El fin de la infancia. Arthur C. Clarke.

Cuando me hablaron del argumento de «El fin de la infancia» sentí ese vértigo que me suele embargar: una especie extraterrestre más inteligente que el ser humano.

Pensé que el argumento podría parecerse al de mi novela: «Serendipias», y lo que menos quiere un escritor es crear historias que ya se hayan escrito.

No siendo así, paso a comentar lo que discerní en «El fin de la infancia», pero antes de nada seamos conscientes de que esta novela se publicó en 1953 lo que le confiere un gran valor pues en ella se presentan asuntos válidos en nuestros días.

La idea de que los seres humanos seamos una especie inferior no suele ser agradable, aunque si te paras a pensarlo, es bastante factible que sea así. 

¿Quién, en su sano juicio, puede creer que nuestro progreso es el adecuado después de 7.000 mil años de existencia?

Aunque la probabilidad de que encontremos vida extraterrestre sea remota, la posibilidad de que existan seres más desarrollados que nosotros es bastante grande.

Ahora bien, si ellos son más inteligentes ¿por qué aún no nos han encontrado? 

A partir de aquí existen varias teorías, una de ellas se basa en la paradoja de Fermi

“La creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario, es paradójica, sugiriendo así que nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas”.

Es posible que existan otras civilizaciones más avanzadas y que seamos incapaces de reconocerlas, o bien que para ellos no seamos interesantes. 

Es bueno que hagamos esta autocrítica: si el ser humano hubiera hallado a otra civilización menos avanzada que la nuestra, por ejemplo en Marte, no quiero ni imaginar que hubiera sido de ellos.

Pero, pensemos ahora en que una especie más avanzada que la nuestra no nos invadiera como un planeta esclavo o una manada de animales a los que devorar.

«El fin de la infancia» parte desde ese punto:

El ser humano es tutelado por una especie más capacitada, más desarrollada, sin ánimo de conquista, que soluciona los problemas de un planeta que corre peligro por las continuas guerras que nos enfrentan.

Los Superseñores, como así los llama Clarke, son los extraterrestres que lideran el planeta Tierra con un objetivo que los seres humanos desconocen. 

Arthur C. Clarke es un autor de ciencia ficción que trata estos temas desde un punto didáctico y para ello se basa en su conocimientos científicos.

La novela nos enseña los viajes en el espacio y en el tiempo. Nos hace pensar que fuera de nuestro mundo hay otros muchos, nos hace evidenciar lo pequeño que somos, no solo en nuestro planeta, sino en la galaxia.

Expresa las inquietudes sociales, éticas y culturales ante un agente externo del que nada tienen que temer.

Y también muestra nuestro mayor valor: la capacidad de crear cosas hermosas relacionadas con el arte, o nuestra psicología como parte de una mente que aún desconocemos.

«El fin de la infancia» debe su título a una época en la que el hombre, tal y como lo conocemos, deja de serlo para convertirse en otra entidad.

Como epílogo a esta reseña podríamos argumentar que la raza humana nunca se dejaría invadir pacíficamente.

Cabe pensar que lucharíamos ante un agente externo, sin embargo qué razón tienen las palabras con las que comienza el capítulo seis:

“Un mundo y sus habitantes pueden ser transformados profundamente en solo cincuenta años, hasta tal punto que nadie pueda reconocerlos. Solo se requiere un hondo conocimiento de los sistemas sociales, una clara visión de los fines que uno se propone…y poder”.

Arthur C. Clarke.

¿Te gustan las novelas de ciencia ficción? Aquí tengo otras recomendaciones.


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«Exhalación», de Ted Chiang.

Exhalation book

Ted Chian es un autor de ciencia ficción extensamente galardonado. Desde 1990 su obra ha sido reconocida con varios premios Nebula, Hugo y Locus. En 1992 ganó el premio John W. Campbell al mejor escritor novel, galardón que otorga la Convención mundial de ciencia ficción junto con los Hugos.

Muchos de nosotros lo conocimos gracias a la película «Arrival», titulada en español como «La llegada»,  nominada como mejor película en los Oscars en 2016, basada en uno de sus libros: «La historia de tu vida».

En «Exhalación» nos encontramos ante un conjunto de relatos de ciencia ficción especulativa. 

Exhalation book

Ted Chiang plantea una cuestión y la relaciona con un cuento, es decir especula con la idea para hacernos llegar su pensamiento y expone distintas hipótesis.

Las cuestiones que formula en esta antología son diversas y rondan sobre el libre albedrío, los viajes en el tiempo, nuestra capacidad de empatizar con elementos artificiales o la relación que tendríamos con nuestros recuerdos si pudiéramos controlarlos fehacientemente.

Su prosa es clara, es didáctica, no entra en tecnicismos y siempre va complementada por historias amenas sin grandes arcos contextuales. 

Ted Chiang quiere que nos centremos en el concepto, que cavilemos sobre las cuestiones que propone. Por tanto sus relatos forman parte de la propuesta y los expone para que se entienda mejor a qué se refiere en cada caso, de una forma similar a un profesor de matemáticas que propone un ejemplo para que sus alumnos comprendan mejor la materia.

Exhalation book cuenta con nueve relatos:

El comerciante y la puerta del alquimista.

Nos encontramos ante un viaje en el tiempo. En esta ocasión no es necesaria una máquina como suele ocurrir en muchos cuentos o películas. Una puerta nos dará acceso. 

