American gods Neil Gaiman.

¿Conocéis América? 

Me refiero a cada rincón de ese gran país, esa inmenso territorio con todos sus estados, los condados, las montañas y las vastas extensiones.

Los que no hemos tenido la oportunidad de viajar y somos europeos vemos a los Estados Unidos desde esa ventana que llega a nuestros hogares a través de la pequeña pantalla.

Tenemos innumerables producciones con los decorados de Nueva York o las antiguas películas de indios y vaqueros. Es cierto que cualquiera se puede hacer una aproximación de las distancias kilométricas que existen entre la costa este y la oeste, o pensar en las carreteras interestatales que cruzan el país de norte a sur. Pero aun así no es fácil, sobre todo si perteneces a un país pequeño. 

De crío me decían “EEUU tiene una extensión como cincuenta veces España.” ¿cincuenta veces? ¿Quién es capaz de poner la península ibérica tantas veces sobre un papel? 

Una novela para conocer America.

Hay que ir y visitarlo. Debes comprar uno de esos coches americanos y conducir hasta que tengas los riñones reventados. Detenerte en sus bares de carretera y conocer sus pueblos, sus gentes.

Dejar atrás Nueva York, Miami y Los Ángeles, detenerte lo justo en Las Vegas y seguir caminando, conduciendo, aprendiendo, y tal vez en una noche estrellada de frío invierno llegues a la conclusión de que no eres nada, solo un minúsculo ser que acampa en un mundo tan grande y viejo que te hará sentir insignificante. Pero al fin y al cabo eres alguien, no te resignas a esa indiferencia, quieres participar del gran invento: la vida y la tierra están ahí para que las disfrutes y puedas dejar tu impronta.

Sigues mirando al cielo y no puedes creer que todo sea por pura casualidad. Toda la humanidad, cinco mil, qué digo, diez mil años de existencia sin un destino clarividente. 

Entonces comienzas a creer, buscas en los libros y encuentras a tu dios. Y tal vez, con un poco de suerte y trabajo puedas participar de esa fe que también te mereces.

Si viajas a Norteamérica sentirás todas esas cosas. Lo sé porque acabo de leer American Gods y lo he visto a través de sus líneas. Ese vasto mundo donde ni los dioses tienen mucha cabida, hay tantos como los cientos de almas que los crearon desde que el hombre habita la tierra. Esos dioses que dejan de existir cuando la gente los olvida. 

American gods Neil Gaiman.

American gods Neil Gaiman es una novela de fantasía y ciencia ficción difícil de catalogar que ha recibido el premio Locus, Nébula, Hugo y Bram Stoker. 

Habla de la historia de Sombra, y del trabajo que le ofrecen cuando sale de la cárcel. Es la narración de un viaje por carretera. Cuenta la historia de una pequeña localidad del medio oeste, y de las desapariciones que tienen lugar allí todos los inviernos. Habla de las organizaciones secretas, de los dioses, y de la guerra.

Neil Gaiman nos conduce por esos senderos oscuros entre la vida y la muerte, nos hace creer en que todos los chamanes del mundo existen porque realmente existieron, nos presenta la contienda entre los poderes fácticos y las viejas creencias, porque tanto unos como otros quieren ostentar el triunfo de la humanidad.

American Gods es un libro extenso, como varias tramas y subtramas.

Mezcla la cotidianidad con la deidad, sus personajes son tan reales como tú y yo, y a la vez tan extraños como cualquier hijo de vecino.

En ellos puedes identificarte o rehuir, hay bondad y maldad, porque todos somos así. Es la eterna lucha entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo perverso.

La narración es ágil y directa con multitud de personajes por lo que te recomiendo que lo leas sin grandes pausas. Todos ellos están conectados en cierta manera, como si el mundo formara parte de un mismo linaje, viejos parientes de distintas facciones, como en cualquier familia.

No te importe si no estas muy versado en dioses del olimpo o antiguas deidades, la esencia de lo que quiere expresar es esa lucha de aquellos que significan algo en las personas, y de lo importante que son para la humanidad. Porque sin creencias no hay nada.

La presente edición añade una entrevista con el autor, un epílogo y una reflexión con el título ¿Cómo te atreves? que narra con esta inteligente y afable elocución:

Nadie me ha formulado todavía la pregunta que he estado temiendo, la pregunta que esperaba que nadie me formulara. Así que voy a responderla motu propio con la esperanza de que, como aquella mujer que cuando cogía un avión tenía tanto miedo de que lo secuestraran que siempre embarcaba con su propia bomba, con la esperanza, decía de que al hacerlo yo disminuyan las posibilidades de que alguna otra persona me la formule. 

La pregunta es ¿Cómo te atreves, que eres inglés a escribir un libro sobre los Estados Unidos, sobre sus mitos y su alma?

