Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick.

Flow my tears the policeman said.

Jason Taverner es un seis, un superhumano mejorado genéticamente y también es un ídolo de masas con una audiencia de 30 millones de personas.

Un día, al despertar pierde su identidad, no tiene ningún documento que demuestre su existencia. En las bases de datos no existe. No entiende que le ha podido pasar y sus amigos y seguidores no le recuerdan. Todo parece formar parte de una confabulación 

Con estos mimbres Philip K. Dick ideó esta historia en 1974 y ahora, en el siglo XXI, cuando leemos esta historia parece que todo encaje, porque es plausible que un humano pueda ser mejorado al menos físicamente.

Volvamos por un momento a 1974 y pensemos en seres humanos mejorados, coches voladores que cruzan el planeta y sistemas sociales donde el control policial de la población es exhaustivo; entonces podrás decir que has viajado al futuro. 

No encontramos antes una obra ciertamente visionaria.

Fue galardonada con el premio John W. Campbell a la mejor novela en 1975.

Nominada al Nebula 1974 y Hugo 1975.

«Fluyan mis lágrimas, dijo el policía» nos sumerge en ese mundo que no está tan alejado al que podamos discernir hoy en día. 

¿Quién puede negar que existan personas mejoradas genéticamente?

¿Quién no cree que habrá vehículos que nos trasladen de un lugar a otro del planeta en poco tiempo?

¿Quién puede creer en un mundo con grandes desequilibrios sociales o controlado por un estado policial?

Ya existen o estamos cerca de que se logren. 

Flow my tears the policeman said.

Jason Taverner es una estrella de la televisión, uno de esos iconos que hoy en día pueden ser corrientes. Su mundo se viene abajo por una extraña situación: ha perdido su identidad.

Preguntémonos qué ocurriría si hoy en día no tuviéramos nuestras tarjetas de identificación.

La novela transcurre en una pantanosa zona de incertidumbre en la que el personaje debe asimilar que ya no es nadie. Poco a poco se hará con el control de la situación; con algo de fortuna continuará una senda plagada de personajes que lo adulan y lo odian, que le ayudan pero que le desconocen. 

Todo parece desmoronarse durante varias fases de la novela, pero Jason consigue sobrevivir en un mundo hostil.

El relato toca temas relacionados con las drogas y las relaciones sentimentales, el incesto o la homosexualidad, todo forma parte del progreso de la sociedad.

Jason Taverner está tan presente en la novela que puedes sentir que eres él, y a veces que es también el propio autor.

Si te dejas llevar podrás palpitar por la mente de Philip K. Dick a través de Jason hasta que leas el último capítulo, momento en el que ya no sabrás si todo se debe a las drogas o a una estratagema extraña para eliminar al protagonista.

Flow my tears the policeman said.

Como en otras novelas de Dick, el valor fundamental que le atribuyo es su gran capacidad de crear una novela de ciencia ficción donde sus personajes se sienten vulnerable ante situaciones inverosímiles.

La capacidad de crear mundos que ahora nos pueden parecer ciertos, pero que fueron ideados hace más de cuarenta años.

“Para todo aquel que esté perdido en las realidades eternamente multiplicadas del mundo moderno, recordad: Philip k. Dick ya ha estado allí”.

Terry Gilliam


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Otras novelas de Philip K. Dick.


Yo, robot. Resumen.

«Yo, robot» es un clásico de las novelas de ciencia ficción. Resumen

«Yo, robot» es un clásico de las novelas de ciencia ficción. Una obra de Isaac Asimov publicada en 1950, cuando la inteligencia artificial y la digitalización del mundo estaba en pañales. De ahí la gran repercusión que ha tenido y todavía tiene.

Esta novela cuenta con siete relatos sobre robots en la que se evidencia la relación de las máquinas con el ser humano.

Antes de entrar en materia Asimov relaciona las tres leyes de la robótica:

Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera ley.

Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda Leyes.

Isaac Asimov.

Yo robot resumen

Los relatos están relacionados entre por un mismo personaje: Susan Calvin, que aparece como experta en robopsicología narrando de forma biográfica cada caso.

En «Yo,robot» podremos encontrar máquinas que leen el pensamiento, algunos con sentido del humor, o robots que se vuelven locos, robots de acompañamiento, trabajadores para la explotación de minas de otros planetas o robots políticos.