Tomaremos conciencia de cómo podemos afectar a los hechos pasados.

Ted Chiang nos ofrece una moraleja final:

“Nada borra el pasado. Existe el arrepentimiento y la enmienda, y existe el perdón. Nada más”.

Exhalation book

Ted Chiang.

Exhalación.

Un curioso relato que relaciona el aire con nuestra capacidad de pensar.

Lo que se espera de nosotros.

Cuento corto que aborda el libre albedrío justificando nuestra incapacidad de tomar decisiones con libertad.

El ciclo de la vida de los elementos de software.

Un interesante relato que obtuvo los premios Nebula y Locus de 2011. Publicado en nuestro país por Sportula en el libro «Terra Nova», antología de ciencia ficción. Selección de Mariano Villarreal y Luis Pestarini.

La relación del ser humano con sus propias creaciones virtuales: los digientes. 

Las consecuencias éticas y morales que se producen cuando se interactúa con elementos inteligentes que son nuestra propia creación.

¿Qué poder o libertad tenemos para intervenir sobre ellos?

La niñera Dacey.

Relato basado en una historia no del todo real pero sin duda inquietante: un ser humano criado por una máquina.

¿De qué manera empatizaría con las personas?

 Algo que puede recordar la película «I am Mother».

Película: «I am mother».

La verdad del hecho, la verdad del sentimiento.

¿Qué ocurriría si tuviéramos todos los registros de nuestros recuerdos? ¿Si pudiéramos verlos tal y como ocurrieron y no como los recordamos?

El gran silencio.

Este relato se basa en la paradoja de Fermi

¿Puede que haya vida inteligente en el universo pero que se ocultan de nosotros?

Casi me dan ganas de hacer una broma: “es para ocultarse, desde luego”.

Ónfalo.

Relato especulativo sobre la creación del hombre y la vida, desde un punto de vista científico, pero haciendo uso de una liturgia religiosa.

Gracias a esta historia supe del hombre de Atacama.

La ansiedad es el vértigo de la libertad.

Otro relato relacionado con el libre albedrío. En esta ocasión nos encontramos ante un prisma: una invención que nos facilita distintas realidades de nuestra vida.

Nos plantea una cuestión que todos nos hemos preguntado alguna vez: ¿Qué hubiera ocurrido con mi vida si hubiese tomado otra decisión?

Querido lector, Ted Chiang es un buen contador de historias, pero sobre todo es un gran especulador. 

Su gran valor está en proponernos argumentos para meditar en cuestiones importantes que atañen a nuestras vidas.

Espero comentarlas aquí contigo.

Blog de ciencia ficción, fantasía y terror.


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«Apocalipsis», un libro de Stephen King muy actual.

Queridos lectores, me encuentro en el cuarto subterráneo de mi vivienda después de haber leído el libro de Stephen King, «Apocalipsis».

Es otoño del año 2020. Desde mi teclado solo veo un ventanuco donde se reflejan destellos en un día frío.

Hace nueve meses que no piso la oficina y salgo en contadas ocasiones. Un virus azota los cinco continentes.

Dicen que el bicho salió de China, de un lugar donde juegan con ese tipo de cosas para utilizarlos como armas; luego cuando el virus escapa y la pandemia se propaga, eluden responsabilidades aduciendo algún accidente en un centro de investigación de enfermedades.

El virus se llama Coronavirus, pero esto es lo de menos, lo importante es que es altamente contagioso y mortal.

Hasta aquí, la realidad.

Ahora hablemos de «Apocalipsis», de Stephen King: una novela que narra la muerte y destrucción de un planeta llamado Tierra.

La propagación de un virus que escapa de unas instalaciones militares, y que seguramente se trataba de un bicho con el que jugaban los científicos por si acaso era necesario matar a algún enemigo en una futura guerra.

El libro «Apocalipsis» de Stephen King proviene de otra novela escrita años antes llamada «The Stand», que se publicó con el título «La danza de la muerte». Esta era más corta que la actual, que cuenta con más de mil quinientas páginas. La original tuvo que ser recortada por cuestiones económicas. Parece ser que trece dólares era todo lo que el mercado podía soportar.

Años después se publicó «Apocalipsis» con el texto que la anterior versión había perdido en el camino. Los personajes son los mismos y la trama no sufre en ello, más bien todo lo contrario pues cumplen con lo que su autor les encomendó.

Sé que leer esto bajo una pandemia puede ser un poco macabro, pero quise comprobar la visión que tenía Stephen King de una catástrofe viral cuando escribió la novela en los años 80. 

Ahora con el tiempo, todo parece evidente. Como ocurre en muchas historias las distopías se convierten en realidad.

En las novelas de Stephen King el argumento se sostiene por la gran representación que ocupan sus personajes; son ellos los que le dan vida a una trama que en definitiva es sencilla: un virus altamente mortal se propaga y el mundo se convierte en un caos.

Los personajes son realmente los propulsores de la historia. Es el gran valor de las novelas de Stephen King.

Los lectores acaban reconociendo a los personajes como reales. Como el mismo King comenta, sus lectores aún le siguen preguntando qué fue de tal o cual personaje como si realmente existieran.

Y en esta novela esto ocurre de manera masiva, pues durante las mil quinientas páginas podremos comprobar los cientos de vivencias que los diferentes personajes concurren en la pandemia de muerte y destrucción que nos plantea.