La experiencia de un inmigrante es universal. Por una parte estás tú, y por otra Estados Unidos, que es mucho más grande que tú. Así que intentas entenderlo y encontrarle sentido. Intentas hacerte una composición  de lugar, algo a lo que se resiste. Es muy grande, y encierra muchas contradicciones, de modo que llega el momento en el que te das cuenta de que a lo más que puedes aspirar es a ser como uno de esos ciegos de la fábula que tropiezan con un elefante: uno lo agarra por la trompa, otro por la pata, otro por el costado, otro por la cola y cada uno llega a una conclusión diferente sobre lo que es: una serpiente, un árbol, un muro, una cuerda.”

Finalmente Gaiman confiesa que no es que se atreviera a escribir la novela, es que no tenía otra opción.

Como escritor suscribo sus palabras; para todo aquel que piense que escribimos lo que alguien encarga, o lo idóneo por el hecho de conseguir un efecto en el público, suele estar confundido.

American gods Neil Gaiman.




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Los propios dioses, Isaac Asimov.

Los propios dioses.

Hace unas semanas se difundió en los medios de comunicación una alarma a nivel mundial: “El apagón”, el planeta corría el riesgo de quedarse sin energía eléctrica.

Varios países europeos alertaron de que era una posibilidad real que los productores de gas cortaran el grifo. 

Las crisis geopolíticas del norte de África y la restricción del servicio en el eje ruso alertaron a los países dependientes de fuentes energéticas.

Si el suministro de gas se cortaba ocurriría una reacción en cadena y la demanda no podría cubrirse. Austria alertó a su población de que debían estar preparados para un posible apagón. ¿Exagerado? Lo sabremos pronto.

Alguien hace tiempo me dijo que muchas personas pensaban que si hubiera una caída en el servicio de la red de internet el mundo se colapsaría, pero realmente esto ocurrirá cuando se produzca un apagón: sin energía no hay internet.

Es difícil imaginar un mundo sin electricidad, a oscuras.

Existen muchas fuentes de energía, entre ellas las de origen natural o ecológicas, como la hidráulica, eólica, solar o marítima; otras como la nuclear no deberían ser tan desdeñables hasta que todos progresemos a una producción más limpia e inteligente.

Hoy me desperté con una noticia realmente interesante: una persona había descubierto una forma de generar energía casera sin depender de ninguna fuente exterior, gratis.

El descubrimiento se trata de un áncora magnética que consigue mover una rueda gracias a una longitud de onda exacta de carga magnética.

¿Imaginan que fuera posible? No me refiero a que el hallazgo funcione, eso ya está probado; el propio inventor se ha ofrecido de forma altruista a todo el que lo quiera probar.

Tal vez existan demasiados intereses para que eventos de este tipo no salgan a la luz, es casi como descubrir que los coches pudieran moverse con energía solar; pero un momento, esto también parece bastante probable, ¿no creen?

Se perderían miles de puestos de trabajo, muchas industrias tendrían que desaparecer. El miedo al cambio es una de las trabas más importantes que el ser humano ha padecido desde siempre. Tal vez por eso estemos donde estamos.

“Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano”. Es una cita del famoso dramaturgo alemán Friedrich Schiller.

Y ahora pasemos a hablar de “Los propios dioses”, de Isaac Asimov

Isaac Asimov tomó la premisa de Schiller para dar título a esta novela publicada en 1972.

«Los propios dioses» consta de tres partes: “Contra la estupidez”, “Los propios dioses” y “Luchan en vano”.

Supongamos un futuro donde el hombre descubra la forma de generar electricidad de forma infinita y gratis, pero que ello pueda ocasionar algún cataclismo. Volvemos a encontrarnos ante la estupidez de los seres humanos y su confrontación al proteger algo que es peligroso.

La novela nos muestra un mundo paralelo en el que existen otros entes que tienen cierta comunicación con nuestro planeta.

El hallazgo pone en riesgo el sistema solar y por tanto la supervivencia del ser humano, pero como ocurre en la realidad los beneficios son tan satisfactorios que un cambio no interesa a sus descubridores.

Los propios dioses consta de tres partes:

Primera parte: “Contra la estupidez”.

Lo que más me gustó fue la trama, esas confabulaciones entre los investigadores donde al final se busca el éxito como en cualquier orden de la vida, la competitividad, la fama por el descubrimiento.

Segunda parte de la novela: “los propios dioses”.

Asimov nos muestra ese otro mundo formado por una especie de alienígenas, los Duros, al ser físicamente corpóreos son los únicos que poseen acceso a la tecnología y ofrecen el invento, la comida. Deciden convertir nuestro sol en una supernova para obtener más alimento y garantizar su supervivencia.

Tercera parte: “¿Luchan en vano?”.

Se desarrolla en la luna. Sus habitantes dependientes del poder de las terrícolas encuentran una solución al problema que pone en riesgo la supervivencia de la humanidad.

De esta parte lo que más me gustó fue la relación entre el terrícola y la selenita, cómo ella le enseñaba a moverse bajo la gravedad lunar.

Asimov quería mostrar la debilidad del ser humano en su evolución.