Durante la narración Asimov especulará en cada una de las situaciones teniendo en cuenta siempre las tres Leyes.

¿Puede una máquina suplir el cariño de un amigo o un familiar?

Es algo inquietante. 

Yo robot resumen

¿Puede el ser humano crear algo que supere sus propias aptitudes? 

La respuesta es, evidentemente, afirmativa, pero cuando nos encontramos frente a los sentimientos, la competencia se nos hace más arrebatadora, no aceptamos de buen grado que un robot sea mejor en estos asuntos.

En «Robbie», el primer relato de «Yo, robot», reparamos en este conflicto a la perfección.

¿Qué padres podrían asumir que el mejor amigo de su hija fuera un robot?

¿Realmente el ser humano está preparado para este desafío?

Asimov recreaba sus argumentos en una época cercana a la actual, sin duda debía pensar que en 2021 la humanidad ya habría desarrollado colonias de robots que formaban parte de nuestra sociedad; pero este progreso no se ha dado.

Los inconvenientes están más asociados a la preeminencia de nuestra especie que a los problemas técnicos para la creación de un elemento que pueda discutir nuestra supremacía.

En el relato «Un conflicto evitable», nos encontramos ante un mundo gobernado por máquinas bajo los parámetros de las tres leyes con los datos que los propios humanos les facilitan para que ellos tomen las decisiones oportunas. Todo ello en una época post atómica.

Porque, admitámoslo, un robot puede razonar. Una vez se imprimen las tres Leyes en su cerebro positrónico la toma de decisiones es el resultado final de la ecuación.

Ahora bien, ¿puede un robot mentir si con ello consigue un resultado más satisfactorio para las personas?

Esta cuestión se aborda en el relato «La evidencia»: un robot se presenta a la candidatura de alcalde solo con buenas intenciones, sin transgredir ninguna de las tres leyes. 

¿Es esto asumible, o por el contrario no es ético darle a una máquina dichas atribuciones?

Juzguen ustedes mismos. La clase politica humana suele violar muchas más leyes que las de tres que se citan en el tratado de robótica de Asimov.

Yo robot resumen

¿Puede un robot, tomar el mando sobre el ser que lo creó con la finalidad de mejorar la sociedad?

Y si es así: ¿podría gobernar el mundo desde una perspectiva pacífica, siempre atendiendo a las tres leyes que su progenitor le dio y que él mismo incumple?

Me temo que la respuesta es afirmativa. ¿O tal vez deberíamos darnos otra oportunidad ante la posibilidad de nuestra extinción?

Sobre la inteligencia artificial se ha escrito largo y tendido, tanto en temas económicos de gobierno y sentimentales.

No hace mucho leí «Klara y el sol» de Kazuo Ishiguro en la  se expone la relación entre el humano y el robot desde el punto de vista de la inteligencia artificial como ente pensante en primera persona que atiende y aprende del ser humano.

La película «Yo, robot» de Will Smith es un ejemplo de ello, pero hay multitud de ejemplos: series de televisión, cómics, libros; todos ellos desde una perspectiva digamos humana, donde el robot siempre comete algún error al no poder valorar la vida desde un punto de vista que el propio ser humano no ha impreso en su cerebro positónico.

Pero la cuestión clave es:

¿Puede el hombre admitir que la creación es mejor que el creador?


En mi blog comento otras novelas de ciencia ficción.


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«Klara y el sol», de Kazuo Ishiguro.

klara and the sun

En ocasiones me suelo encontrar ante la disyuntiva de seguir leyendo a autores que conozco sobradamente o saltar a algo nuevo. Con «Klara y el sol» fue determinante la opción de indagar a un autor que no conocía.

Klara and the sun

Cuando supe que Kazuo Ishiguro había conseguido el Premio Nobel de Literatura, me decanté sin dudarlo: un nobel de literatura en asuntos de ciencia ficción.

«Klara y el sol» es una novela escrita bajo el realismo mágico.

Para todos aquellos lectores que buscan plantearse de una forma distinta los asuntos que aborda la ciencia ficción esta novela les parecerá interesante pues está escrita bajo un halo de realismo mágico.

Klara and the sun

En «Klara y el sol» se afrontan las relaciones entre un robot con las personas desde la perspectiva de la inteligencia artificial.

Klara es una AA, una Amiga Artificial, especializada en el cuidado de niños.