Como escritor siempre me dijeron que no debemos sobrepasar más de cuatro o cinco personajes, ni por supuesto escribir novelas de más de mil páginas. Sin embargo, todo esto depende de muchos factores. Si consigues verlos tal y como los expone Stephen King, adelante, pues son reales. Y si las historias se pueden contar con más palabras, adelante también.

Como él mismo comenta: “Después de todo, yo escribo por dos razones: para complacerme a mí mismo y para complacer a otros. Y volviendo a la novela, confío haber conseguido ambas cosas”

Querido lector, si te gustan las ficciones apocalípticas, te recomiendo esta. Yo no veo la televisión y tal vez por ello lea estas cosas en tiempos de pandemia, y siga frente a mi teclado en un subterráneo escribiendo historias de ciencia ficción.

¿Te gustan las novelas de terror?

¿Crees que las distopías acaban haciéndose realidad?


¿Te gustan las distopías? En el blog comento más sobre ellas.


Solaris: un libro de ciencia ficción de componente psique.

Hace tiempo que un amigo me recomendó el libro de Solaris tras una charla en la que comentábamos el argumento de uno de mis relatos titulado Serendipias.

La cuestión que abordamos era determinar si el ser humano puede encontrar en otros lugares vida más inteligente que la nuestra. 

En principio la respuesta a esta cuestión es afirmativa, ahora bien, llevado al mundo de las novelas o películas de ciencia ficción, solemos representar al extraterrestre como un ser despiadado que destruye sin pasión nuestro mundo.

Puede que en algunos casos los visitantes sean seres inteligentes pero siempre carecen de sentimientos tan profundos y puros como los que tenemos los terrícolas. 

Creo que es una manera muy subjetiva de ver al ser humano. Supongo que nos falta autocrítica y tal vez no nos guste pensar que somos lo más parecido a un virus devorando su propio planeta.

Solaris es un libro donde se plantean dos grandes cuestiones: nuestra inteligencia y la capacidad de comunicación con otros entes.

Stanislaw Lem nos plantea la siguientes preguntas:

¿Y si los seres humanos halláramos un  gigantesco océano protoplasmático (saturado, pues, de sustancias químicas disueltas) en un planeta de un sistema binario de estrellas en el cual se presume que tiene vida y, posiblemente, inteligencia?

¿Y si la comunicación con esa inteligencia fuera un difícil escollo para el ser humano? 

El problema de la comunicación con entes extraterrestres es una cuestión que suele pasar de alto en muchas novelas de ciencia ficción. Siempre existe una mínima comunicación con los entes extraplanetarios, lo cual parece incongruente.

En Solaris esta comunicación es inexistente tal como la entendemos los seres humanos, es decir, con palabras o mensajes vocales o escritos. Son una serie de ocurrencias físicas que los componentes de la nave presuponen como respuestas a sus deseos particulares.

Cabe preguntarse pues: ¿y si existiera una inteligencia capaz de proporcionarnos elementos que faciliten nuestra felicidad y que estén fuera de alcance de nuestras posibilidades y entendimiento?

La novela tiene dos componentes relevantes. Por un lado encontraremos descripciones ricas en tonalidades y colores. El lector podrá evadirse en un mar cromático poco común. 

Por otro lado está la componente psique: la tripulación de Solaris se verá inmersa en situaciones incongruentes.

El ser humano será parte de una prueba incomprensible para su inteligencia.

¿Qué pensarías si tu pareja sentimental apareciera una mañana a tu lado, en la cama, a sabiendas de que ha fallecido hace tiempo? ¿Cómo podríamos explicar y asumir estas creaciones? 

La representación de estos personajes de inteligencia y aprendizaje continuo recuerda a los replicantes de Blade Runner. Seres artificiales con sentimientos. 

Escena final de la película Blade Runner.

Inquietante reflexión en la que se ve envuelto el protagonista: encontrar a un ser querido que sabes que no puede existir. Conocer un planeta que es más inteligente que el ser humano. Comprender que un ente puede hacer cosas por ti que nunca estarán a tu alcance.

Ahora, en el siglo XXI, todos estos conceptos han sido tratados con asiduidad, pero debemos valorar que Solaris se publicó en 1961.

La cuestión principal que relacionaba Serendipias y Solaris no era otra que asumir que existen formas de vida más inteligentes que la nuestra. Ambas novelas narran este argumento desde puntos distintos. 

En Solaris es una expedición la que encuentra un mundo de difícil disciermieto, perturbador y atractivo. 

En Serendipias la visión es inversa: es la inteligencia más desarrollada observando nuestro mundo, mostrando sus incongruencias y defectos.

Si te gusta explorar en otros mundos y plantearte temas de componente psique esta es una buena novela.

No encontrarás alienígenas con deseos destructivos, pero hallarás al ser humano ante una dura prueba: superarse así mismo en sus convicciones y creencias, o dejarse abatir ante hechos que no puede comprender. 

En cualquier caso el mensaje de Solaris es claro: nos queda mucho por aprender.

¿Te gustan las novelas de corte psicológico?

¿Has leído Solaris? ¿Qué opinión tienes de la novela?

¿Conoces la novela Serendipias?


Ubik: un libro que nos transportará a través del tiempo y el espacio.