Los descubrimientos hacen de nuestro planeta un mundo peligroso que aceptamos en nuestra visión cortoplacista. Somos una especie demasiado pequeña, absurda para entender que el progreso va más allá de nuestra existencia. El egoísmo nos arrastra en detrimento de nuestros descendientes.

¿A quién le importa que nuestros tataranietos mueran de inanición por un cataclismo provocado cuando nosotros ya no estemos para verlo?

Novela de ciencia ficción basada en hechos futuros que se repiten con otras formas desde hace muchos años

Estamos pues ante una novela de ciencia ficción basada en hechos futuros que se repiten con otras formas desde hace muchos años, tantos que Friedrich Schiller ya hablaba de ellos cuando ni siquiera existía la electricidad y tal vez escribiera sus novelas bajo la luz de una vela.

Su premisa sigue estando vigente: “Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano”.

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Cita con Rama.

Arthur C. Clarke.

Cita c0n Rama, Arthur C. Clarke.

Desde tiempos inmemoriales el hombre siempre ha buscado una explicación a su existencia. La religión lo fue durante siglos, pero los argumentos que sostienen sus postulados decaen año tras año.

El planeta Tierra comienza a ser viejo y sus habitantes algo habilidosos. El hombre ha evolucionado y la ciencia señala determinados caminos que nada tienen que ver con los profetas o los dioses. 

Y aun creyendo en estas deidades nada indica que el ser humano sea la génesis de las especies, y si lo fuéramos, podríamos pensar que hemos perdido el contacto con nuestros creadores.

«Cita con Rama» nos presenta estas cuestiones en un futuro que aún no se ha dado, pues el hombre ha conquistado varios planetas del sistema solar. 

Nos encontramos ante una novela de ciencia ficción basada en la premisa de que nuestra evolución, aunque lenta y sostenida, será mayor de la que conocemos hoy en día.

Arthur C. Clarke escribió esta novela en el año 1972. Cita con Rama fue galardonada con el premio Nebula, Locus, Hugo y John W. Campbell Memorial.

Supongamos que un objeto no identificado entra en nuestro sistema solar.

¿Qué hacer ante un elemento externo que el ser humano no entiende y que se aproxima a nuestro planeta?

La respuesta parece evidente. El hombre siempre actúa de la misma manera ante lo que no comprende, sea un profeta o un extraterrestre: de una forma reaccionaria.

El asteroide es bautizado como Rama en honor al dios hindú. Se trata de un objeto cilíndrico de 50 km de largo y 10 de radio que tiene un movimiento de rotación muy rápido.

La novela versa sobre la exploración de un equipo de investigadores en su interior. Durante su periplo hallarán ciudades, mares, vientos huracanados, y robots extraños; todo con un cierto sentido bajo unas condiciones de gravedad cambiantes donde deberemos estar atentos al efecto Doopler o al movimiento Colioris.

Rama es un mundo autónomo, singular y desconocido para el ser humano, lo más inquietante es que posee su propio sentido de existencia. 

La tripulación sabe que los acontecimientos que se suceden dentro de Rama tienen sentido.

Durante la investigación, dentro del gran cilindro, ocurren fenómenos explicables por la naturaleza. El comandante Norton y sus compañeros tratarán en todo momento de construir una razonamiento plausible sobre los hechos. Construirán pequeñas naves para el desplazamiento en el interior de una gran cueva con vida propia.

Existen señales que indican que una inteligencia superior ha diseñado el artefacto como las  tres escotillas de apertura manual, totalmente iguales y dispuestas simétricamente sobre el círculo, tres valles que resultan ser grandes proyectores de luz alargados que se encienden lentamente para iluminar el interior o las prendas de vestir con una simetría triple que evoca a un ser con tres extremidades superiores.

Los seres humanos son los conquistadores de los planetas del sistema solar; terrícolas o mercurianos siguen siendo egoístas, precavidos y violentos ante cualquier agente externo.

«Cita con Rama» deja un final abierto que me gustó ya que representa una inteligencia ajena al hombre, con un destino propio al margen de nuestra existencia.





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Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick.

Flow my tears the policeman said.

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía.

Jason Taverner es un seis, un superhumano mejorado genéticamente y también es un ídolo de masas con una audiencia de 30 millones de personas.

Un día, al despertar pierde su identidad, no tiene ningún documento que demuestre su existencia. En las bases de datos no existe. No entiende que le ha podido pasar y sus amigos y seguidores no le recuerdan. Todo parece formar parte de una confabulación 

Con estos mimbres Philip K. Dick ideó esta historia en 1974 y ahora, en el siglo XXI, cuando leemos esta historia parece que todo encaje, porque es plausible que un humano pueda ser mejorado al menos físicamente.

Volvamos por un momento a 1974 y pensemos en seres humanos mejorados, coches voladores que cruzan el planeta y sistemas sociales donde el control policial de la población es exhaustivo; entonces podrás decir que has viajado al futuro. 

No encontramos antes una obra ciertamente visionaria.

Fue galardonada con el premio John W. Campbell a la mejor novela en 1975.

Nominada al Nebula 1974 y Hugo 1975.