Ella narra las impresiones que vive con las personas en primera persona, es la protagonista principal junto con Josie, la niña que acompañará durante su periplo de vida.

La originalidad del texto reside en que los hechos se cuentan desde la perspectiva de la inteligencia artificial.

Klara está en continuo aprendizaje y, aunque es inteligente y educada, demuestra lo complejas que son las relaciones entre los seres humanos.

Pronto se verá inmersa en disputas, celos y contradicciones provocadas por ellos.

Durante toda la novela tres elementos se van sucediendo continuamente: ciencia ficción, realismo, y magia.

La inteligencia artificial, los drones y clases sociales mejoradas tecnológicamente estarán inmersas en una sociedad que, aunque pueda parecer deshumanizada, no lo es más de lo que conocemos actualmente. 

La narración está bajo un contexto donde intervienen hechos incomprensibles que el robot Klara entenderá como irrefutables.

El Sol como fuente curativa de enfermedades es uno de esos componentes mágicos, y su nutriente o luz es la cura.

Con estos mimbres Kazuo Ishiguro nos sumerge en una historia de amistad, amor y conflicto, donde uno de los hechos que me pareció más inquietante fue mostrar la posibilidad de la sustitución de un ser humano por un robot, a partir del conocimiento del segundo sobre el primero.

Klara and the sun

La posibilidad de que un ser artificial sustituya a un ser humano.

De una forma natural se dará a entender que un robot puede suplir a una persona sin que los sentimientos de sus seres allegados se vean afectados.

Y todo de una manera consentida por ambas partes, en la que el robot cumple la función que sus dueños le han encomendado, y en la que se acepta como solución plausible que la inteligencia artificial pueda ejecutar dicha tarea.

Pero Kazuo Ishiguro no nos lleva por ese camino y el desenlace nos conduce a otro final.

Creo que «Klara y el sol» es una historia interesante que añade elementos poco explicables que atraen al lector, similares a los que se pueden encontrar en novelas de Haruki Murakami como «1Q84» o en «La muerte del comendador».

Si buscas una novela de ciencia ficción (como dirían los expertos, blanda) donde el elemento principal no es la tecnología sino cómo afectan los avances de la ciencia en las relaciones humanas, entonces «Klara y el sol» te gustará. 

Si quieres ver cómo una inteligencia artificial comprende y estudia las complejas relaciones humanas, entonces «Klara y el sol» te gustará. 

Y si además te dejas llevar por ese realismo mágico del que suelen hacer uso los autores japoneses, aún será más entretenido.

¿Te gustan las no novelas de ciencia ficción, terror o fantasía? en este enlace comento más: AQUÍ.

¿Te gusta escribir? Tengo algunos consejos que a mí me han servido: AQUÍ.

Libros de referencia para mejorar en la escritura: AQUÍ.

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«1Q84», de Haruki Murakami.

Para todo seguidor de Orwell, toparse con este título despierta, de forma ineludible, cierta curiosidad.

En la contraportada lo detalla con claridad: la letra q y el número 9 en japonés son homófonos, se pronuncian Kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha con ecos orwellianos.

Murakami es un escritor consagrado y que una de sus obras se titule así consiguió que me lanzara a su lectura sin pensarlo.

Necesitaba indagar qué argumento se expondría, no es que fuera ningún plagio pero supongo que a nadie le ocurriría escribir una novela y luego poner en su portada «Alicia en el país de las maravillas» o «Don Quijote de la Mancha».

No obstante si te gusta el realismo fantástico y te dejas llevar historias inverosímiles, «1Q84» te gustará

«1Q84» de Haruki Murakami basa su fuerza en dos elementos: una trama bien elaborada, y unos personajes interesantes y enigmáticos.

Su prosa es clara, concisa y amable. Sus textos están medidos casi milimétricamente.

 «1Q84» cuenta con tres libros. Los dos primeros libros tienen 24 capítulos separados entre sí por unas veinte páginas.

No creo que sea una casualidad que el autor haya distribuido de forma tan equitativa cada capítulo, lo cual le da a la obra cierta ligereza, no en vano estamos antes casi mil quinientas páginas, y todo lo que se ayudar al lector se agradece.

Aunque realmente lo que se aprecia en su lectura es el desarrollo de la trama de una forma tranquila, con descripciones detalladas tanto en las escenas como en los personajes.