¿Te gustaría viajar en el tiempo, vivir otras realidades o transitar en una zona entre la vida y la muerte?

A los seres humanos nos gusta viajar en el tiempo y en el espacio.

Para esto último hemos inventado todo tipo de artilugios desde que se inventó la rueda. Sin embargo para viajar en el tiempo hemos de cerrar los ojos e imaginarlo, o bien leer alguna novela de ciencia ficción que nos lleve a otro punto de la historia pasada o futura.

«La máquina del tiempo» de H.G Wells o el DeLorean de «Back to the Future» podrán darnos ese empujón que nos transporte a otra época. Estos viajes son sin duda un anhelo recurrente en nuestra existencia.

Philip K. Dick nos lleva una vez más a las estadías donde el ser humano no tiene constancia fehaciente de la existencia.

Y aunque estemos hablando de ciencia ficción, nadie podrá negar que algo se escapa a nuestro entendimiento.

Sin embargo, tenemos la certeza que nuestra capacidad cerebral está infrautilizada; dicen que en 5%, por lo que queda demostrado que tenemos mucho recorrido en el desarrollo de la mente humana. 

En «Ubik» percibes que es así. 

La novela nos traslada a una realidad donde las capacidades psíquicas sobrenaturales. 

Los inerciales son un grupo de anti psíquicos que tratan de solucionar los problemas que sufre una empresa con algunos telépatas infiltrados.

Como todo buen lector de ciencia ficción, debemos abrir la mente para que la trama tenga la coherencia que Philip K. Dick nos ofrece. Todo se reduce a calibrar nuestro ojo, ese que tenemos en algún lugar en la materia gris. 

Sí podemos advertir vida alienígena interplanetaria u otras muchas fantasías que nos ofrece la ciencia ficción, entonces evidenciaremos los condimentos de esta novela como bastante creíbles.

«Ubik» es un libro que está ambientada en 1990, en una realidad que, como ocurre en muchas novelas escritas en el siglo pasado, nos llevan a una sociedad que no se ha dado, es decir, los autores de aquellas pronosticaron un desarrollo tecnológico y social mucho mayor.

La tecnología, los viajes espaciales y las capacidades de la mente humana se esperaban que fueran mucho mayores.

La novela se publicó en 1969, y como ocurre en otras novelas y películas de entonces, la realidad que se nos presenta para ese futuro de 1990 es mucho más sugerente y desarrollada de lo que luego ha ocurrido.

Ubik es un libro que nos plantea la vida después de la muerte: la semivida

Una persona podría salvar parte de su existencia con una friovaina, un artilugio que conserva la a la persona tras su muerte física conservando parte de sus capacidades mentales ya así poder comunicarse con ella.

«Ubik» es un libro que cuenta con innumerables referencias a utensilios de un futuro imaginario que hoy en día nos pueden parecer evidentes, pero no olvidemos cuándo se escribió esta novela. Ahora, cincuenta años después, existen algunas de las ingeniosas invenciones que Philip K. Dick ideó.

Y por otro lado, la novela nos traslada hacia una regresión temporal a 1939. En una realidad que muchos de nosotros no hemos vivido. En algunos pasajes se plantean cuestiones de la segunda guerra mundial. Puede que sea una reminiscencia de «El hombre en el castillo», la novela con la que Philip K. Dick ganó el Premio Hugo unos años antes.

Pero, ¿qué es Ubik? 

Es una palabra que no está en el diccionario. En latín hay una que se le parece: «ubique» que significa «en todas partes». 

Al comienzo de cada capítulo se hace referencia a Ubik como un producto de consumo de gran utilidad, desde un dentífrico, un sujetador o un crédito bancario, pero Ubik es más que todo eso, lo es todo:

“Yo soy Ubik. Antes de que el universo existiera , yo existía. Yo hice los soles y los mundos. Yo creé las vidas y los espacios que habitan. Yo cambio de lugar a mi antojo. Van donde yo dispongo y hacen lo que yo les ordeno. Yo soy el verbo y mi nombre no puede ser pronunciado. Es el nombre que nadie conoce. Me llaman Ubik, pero Ubik no es mi nombre. Soy. Seré siempre” .

Philip K. Dick.

A parte de estas consideraciones, debemos valorar la novela como una creación extraordinaria, adelantada a su tiempo. Imagino a los lectores de 1969 leyendo los viajes entre la vida y la muerte, entre el espacio y el tiempo. Una genialidad.

La edición que tengo entre manos tiene una reseña muy acertada de Terry Gilliam: 

“Para todo aquel que esté perdido en las realidades eternamente multiplicadas del mundo moderno, recordad: Philip k. Dick ya ha estado allí”.

Terry Gilliam.

¿Te gustan las novelas de Philip K. Dick? ¿Cuál me recomendarías?


La mano izquierda de la oscuridad. Ursula K. Le Guin.

Unos meses antes de que el hombre llegara a la luna, Ursula K. Le Guin se encaminaba en la conquista del espacio.

En «La mano izquierda de la oscuridad» los viajes a la luna deberían ser paseos de unos minutos o segundos. 

La novela nos plantea el futuro de la humanidad bajo una gran conferencia: Ekumen o federación galáctica de mundos habitados por seres humanos.

El enviado, como así nombran a Genry Ai, personaje principal de la novela, llega al planeta Gueden para ofrecerles la alianza.