«Fluyan mis lágrimas, dijo el policía» nos sumerge en ese mundo que no está tan alejado al que podamos discernir hoy en día. 

¿Quién puede negar que existan personas mejoradas genéticamente?

¿Quién no cree que habrá vehículos que nos trasladen de un lugar a otro del planeta en poco tiempo?

¿Quién puede creer en un mundo con grandes desequilibrios sociales o controlado por un estado policial?

Ya existen o estamos cerca de que se logren. 

Flow my tears the policeman said.

Jason Taverner es una estrella de la televisión, uno de esos iconos que hoy en día pueden ser corrientes. Su mundo se viene abajo por una extraña situación: ha perdido su identidad.

Preguntémonos qué ocurriría si hoy en día no tuviéramos nuestras tarjetas de identificación.

La novela transcurre en una pantanosa zona de incertidumbre en la que el personaje debe asimilar que ya no es nadie. Poco a poco se hará con el control de la situación; con algo de fortuna continuará una senda plagada de personajes que lo adulan y lo odian, que le ayudan pero que le desconocen. 

Todo parece desmoronarse durante varias fases de la novela, pero Jason consigue sobrevivir en un mundo hostil.

El relato toca temas relacionados con las drogas y las relaciones sentimentales, el incesto o la homosexualidad, todo forma parte del progreso de la sociedad.

Jason Taverner está tan presente en la novela que puedes sentir que eres él, y a veces que es también el propio autor.

Si te dejas llevar podrás palpitar por la mente de Philip K. Dick a través de Jason hasta que leas el último capítulo, momento en el que ya no sabrás si todo se debe a las drogas o a una estratagema extraña para eliminar al protagonista.

Flow my tears the policeman said.

Como en otras novelas de Dick, el valor fundamental que le atribuyo es su gran capacidad de crear una novela de ciencia ficción donde sus personajes se sienten vulnerable ante situaciones inverosímiles.

La capacidad de crear mundos que ahora nos pueden parecer ciertos, pero que fueron ideados hace más de cuarenta años.

“Para todo aquel que esté perdido en las realidades eternamente multiplicadas del mundo moderno, recordad: Philip k. Dick ya ha estado allí”.

Terry Gilliam


¿Te gustan las novelas de ciencia ficción?

Otras novelas de Philip K. Dick.


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Yo, robot. Resumen.

«Yo, robot» es un clásico de las novelas de ciencia ficción. Resumen

«Yo, robot» es un clásico de las novelas de ciencia ficción. Una obra de Isaac Asimov publicada en 1950, cuando la inteligencia artificial y la digitalización del mundo estaba en pañales. De ahí la gran repercusión que ha tenido y todavía tiene.

Esta novela cuenta con siete relatos sobre robots en la que se evidencia la relación de las máquinas con el ser humano.

Antes de entrar en materia Asimov relaciona las tres leyes de la robótica:

Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera ley.

Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda Leyes.

Isaac Asimov.

Yo robot resumen

Los relatos están relacionados entre por un mismo personaje: Susan Calvin, que aparece como experta en robopsicología narrando de forma biográfica cada caso.

En «Yo,robot» podremos encontrar máquinas que leen el pensamiento, algunos con sentido del humor, o robots que se vuelven locos, robots de acompañamiento, trabajadores para la explotación de minas de otros planetas o robots políticos.

Durante la narración Asimov especulará en cada una de las situaciones teniendo en cuenta siempre las tres Leyes.

¿Puede una máquina suplir el cariño de un amigo o un familiar?

Es algo inquietante. 

Yo robot resumen

¿Puede el ser humano crear algo que supere sus propias aptitudes? 

La respuesta es, evidentemente, afirmativa, pero cuando nos encontramos frente a los sentimientos, la competencia se nos hace más arrebatadora, no aceptamos de buen grado que un robot sea mejor en estos asuntos.

En «Robbie», el primer relato de «Yo, robot», reparamos en este conflicto a la perfección.

¿Qué padres podrían asumir que el mejor amigo de su hija fuera un robot?

¿Realmente el ser humano está preparado para este desafío?

Asimov recreaba sus argumentos en una época cercana a la actual, sin duda debía pensar que en 2021 la humanidad ya habría desarrollado colonias de robots que formaban parte de nuestra sociedad; pero este progreso no se ha dado.

Los inconvenientes están más asociados a la preeminencia de nuestra especie que a los problemas técnicos para la creación de un elemento que pueda discutir nuestra supremacía.

En el relato «Un conflicto evitable», nos encontramos ante un mundo gobernado por máquinas bajo los parámetros de las tres leyes con los datos que los propios humanos les facilitan para que ellos tomen las decisiones oportunas. Todo ello en una época post atómica.

Porque, admitámoslo, un robot puede razonar. Una vez se imprimen las tres Leyes en su cerebro positrónico la toma de decisiones es el resultado final de la ecuación.

Ahora bien, ¿puede un robot mentir si con ello consigue un resultado más satisfactorio para las personas?