En ocasiones se produce una repetición de los hechos, pero es debido a que Murakami desarrolla el argumento desde dos perspectivas: la de los dos personajes principales.

Los dos personajes (Aomame y Tengo) se van alternando por capítulos durante toda la novela, mostrando sus respectivas visiones sobre una trama que acabará relacionándolos.

Aomame es una instructora de gimnasia y asesina a sueldo de una mujer adinerada. Tengo es un profesor de matemáticas aficionado a la escritura. Les conoceremos poco a poco en profundidad. Durante el transcurso de la novela sabremos de sus inquietudes y anhelos, de sus deseos y preocupaciones.

Los dos viven sus experiencias sin encontrarse, los dos hablan de sus inquietudes y miedos, los dos viven sus fantasías, y los dos se aman sin casi saberlo.

En «1Q84» de Haruki Murakami los personajes no solo representan a una personalidad.

Tengo es un profesor agradable de matemáticas pero también es un escritor con un triste pasado.

Aomame es instructora de gimnasia pero es una asesina a sueldo. Sus relaciones con el mundo que les rodea no son las típicas que podríamos asociar a un educador y a una asesina, son también las de una persona corriente, lo cual les hace creíbles.

Para un hombre occidental las historias de Murakami son atrayentes por el simple hecho de encontrarse ante una cultura muy distinta, esto hace que cada pensamiento, cada circunstancia nos parezca enigmática.

Una buena prueba de ello lo podremos comprobar en las relaciones personales de los personajes, aunque el destino final sea el mismo: la amistad, el amor, o el sexo.

En los tres volúmenes se mencionan muchas obras obras del cine, música y literatura.

Todas estas referencias son generalmente de creadores de todo el mundo como la Sinfonietta de Leoš Janáček que forma parte central de la trama pero otras se centran en la historia de Japón o tienen relación directa, como el libro de Antón Chéjov, «La isla de Sajalín», donde narra extensamente la historia de los guiliakos que vivían en una isla cuya soberanía se disputaron Japón y Rusia. 

También incluye narraciones sobre las conquistas del Imperio de Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando lees a Murakami ya no importa tanto la trama. Disfrutas del contexto, de los personajes, de la forma mágica con la que une la realidad con la ficción, una ficción fantástica, perfectamente creíble en los mundos que desarrolla.

«1Q84» de Haruki Murakami es una buena novela. Deberás relajarte y disfrutar.

Ahora bien, ¿qué tienen que ver las dos lunas, el desdoblamiento del tiempo, y una secta de ideología dudosa con «1984» de Orwell?

Esta cuestión la dejo para los lectores.

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El fin de la infancia. Arthur C. Clarke.

Cuando me hablaron del argumento de «El fin de la infancia» sentí ese vértigo que me suele embargar: una especie extraterrestre más inteligente que el ser humano.

Pensé que el argumento podría parecerse al de mi novela: «Serendipias», y lo que menos quiere un escritor es crear historias que ya se hayan escrito.

No siendo así, paso a comentar lo que discerní en «El fin de la infancia», pero antes de nada seamos conscientes de que esta novela se publicó en 1953 lo que le confiere un gran valor pues en ella se presentan asuntos válidos en nuestros días.

La idea de que los seres humanos seamos una especie inferior no suele ser agradable, aunque si te paras a pensarlo, es bastante factible que sea así. 

¿Quién, en su sano juicio, puede creer que nuestro progreso es el adecuado después de 7.000 mil años de existencia?

Aunque la probabilidad de que encontremos vida extraterrestre sea remota, la posibilidad de que existan seres más desarrollados que nosotros es bastante grande.

Ahora bien, si ellos son más inteligentes ¿por qué aún no nos han encontrado? 

A partir de aquí existen varias teorías, una de ellas se basa en la paradoja de Fermi

“La creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario, es paradójica, sugiriendo así que nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas”.

Es posible que existan otras civilizaciones más avanzadas y que seamos incapaces de reconocerlas, o bien que para ellos no seamos interesantes. 

Es bueno que hagamos esta autocrítica: si el ser humano hubiera hallado a otra civilización menos avanzada que la nuestra, por ejemplo en Marte, no quiero ni imaginar que hubiera sido de ellos.