Supongamos pues, que has comprado la novela recién publicada, allá por marzo de 1969 y en los noticieros hablan de los preparativos para que una nave estadounidense aterrice en la luna. 

Una vez te adentres en las capacidades que nos muestra «La mano izquierda de la oscuridad» es bastante posible que el viaje a la luna te parezca poco atractivo.

Bueno…, es cierto que estamos hablando de ciencia ficción y el viaje del Apolo 11 fue una realidad.

Pero debemos valorar la obra desde este punto de vista: la conquista de otros mundos que nos propone Le Guin se publicó cuando aun el hombre daba sus primeros pasos por el espacio. No en vano la novela ganó el premio Nébula ese año y el premio Hugo al año siguiente.

«La mano izquierda de la oscuridad» nos lleva por mundos humanos desconocidos, con organizaciones y formas de entender la vida diferentes.

El sentido de todo ello es hacer entender al lector que las diferencias entre sexos son las causantes de las guerras y los conflictos.

Imaginemos un planeta que no conoce la palabra «guerra», o una sociedad que no distingue sexos.

Imaginemos seres andróginos, sin sexo determinado, que pudieran procrear durante unos determinados días del mes (Kémmer) y que el resto del tiempo carecieran de esta motivación. 

Podrías ser padre o madre de descendientes en el sentido de haber parido a algunos de tus hijos y a otros no.

El Kémmer sería similar a la época de celo en los animales de naturaleza terrestre, y que un hombre/mujer estuviera siempre dispuesto a reproducirse (o dicho de otra manera siempre estuviera en época de celo) podría ser extraño.

Sin embargo el mensaje esencial de «La mano izquierda de la oscuridad» es dar a conocer al ser humano (el guedeano) sin diferencias raciales o sociales desde una sexualidad que no les determina.

Debemos pues valorar la novela como la innovación a un pensamiento que no distingue a las personas por su sexualidad, donde las condiciones para una guerra no se entenderían.

Es sin duda una idea antropológica.

Pronosticar que nuestro destino hubiera sido muy distinto si el mando o gobernación no lo hubiera ostentado el sexo masculino es la idea principal de mi primera novela: «Serendipias».

El mundo de Gueden es duro y frío, y sus habitantes son sobrios y reacios a cualquier cambio.

Ursula K. Le Guin creó todo un calendario distinto, desde los días a los meses, así como los solsticios o las diferentes horas del día. Toda una cronología propia para esta novela.

En la edición de bolsillo esta cronología figura al final del libro, véase con detalle la nomenclatura para entender mejor el texto.

Pero, ¿no seríamos también reacios, nosotros los terrícolas, si alguien nos dijera que somos un planeta más entre otros ochenta? 

Sobre todo si el mensajero fuera una visitante con una tecnología más avanzada que la nuestra.

Sinceramente, creo que los terrícolas encarcelaríamos al emisario y tomándolo como enemigo por la simple razón de que es desconocido.

Es otro de los mensajes que Le Guin quiere trasladar con esta novela: la unión de mundos en su diversidad.

La novela tiene algunos relatos contados como historias de aquel mundo que sirven de proclama o enseñanza, no exentos de la sutileza sobre los temas que se quieren abordar.

De entre sus pasajes, creo que este resume la belleza y el mensaje de «La mano izquierda de la oscuridad»:

“Faxe me miraba con ojos claros, cándidos, amables, y me miraba desde la tradición de trece mil años de edad: un modo de pensar y modo de vivir tan antiguo, tan firme, íntegro y coherente que daba a un ser humano la capacidad de olvidarse de sí mismo, (…)

Dijo con voz tranquila —La ignorancia es el campo del pensamiento. Lo indemostrable es el campo de la acción. (…)

¿Qué hay de cierto en este mundo predecible, inevitable, lo único cierto que se sabe del futuro de usted, y del mío?

—Que moriremos.

—Sí. Solo una pregunta tiene respuesta, y ya la conocemos…La vida es posible sólo a causa de esa permanente e intolerable incertidumbre: no conocer lo que vendrá”.

Ursula K. Le Guin.

¿Has leído esta novela? ¿Qué opinión te merece?

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El hombre en el castillo: un libro maravilloso.

Cuántas novelas de ciencia ficción se han creado desde la eterna pregunta:

“¿Y si….?”

Supongo que Philip K. Dick se preguntó: ¿Y si la segunda guerra mundial la hubiera ganado el eje Alemania, Italia y Japón?

Supongamos por un momento que los Estados Unidos de América estuvieran ocupados por japoneses y alemanes, unos desde la costa oeste y los otros desde la este, compartiendo este gran territorio con sus dispares formas de ver el mundo, pero unidos por un mismo destino.

«El hombre en el Castillo» es una ucronía que se publicó en 1962. Se trata de una ucronía ambientada en los antiguos estados unidos quince años después de la guerra mundial.

Las ucronías, también llamadas novelas históricas alternativas, surgen en el momento en que su creador se pregunta: “¿y si..? desde un punto en los hechos de la historia suceden de otra manera.

Ese punto se conoce como punto Jonbar o punto de divergencia. Se denomina así en honor a John Barr, personaje de un relato de Jack Williamson.

Jack Williamson fue uno de los grandes escritores estadounidenses del siglo pasado galardonado con el Gran Maestro Nébula por la SFTWA.