Esta cuestión se aborda en el relato «La evidencia»: un robot se presenta a la candidatura de alcalde solo con buenas intenciones, sin transgredir ninguna de las tres leyes. 

¿Es esto asumible, o por el contrario no es ético darle a una máquina dichas atribuciones?

Juzguen ustedes mismos. La clase politica humana suele violar muchas más leyes que las de tres que se citan en el tratado de robótica de Asimov.

Yo robot resumen

¿Puede un robot, tomar el mando sobre el ser que lo creó con la finalidad de mejorar la sociedad?

Y si es así: ¿podría gobernar el mundo desde una perspectiva pacífica, siempre atendiendo a las tres leyes que su progenitor le dio y que él mismo incumple?

Me temo que la respuesta es afirmativa. ¿O tal vez deberíamos darnos otra oportunidad ante la posibilidad de nuestra extinción?

Sobre la inteligencia artificial se ha escrito largo y tendido, tanto en temas económicos de gobierno y sentimentales.

No hace mucho leí «Klara y el sol» de Kazuo Ishiguro en la  se expone la relación entre el humano y el robot desde el punto de vista de la inteligencia artificial como ente pensante en primera persona que atiende y aprende del ser humano.

La película «Yo, robot» de Will Smith es un ejemplo de ello, pero hay multitud de ejemplos: series de televisión, cómics, libros; todos ellos desde una perspectiva digamos humana, donde el robot siempre comete algún error al no poder valorar la vida desde un punto de vista que el propio ser humano no ha impreso en su cerebro positónico.

Pero la cuestión clave es:

¿Puede el hombre admitir que la creación es mejor que el creador?



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«Klara y el sol», de Kazuo Ishiguro.

klara and the sun

En ocasiones me suelo encontrar ante la disyuntiva de seguir leyendo a autores que conozco sobradamente o saltar a algo nuevo. Con «Klara y el sol» fue determinante la opción de indagar a un autor que no conocía.

Klara and the sun

Cuando supe que Kazuo Ishiguro había conseguido el Premio Nobel de Literatura, me decanté sin dudarlo: un nobel de literatura en asuntos de ciencia ficción.

«Klara y el sol» es una novela escrita bajo el realismo mágico.

Para todos aquellos lectores que buscan plantearse de una forma distinta los asuntos que aborda la ciencia ficción esta novela les parecerá interesante pues está escrita bajo un halo de realismo mágico.

Klara and the sun

En «Klara y el sol» se afrontan las relaciones entre un robot con las personas desde la perspectiva de la inteligencia artificial.

Klara es una AA, una Amiga Artificial, especializada en el cuidado de niños.

Ella narra las impresiones que vive con las personas en primera persona, es la protagonista principal junto con Josie, la niña que acompañará durante su periplo de vida.

La originalidad del texto reside en que los hechos se cuentan desde la perspectiva de la inteligencia artificial.

Klara está en continuo aprendizaje y, aunque es inteligente y educada, demuestra lo complejas que son las relaciones entre los seres humanos.

Pronto se verá inmersa en disputas, celos y contradicciones provocadas por ellos.

Durante toda la novela tres elementos se van sucediendo continuamente: ciencia ficción, realismo, y magia.

La inteligencia artificial, los drones y clases sociales mejoradas tecnológicamente estarán inmersas en una sociedad que, aunque pueda parecer deshumanizada, no lo es más de lo que conocemos actualmente. 

La narración está bajo un contexto donde intervienen hechos incomprensibles que el robot Klara entenderá como irrefutables.

El Sol como fuente curativa de enfermedades es uno de esos componentes mágicos, y su nutriente o luz es la cura.

Con estos mimbres Kazuo Ishiguro nos sumerge en una historia de amistad, amor y conflicto, donde uno de los hechos que me pareció más inquietante fue mostrar la posibilidad de la sustitución de un ser humano por un robot, a partir del conocimiento del segundo sobre el primero.

Klara and the sun

La posibilidad de que un ser artificial sustituya a un ser humano.

De una forma natural se dará a entender que un robot puede suplir a una persona sin que los sentimientos de sus seres allegados se vean afectados.

Y todo de una manera consentida por ambas partes, en la que el robot cumple la función que sus dueños le han encomendado, y en la que se acepta como solución plausible que la inteligencia artificial pueda ejecutar dicha tarea.

Pero Kazuo Ishiguro no nos lleva por ese camino y el desenlace nos conduce a otro final.

Creo que «Klara y el sol» es una historia interesante que añade elementos poco explicables que atraen al lector, similares a los que se pueden encontrar en novelas de Haruki Murakami como «1Q84» o en «La muerte del comendador».

Si buscas una novela de ciencia ficción (como dirían los expertos, blanda) donde el elemento principal no es la tecnología sino cómo afectan los avances de la ciencia en las relaciones humanas, entonces «Klara y el sol» te gustará. 

Si quieres ver cómo una inteligencia artificial comprende y estudia las complejas relaciones humanas, entonces «Klara y el sol» te gustará. 

