del animal. Ella siente un gran desasosiego y comienza a criar el hijo en el jardín, como a su querido pato.

El rey de los elfos.

Para un humano convertirse en un elfo de un día para otro no es fácil. Todo comienza cuando hizo una buena acción.

Colonia.

Una colonia encuentra un planeta donde aparentemente no hay ningún virus, tampoco hay animales ni plantas. Pronto descubrirán por qué…

La nave Gaminedes.

En plena guerra entre la Tierra y los gaminenes, se experimenta con una máquina que se supone que te traslada a través de las galaxias pero realmente lo hace a través del tiempo.

La niñera.

Todos los niños tienen una niñera: un robot que los cuida y atiende. Ni ellos imaginan como sería el mundo sin estas niñeras. Todo cambia cuando aparecen nuevos modelos que compiten con los antiguos.

Querido lector, muchos de estos relatos son el germen de grandes descubrimientos del futuro, algunos de ellos se han llevado a la gran pantalla décadas después. 

Philip k. Dick fue un visionario.

Entre sus notas, al final de este libro, podemos encontrar cómo se gestó este gran novelista.

En una de ellas y haciendo referencia al cuento de «Roog», dice: 

“¿Qué idea tendrá un perro del mundo? Es obvio que no lo ve como nosotros lo vemos. Ha desarrollado un complejo sistema de creencias, una visión del mundo radicalmente distinta de la nuestra, pero a partir de unas bases completamente lógicas, apoyadas en la evidencia».

¿Te gustan las novelas de Philip K. Dick? 

En el blog comento otras de este autor:

«El hombre en el castillo».

Ubik.


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