Volvamos a nuestra realidad alternativa.

¿Qué hubiera ocurrido en el caso de que alemanes y japoneses gobernaran el mundo?

La idea es sumamente atractiva desde el prisma de la ciencia ficción. Este es el gran mérito de Philip K. Dick.

En muchas novelas o películas esta realidad alternativa se utiliza para crear variantes sobre un guión, sin embargo en El hombre en el castillo se aborda de lleno, mientras se suceden varios hilos argumentales.

Bajo un contexto histórico y político muy distinto al real, la novela transita por las inquietudes de los personajes involucrados creando historias relacionadas en sus propias inquietudes; digamos que la parte ideológica de los contendientes no es tan relevante.

«El hombre en el castillo» supuso el germen de mi novela: «El carámbano rojo».

La idea de crear una realidad alternativa sobre mi país me convenció de pleno. Era una apuesta arriesgada, pero no dudé en lanzarme al procesador de textos y comenzar a escribir sobre una ucronía ambientada en España en 1960. 

El punto jonbar se había producido en la guerra civil española, y la nueva línea argumental de la historia nos traslada a una Europa dominada por el sistema comunista, donde España, tras ganar la guerra a Franco, participa en una conferencia de repúblicas comunistas unidas a la madre Rusia.

A partir de aquí, la tinta corrió sin parar y surgió un mundo distinto al que hemos conocido. Quise poner a los lectores bajo una alternativa que tal vez no habrían imaginado.

El hombre en el castillo, premio Hugo a la mejor novela en 1963.

Una inquietante modo de ver a la sociedad norteamericana: bajo el dominio japonés y alemán, también rivales durante el relato.

Es singular y curioso ver dominada a una sociedad dominante. Las ucronías nos confieren estas licencias, y supongo que generan controversias entre los lectores dependiendo de su sensibilidad ante la alteración de los hechos en la medida de la importancia que le den a sus principios en relación a hechos históricos o políticos; pero no olvidemos que hablamos de ficción, de ciencia ficción.

En «El hombre en el castillo» se hace referencia a una novela ficticia: «La langosta se ha posado». Otra gran idea del autor, pues utiliza esta novela como vínculo e hilo conductor entre los personajes. Se trata de un libro que también muestra un mundo alternativo donde el Eje perdió la guerra.

Esta fue otra idea que me gustó, y que en cierto modo utilicé en «El Carámbano rojo». 

El hecho de que una novela dentro de una novela pudiera tomar un protagonismo relevante sobre los hechos, algo similar a una pequeña biblia que guía a los seguidores de la parte insurgente del sistema.

«El hombre en el castillo» se ha llevado a la pantalla gracias a Amazon en una serie televisiva en 2015.

Según la propia compañía el episodio de lanzamiento de la serie fue el más visto de todos los producidos por Amazon.

Para mí era evidente que fuera así, pues creo que la adaptación al cine debía haberse hecho desde hace muchos años pues una multitud de seguidores esperábamos ansiosos a ver en imágenes «El hombre en el castillo».

Supongo que si no se llevó antes a la gran pantalla fue porque a ningún productor le agradaba ver al pueblo estadounidense dominado por las naciones que llevaron al mundo a un holocausto, pero de eso tratan las ucronías, de realidades alternativas, que no siempre tienen que ser utópicas.

¿Te gustan las ucronías?

¿Has leído «El hombre en el castillo»?

¿Has leído «El carámbano rojo»?

Otras obras del autor: «Ubik».


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El árbol de las brujas. Ray Bradbury.

¿Truco o trato?

Hoy en día todos sabemos qué implica esta pregunta. La formulan en el día de los muertos, el primero de noviembre.

Puede que cuando suene el timbre de nuestra casa hasta nosotros estemos disfrazados y el susto se lo lleve el muchacho que está esperando en la puerta.

Un vampiro, una momia, un esqueleto o una bruja te mirarán con esa sonrisa perspicaz esperando que hagas trato y les des una golosina, de lo contrario te arriesgas a un truco sin saber si alguno de los que están en el umbral de tu puerta es realmente el malévolo espíritu que anda suelto en esta fecha.

El árbol de las brujas se publicó con The Halloween Tree, un título más acertado para la novela.

Supongo que en 1972 entre los hispanoparlantes no había mucha afición por Halloween.

Es una fiesta que hemos importado de norteamérica, y en España se trataba de una onomástica con una clara tradición religiosa.

De hecho sus raíces están vinculadas con la conmemoración celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los católicos el 1 de noviembre. El Samhain aún perdura en Galicia y otros lugares como fiesta del Magosto.

Veinte años después de su publicación, Bradbury escribió y narró una versión animada de la novela para televisión, por lo que ganó un premio Emmy.

Particularmente nunca he sido aficionado a esta fiesta. Nací en una época donde esta forma de entender el día de los muertos no se conocía. Con los años, la influencia de las películas norteamericanas nos fueron iniciando en Halloween.

Hoy en día los muchachos hacen la fiesta la noche del 31 de Octubre. Los colegios promocionan esta forma de pasar un buen rato. Las chavales se disfrazan y van de puerta en puerta buscando su recompensa, pero sigo pensando que casi siempre hay trato, y muy pocas veces hay truco. 