Y si además te dejas llevar por ese realismo mágico del que suelen hacer uso los autores japoneses, aún será más entretenido.



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1Q84, Haruki Murakami.

1Q84, Murakami.

Para todo seguidor de Orwell, toparse con este título despierta, de forma ineludible, cierta curiosidad.

En la contraportada lo detalla con claridad: la letra q y el número 9 en japonés son homófonos, se pronuncian Kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha con ecos orwellianos.

Murakami es un escritor consagrado y que una de sus obras se titule así consiguió que me lanzara a su lectura sin pensarlo.

Necesitaba indagar qué argumento se expondría, no es que fuera ningún plagio pero supongo que a nadie le ocurriría escribir una novela y luego poner en su portada «Alicia en el país de las maravillas» o «Don Quijote de la Mancha».

No obstante si te gusta el realismo fantástico y te dejas llevar historias inverosímiles, «1Q84» te gustará

«1Q84» de Haruki Murakami basa su fuerza en dos elementos: una trama bien elaborada, y unos personajes interesantes y enigmáticos.

Su prosa es clara, concisa y amable. Sus textos están medidos casi milimétricamente.

 «1Q84» cuenta con tres libros. Los dos primeros libros tienen 24 capítulos separados entre sí por unas veinte páginas.

No creo que sea una casualidad que el autor haya distribuido de forma tan equitativa cada capítulo, lo cual le da a la obra cierta ligereza, no en vano estamos antes casi mil quinientas páginas, y todo lo que se ayudar al lector se agradece.

Aunque realmente lo que se aprecia en su lectura es el desarrollo de la trama de una forma tranquila, con descripciones detalladas tanto en las escenas como en los personajes.

En ocasiones se produce una repetición de los hechos, pero es debido a que Murakami desarrolla el argumento desde dos perspectivas: la de los dos personajes principales.

Los dos personajes (Aomame y Tengo) se van alternando por capítulos durante toda la novela, mostrando sus respectivas visiones sobre una trama que acabará relacionándolos.

Aomame es una instructora de gimnasia y asesina a sueldo de una mujer adinerada. Tengo es un profesor de matemáticas aficionado a la escritura. Les conoceremos poco a poco en profundidad. Durante el transcurso de la novela sabremos de sus inquietudes y anhelos, de sus deseos y preocupaciones.

Los dos viven sus experiencias sin encontrarse, los dos hablan de sus inquietudes y miedos, los dos viven sus fantasías, y los dos se aman sin casi saberlo.

En «1Q84» de Haruki Murakami los personajes no solo representan a una personalidad.

Tengo es un profesor agradable de matemáticas pero también es un escritor con un triste pasado.

Aomame es instructora de gimnasia pero es una asesina a sueldo.

Sus relaciones con el mundo que les rodea no son las típicas que podríamos asociar a un educador y a una asesina, son también las de una persona corriente, lo cual les hace creíbles.

Para un hombre occidental las historias de Murakami son atrayentes.

Por el simple hecho de encontrarse ante una cultura muy distinta, esto hace que cada pensamiento, cada circunstancia nos parezca enigmática.

Una buena prueba de ello lo podremos comprobar en las relaciones personales de los personajes, aunque el destino final sea el mismo: la amistad, el amor, o el sexo.

En los tres volúmenes se mencionan muchas obras obras del cine, música y literatura.

Todas estas referencias son generalmente de creadores de todo el mundo como la Sinfonietta de Leoš Janáček que forma parte central de la trama pero otras se centran en la historia de Japón o tienen relación directa, como el libro de Antón Chéjov, «La isla de Sajalín», donde narra extensamente la historia de los guiliakos que vivían en una isla cuya soberanía se disputaron Japón y Rusia. 

También incluye narraciones sobre las conquistas del Imperio de Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando lees a Murakami ya no importa tanto la trama.

Disfrutas del contexto, de los personajes, de la forma mágica con la que une la realidad con la ficción, una ficción fantástica, perfectamente creíble en los mundos que desarrolla.

«1Q84» de Haruki Murakami es una buena novela. Deberás relajarte y disfrutar.

Ahora bien, ¿qué tienen que ver las dos lunas, el desdoblamiento del tiempo, y una secta de ideología dudosa con «1984» de Orwell?

Esta cuestión la dejo para los lectores.



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El fin de la infancia. Arthur C. Clarke.

Cuando me hablaron del argumento de «El fin de la infancia» sentí ese vértigo que me suele embargar: una especie extraterrestre más inteligente que el ser humano.

Pensé que el argumento podría parecerse al de mi novela: «Serendipias», y lo que menos quiere un escritor es crear historias que ya se hayan escrito.

No siendo así, paso a comentar lo que discerní en «El fin de la infancia».

Pero antes de nada seamos conscientes de que esta novela se publicó en 1953 lo que le confiere un gran valor pues en ella se presentan asuntos válidos en nuestros días.

La idea de que los seres humanos seamos una especie inferior no suele ser agradable.

Aunque si te paras a pensarlo, es bastante factible que sea así. 

¿Quién, en su sano juicio, puede creer que nuestro progreso es el adecuado después de 7.000 mil años de existencia?

Aunque la probabilidad de que encontremos vida extraterrestre sea remota, la posibilidad de que existan seres más desarrollados que nosotros es bastante grande.

Ahora bien, si ellos son más inteligentes ¿por qué aún no nos han encontrado? 

A partir de aquí existen varias teorías, una de ellas se basa en la paradoja de Fermi

“La creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario, es paradójica, sugiriendo así que nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas”.

Es posible que existan otras civilizaciones más avanzadas.

Que seamos incapaces de reconocerlas, o bien que para ellos no seamos interesantes. 

Es bueno que hagamos esta autocrítica: si el ser humano hubiera hallado a otra civilización menos avanzada que la nuestra, por ejemplo en Marte, no quiero ni imaginar que hubiera sido de ellos.

Pero, pensemos ahora en que una especie más avanzada que la nuestra no nos invadiera como un planeta esclavo o una manada de animales a los que devorar.

«El fin de la infancia» parte desde ese punto:

El ser humano es tutelado por una especie más capacitada, más desarrollada, sin ánimo de conquista, que soluciona los problemas de un planeta que corre peligro por las continuas guerras que nos enfrentan.

Los Superseñores, como así los llama Clarke, son los extraterrestres que lideran el planeta Tierra con un objetivo que los seres humanos desconocen. 

Arthur C. Clarke es un autor de ciencia ficción que trata estos temas desde un punto didáctico y para ello se basa en su conocimientos científicos.

La novela nos muestra los viajes en el espacio y en el tiempo.

Nos hace pensar que fuera de nuestro mundo hay otros muchos, nos hace evidenciar lo pequeño que somos, no solo en nuestro planeta, sino en la galaxia.

Expresa las inquietudes sociales, éticas y culturales ante un agente externo del que nada tienen que temer.

Y también muestra nuestro mayor valor: la capacidad de crear cosas hermosas relacionadas con el arte, o nuestra psicología como parte de una mente que aún desconocemos.

«El fin de la infancia» debe su título a una época en la que el hombre deja de serlo para convertirse en otra entidad.

Como epílogo a esta reseña podríamos argumentar que la raza humana nunca se dejaría invadir pacíficamente.

Cabe pensar que lucharíamos ante un agente externo, sin embargo qué razón tienen las palabras con las que comienza el capítulo seis:

“Un mundo y sus habitantes pueden ser transformados profundamente en solo cincuenta años, hasta tal punto que nadie pueda reconocerlos. Solo se requiere un hondo conocimiento de los sistemas sociales, una clara visión de los fines que uno se propone…y poder”.

Arthur C. Clarke.



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«Exhalación», de Ted Chiang.

Exhalation book

Ted Chian es un autor de ciencia ficción extensamente galardonado. Desde 1990 su obra ha sido reconocida con varios premios Nebula, Hugo y Locus. En 1992 ganó el premio John W. Campbell al mejor escritor novel, galardón que otorga la Convención mundial de ciencia ficción junto con los Hugos.

Muchos de nosotros lo conocimos gracias a la película «Arrival», titulada en español como «La llegada»,  nominada como mejor película en los Oscars en 2016, basada en uno de sus libros: «La historia de tu vida».

En «Exhalación» nos encontramos ante un conjunto de relatos de ciencia ficción especulativa. 

Exhalation book

Ted Chiang plantea una cuestión y la relaciona con un cuento, es decir especula con la idea para hacernos llegar su pensamiento y expone distintas hipótesis.

Las cuestiones que formula en esta antología son diversas y rondan sobre el libre albedrío, los viajes en el tiempo, nuestra capacidad de empatizar con elementos artificiales o la relación que tendríamos con nuestros recuerdos si pudiéramos controlarlos fehacientemente.

Su prosa es clara, es didáctica, no entra en tecnicismos y siempre va complementada por historias amenas sin grandes arcos contextuales. 

Ted Chiang quiere que nos centremos en el concepto, que cavilemos sobre las cuestiones que propone. Por tanto sus relatos forman parte de la propuesta y los expone para que se entienda mejor a qué se refiere en cada caso, de una forma similar a un profesor de matemáticas que propone un ejemplo para que sus alumnos comprendan mejor la materia.

Exhalation book cuenta con nueve relatos:

El comerciante y la puerta del alquimista.

Nos encontramos ante un viaje en el tiempo. En esta ocasión no es necesaria una máquina como suele ocurrir en muchos cuentos o películas. Una puerta nos dará acceso. 

Tomaremos conciencia de cómo podemos afectar a los hechos pasados.

Ted Chiang nos ofrece una moraleja final:

“Nada borra el pasado. Existe el arrepentimiento y la enmienda, y existe el perdón. Nada más”.

Exhalation book

Ted Chiang.

Exhalación.

Un curioso relato que relaciona el aire con nuestra capacidad de pensar.

Lo que se espera de nosotros.