Ahora bien, todos sabemos que hay algo oscuro unido a la muerte. No me refiero a la tristeza por la pérdida de un ser querido, sino a ese desconocido mundo donde habitan los entes relacionados con el terror. Ese espíritu maligno que puede estar en un cementerio, o en una tenebrosa casa a las afueras de nuestro barrio.

A esa casa fueron los chicos de esta novela, y en ella encontraron a Mortajosario: un personaje que hace truco o trato con ellos. Inevitablemente nuestros compañeros de viaje aceptaron las premisas del amo de aquella fúnebre posada, pues estaba en juego la vida de uno de los componentes del grupo.

El árbol de las brujas es una novela de corte fantástico. Es Bradbury en estado puro.

Sus descripciones son hermosas, casi poéticas. La mezcla de elementos es perfecta: música, olor, color y sentimientos, unidos en una misma lazada, y todo bajo el contexto lúgubre y perverso de un ser que tiene atenazados a unos muchachos que solo buscaban diversión. Mortajosario les conduce a través del mundo en un viaje que recuerda a los cuentos de hadas.

En ese viaje visitaran el antiguo Egipto, antigua Grecia, antigua Roma, los druidas celtas, la catedral de Notre Dame en el París medieval y el Día de los Muertos de en México: una idea muy acertada para conocer el día de los muertos en las distintas culturas del mundo.

También es una forma de hacernos entender qué importante es la muerte para el ser humano en todas sus representaciones, y todo esto llevado de la mano del magnífico Bradbury.

Halloween desde los ojos de Bradbury es otra fiesta, es un evento en el que puedes saborear texturas diversas, divisar colores, amar y odiar; todo se da en esa noche. La muerte y la vida.

Con el árbol de las brujas sentirás que eres ese niño que en alguna ocasión ha tenido miedo de la oscuridad, de los monstruos, o del propio miedo.

Podrás observar los destellos del espectacular árbol de calabazas, quedarás hipnotizado, y entenderás la grandeza de la prueba:

¿Cómo no sentirse igual que uno de los muchachos de la novela?

Sobretodo cuando la muerte de un amigo depende de ti.

Así pues, ten cuidado cuando esa noche llamen a tu puerta.

Tú decides: ¿truco o trato?

¿Te gusta la fiesta de Halloween?

¿Has leído esta novela?

¿Quieres conocer más sobre este autor?

El hombre ilustrado, relatos de Ray Bradbury.

Zen en el arte de escribir. Consejos de Ray Bradbury.

Novelas que perduran en el tiempo.

Libros de George Orwell.

Los libros de George Orwell son novelas que perduran en el tiempo.

El otro día charlando con un compañero sobre clásicos de ciencia ficción, comentábamos la obra de Orwell como un referente de novelas distópicas.

libros de george orwell
libros de george orwell

A mi amigo y a mí nos gusta la ciencia ficción pero no coincidíamos en determinar si las novelas de Orwell lo son.

Todo depende de si crees que en el mundo aún vivimos bajo sistemas totalitarios, o si crees que los seres humanos estamos vigilados por un ojo incansable que clasifica todas nuestras acciones; entonces, tal vez, no sea ciencia ficción, estaríamos viviendo una distopía…

Sin embargo, sabemos que siguen existiendo países que subyugan a los ciudadanos, y que hay mundos donde todos estamos vigilados.

Por eso hoy quiero recomendarte las novelas de George Orwell.

Los libros de George Orwell más populares son 1984 y Rebelión en la granja: dos críticas a los sistemas políticos opresores que vivió el mundo durante el siglo pasado, y que aún están muy presentes en la actualidad.

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1984 de George Orwell

1984 es una obra maestra publicada en año el 1949 donde podemos reconocer muchas similitudes que se dan en las sociedades actuales. 

Reconocer los conceptos que Orwell destapó como el Hermano mayor: ese ojo que vigila a la sociedad es algo que hoy identificamos de inmediato.

El mérito está en la genialidad de haberlo escrito hace más de 70 años. 

Podemos preguntarnos si es una novela distópica. Creo que sí, porque lleva al personaje principal a las torturas que tanto se dieron durante aquellos años. 

Hoy sin embargo, todo parece más sutil, más alegre, más… divertido. 

Se han hecho programas de televisión que recrean en cierto modo el control de unos personajes para la diversión del público. El ejemplo más claro es el archiconocido Gran hermano.

Esto no es nada frente a la ola que ha inundado el mundo del siglo XXI con el control de la información por los algoritmos de búsqueda tipo Google.

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Rebelión en la granja de George Orwell.

Rebelión en la granja es otra de sus novelas más notables: una sátira que se desarrolla en una granja donde los animales son los personajes en un mundo jerarquizado. Una evidente crítica al sistema comunista.

Las novelas de Orwell son tan reconocibles en la actualidad que hace años se extendió el término Orwelliano para todo lo referente al distópico universo del totalitarismo.

Es indudable que George Orwell se vio condicionado por su experiencia en Barcelona durante la guerra civil española. Él era un hombre de principios que se alistó al bando republicano y participó activamente en la contienda. 

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Homenaje a Cataluña de George Orwell.

En Homenaje a Cataluña habla de su experiencia durante los meses que vivió y sufrió en España.

Más que una novela, es una biografía sobre sus vivencias en el frente de batalla, y sobre todo, es una visión objetiva de los hechos que en muchos casos se tergiversaban en favor de una ideología.