Cuento corto que aborda el libre albedrío justificando nuestra incapacidad de tomar decisiones con libertad.

El ciclo de la vida de los elementos de software.

Un interesante relato que obtuvo los premios Nebula y Locus de 2011. Publicado en nuestro país por Sportula en el libro «Terra Nova», antología de ciencia ficción. Selección de Mariano Villarreal y Luis Pestarini.

La relación del ser humano con sus propias creaciones virtuales: los digientes. 

Las consecuencias éticas y morales que se producen cuando se interactúa con elementos inteligentes que son nuestra propia creación.

¿Qué poder o libertad tenemos para intervenir sobre ellos?

La niñera Dacey.

Relato basado en una historia no del todo real pero sin duda inquietante: un ser humano criado por una máquina.

¿De qué manera empatizaría con las personas?

 Algo que puede recordar la película «I am Mother».

Película: «I am mother».

La verdad del hecho, la verdad del sentimiento.

¿Qué ocurriría si tuviéramos todos los registros de nuestros recuerdos? ¿Si pudiéramos verlos tal y como ocurrieron y no como los recordamos?

El gran silencio.

Este relato se basa en la paradoja de Fermi

¿Puede que haya vida inteligente en el universo pero que se ocultan de nosotros?

Casi me dan ganas de hacer una broma: “es para ocultarse, desde luego”.

Ónfalo.

Relato especulativo sobre la creación del hombre y la vida, desde un punto de vista científico, pero haciendo uso de una liturgia religiosa.

Gracias a esta historia supe del hombre de Atacama.

La ansiedad es el vértigo de la libertad.

Otro relato relacionado con el libre albedrío. En esta ocasión nos encontramos ante un prisma: una invención que nos facilita distintas realidades de nuestra vida.

Nos plantea una cuestión que todos nos hemos preguntado alguna vez: ¿Qué hubiera ocurrido con mi vida si hubiese tomado otra decisión?

Querido lector, Ted Chiang es un buen contador de historias, pero sobre todo es un gran especulador. 

Su gran valor está en proponernos argumentos para meditar en cuestiones importantes que atañen a nuestras vidas.

Espero comentarlas aquí contigo.



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Nieve en Marte.

Marte es sin duda nuestro planeta más cercano, donde parece que nos dirigiremos tarde o temprano. Desde hace ya muchos años varios escritores de ciencia ficción así lo auguran en sus novelas.

¿Cuándo ocurrirá la migración?

Desde que Ray Bradbury escribió sus «Crónicas marcianas» suponemos que esto ocurrirá cuando los terrícolas hayamos acabado con la riqueza natural y energética de nuestro planeta. 

¿En qué condiciones?

Como todas las migraciones conocidas por los seres humanos se llevará a cabo de forma caótica. Las castas y el dinero darán prioridad a aquellos que deseen un viaje confortable en primera clase antes de que la Tierra desaparezca bajo un gran cataclismo.

Con estos ingredientes Pablo Tébar crea una novela de ciencia ficción donde nos sumerge en un thriller interplanetario. 

«Nieve en Marte»: Una novela de ciencia ficción que nos sumerge en un thriller interplanetario.

Reconozco que el viaje a Marte es un tema recurrente, pero «Nieve en Marte» ganó el premio Minotauro de 2017 al que me había presentado con mi novela «El sueño de Gark».

Como escritor optaba por primera vez al premio y me propuse este reto como una manera de concluir y revisar mi novela en tiempo determinado, fue, por lo tanto, una forma de implicarme con un plazo.

Una vez salió a la venta «Nieve en Marte», no lo pensé un instante y compré la novela. Quería saber cuál era el viaje que Pablo Tébar había realizado, cuál era su estilo y su prosa. Todo profesional quiere conocer los secretos del ganador y con este ánimo inicié la lectura.

«Nieve en Marte» es una novela que nos muestra esa  inevitable migración de terrícolas a un planeta acondicionado para la vida humana.

Nos muestra las desigualdades entre clases sociales, los defectos y virtudes del ser humano.

El argumento traza varias historias entrelazadas que a modo de thriller policiaco harán más amena y creíble la trama.

Los diálogos, pues son ágiles y coherentes, no en vano Pablo Tébar es un consagrado guionista.

Entre los capítulos se muestran ilustraciones con anuncios ingeniosos en los que se ofrecen todo tipo de productos para la felicidad del terrícola en Marte; desde una relación sentimental a medida hasta una residencia para la cuarta edad. 

Un surtido muy creativo que en cierto modo me recordó a los anuncios comerciales que se proponen en «Ubik», de Philip K. Dick.

En definitiva, estamos ante una novela entretenida con buenos personajes entorno a un planeta del que se ha hablado mucho pero que aún no hemos colonizado.

Todos los autores de ciencia ficción podremos estar de acuerdo en que aquellas acabaremos colonizando el planeta rojo, ahora bien determinar la fecha es otra cosa.

Si te gusta la ciencia ficción, tengo más artículos en el blog.

¿Has leído esta novela? 


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