Creo que debería ser una obra de referencia para historiadores y educadores, pero tal vez aún vivamos en un mundo distópico, y exista un Ministerio de la Verdad, otro término que él mismo acuñó en su novela 1984 en el que se reescribía la historia a favor de sus gobernantes.

La honestidad y el coraje con los que Orwell narra lo que allí vivió convierten a este autor en el escritor moral por excelencia.

A George Orwell se le ha relacionado como un autor de ciencia ficción por su visión distópica de los hechos, pero su obra está marcada por la crítica a los sistemas totalitarios preponderantes en el siglo XX. 

Sus novelas perduraran en el tiempo mientras las sociedades no experimenten un cambio radical en este sentido.

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Que no muera la aspidistra de George Orwell.

El capitalismo es otra de sus fuentes de lucha.

Que no muera la aspidistra es  otra novela que lleva al lector a ver a su personaje central como máximo exponente de una lucha individual contra este sistema. 

Algo que visto de esta manera es casi un absurdo. A quién se le ocurriría hoy en día luchar contra un sistema económico en solitario.

¿Deberíamos vender nuestra alma por un “buen” trabajo?

Desde luego no creo que nadie se plantee estas cosas si la alternativa es morir de hambre como le sucedía al personaje principal.

Pero George Orwell es mucho más que un novelista. Es también uno de los ensayistas más importantes de su época.

Cuando nos preguntamos de dónde sacan los escritores sus ideas, es indudable que podemos hallarlas en las propias vivencias, y desde luego Orwell tuvo innumerables experiencias vitales: desempeñó numerosos empleos, sirvió en la policía imperial de India en Birmania y estuvo en la guerra española. Era un aventurero y un idealista. 

Su bagaje como columnista en la BBC es muy extenso, y evidentemente sus ideales le llevaron a crear novelas que pueden parecer distópicas pero son más reales de lo que hoy en día creemos.

Por todo ello Orwell siempre consiguió que me identificase con sus relatos. 

Para mí es una fuente de inspiración que te recomiendo. 

Su influencia ha sido notable en mi novela El sueño de Gark, también catalogada como una ciencia ficción de corte distópico. Pero tal vez no lo sea, y dentro de algunos años estemos inmersos en un mundo controlado por  metabuscadores, y no seamos conscientes de que alguien lo escribió muchos años antes como si se tratara de una advertencia a las trampas que el ser humano se tiende así mismo.

Querido lector, la obra de George Orwell, es hoy, más que nunca, una referencia de lectura para todos los amantes de la buena literatura: es ese mensaje que perdura en el tiempo bajo una estética que agrada al lector.

¿Has leído alguna obra de George Orwell?

Cuéntame en los comentarios qué te ha parecido y si piensas que se puede encuadrar en la ciencia ficción. 

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El hombre ilustrado. Ray Bradbury.

El hombre ilustrado. Ray Bradbury. Relatos.

Si te gusta la fantasía y la ciencia ficción no te debes perder este clásico de la literatura. «El hombre ilustrado» es una de la obras maestras de Ray Bradbury.

Desde niños comenzó a crear cuentos. Su trabajo y amor por las letras es extraordinario.

Cuando comenta que para ser escritor has de comenzar escribiendo un relato a la semana durante diez años, te das cuenta que las musas solo existen para aquellos que trabajan duro todos los días, y que encontrarás la magia mucho tiempo después.

«El hombre ilustrado» es un conjunto de relatos de ficción que parten de la historia de un hombre que tiene tatuado su cuerpo con ilustraciones muy singulares.

Mencionar a Ray Bradbury es hablar de imaginación. Estos relatos versan sobre varios temas, muchos de ellos relacionados con el ser humano, marte, las estrellas, cohetes, o el papel que juega el hombre en relación con los viajes interestelares.

Como en «Crónicas marcianas», Ray Bradbury pasea por el espacio, juega con sus personajes, y mantiene una intriga en la que nos vemos en cierto modo involucrados.

Los temas que trata pueden ser hoy en día cotidianos, pero valoremos la obra desde el momento en que se escribió. Idear viajes planetarios, o androides en 1950 es una genialidad.

Sus diálogos son ágiles, los personajes creíbles, cualquiera de ellos puede ser uno de nosotros. La prosa es exacta y sublime; en ocasiones es la transcripción del verso.

Cuán cierta es aquella recomendación de Ray Bradbury en la que nos insta a leer poesía porque “Expande los sentidos y los mantiene en condiciones óptimas“.

«El hombre ilustrado» es en definitiva el cóctel perfecto entre ficción y pasión.

Me gustó especialmente la introducción: “Bailando, para no estar muerto”: un ejemplo de que escribir nos da la vida.

De los relatos, me quedo con “La larga lluvia”, “Los desterrados”, “El zorro y el bosque”, “Marionetas, S.A.” y “El hombre ilustrado”.

Todo forma parte de la eterna premisa de los creadores: “¿y si se diera tal circunstancia?

Y si… ocurriera esto, y si… fuera aquello.

Si te interesa la obra de Ray Bradbury, te recomiendo este artículo.

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Ray Bradbury.

Ray Bradbury fue un maestro de las letras, un mago de las ideas, un soñador y un luchador.

Si te interesa el proceso creativo como escritor, tiene una obra notable:

«Zen en el arte de escribir».

Aquí comento otras novelas de ciencia ficción, fantasía y terror.