Pero, pensemos ahora en que una especie más avanzada que la nuestra no nos invadiera como un planeta esclavo o una manada de animales a los que devorar.

«El fin de la infancia» parte desde ese punto:

El ser humano es tutelado por una especie más capacitada, más desarrollada, sin ánimo de conquista, que soluciona los problemas de un planeta que corre peligro por las continuas guerras que nos enfrentan.

Los Superseñores, como así los llama Clarke, son los extraterrestres que lideran el planeta Tierra con un objetivo que los seres humanos desconocen. 

Arthur C. Clarke es un autor de ciencia ficción que trata estos temas desde un punto didáctico y para ello se basa en su conocimientos científicos.

La novela nos enseña los viajes en el espacio y en el tiempo. Nos hace pensar que fuera de nuestro mundo hay otros muchos, nos hace evidenciar lo pequeño que somos, no solo en nuestro planeta, sino en la galaxia.

Expresa las inquietudes sociales, éticas y culturales ante un agente externo del que nada tienen que temer.

Y también muestra nuestro mayor valor: la capacidad de crear cosas hermosas relacionadas con el arte, o nuestra psicología como parte de una mente que aún desconocemos.

«El fin de la infancia» debe su título a una época en la que el hombre, tal y como lo conocemos, deja de serlo para convertirse en otra entidad.

Como epílogo a esta reseña podríamos argumentar que la raza humana nunca se dejaría invadir pacíficamente.

Cabe pensar que lucharíamos ante un agente externo, sin embargo qué razón tienen las palabras con las que comienza el capítulo seis:

“Un mundo y sus habitantes pueden ser transformados profundamente en solo cincuenta años, hasta tal punto que nadie pueda reconocerlos. Solo se requiere un hondo conocimiento de los sistemas sociales, una clara visión de los fines que uno se propone…y poder”.

Arthur C. Clarke.

¿Te gustan las novelas de ciencia ficción? Aquí tengo otras recomendaciones.


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«Exhalación», de Ted Chiang.

Exhalation book

Ted Chian es un autor de ciencia ficción extensamente galardonado. Desde 1990 su obra ha sido reconocida con varios premios Nebula, Hugo y Locus. En 1992 ganó el premio John W. Campbell al mejor escritor novel, galardón que otorga la Convención mundial de ciencia ficción junto con los Hugos.

Muchos de nosotros lo conocimos gracias a la película «Arrival», titulada en español como «La llegada»,  nominada como mejor película en los Oscars en 2016, basada en uno de sus libros: «La historia de tu vida».

En «Exhalación» nos encontramos ante un conjunto de relatos de ciencia ficción especulativa. 

Exhalation book

Ted Chiang plantea una cuestión y la relaciona con un cuento, es decir especula con la idea para hacernos llegar su pensamiento y expone distintas hipótesis.

Las cuestiones que formula en esta antología son diversas y rondan sobre el libre albedrío, los viajes en el tiempo, nuestra capacidad de empatizar con elementos artificiales o la relación que tendríamos con nuestros recuerdos si pudiéramos controlarlos fehacientemente.

Su prosa es clara, es didáctica, no entra en tecnicismos y siempre va complementada por historias amenas sin grandes arcos contextuales. 

Ted Chiang quiere que nos centremos en el concepto, que cavilemos sobre las cuestiones que propone. Por tanto sus relatos forman parte de la propuesta y los expone para que se entienda mejor a qué se refiere en cada caso, de una forma similar a un profesor de matemáticas que propone un ejemplo para que sus alumnos comprendan mejor la materia.

Exhalation book cuenta con nueve relatos:

El comerciante y la puerta del alquimista.

Nos encontramos ante un viaje en el tiempo. En esta ocasión no es necesaria una máquina como suele ocurrir en muchos cuentos o películas. Una puerta nos dará acceso. 

Tomaremos conciencia de cómo podemos afectar a los hechos pasados.

Ted Chiang nos ofrece una moraleja final:

“Nada borra el pasado. Existe el arrepentimiento y la enmienda, y existe el perdón. Nada más”.

Exhalation book

Ted Chiang.

Exhalación.

Un curioso relato que relaciona el aire con nuestra capacidad de pensar.

Lo que se espera de nosotros.

Cuento corto que aborda el libre albedrío justificando nuestra incapacidad de tomar decisiones con libertad.

El ciclo de la vida de los elementos de software.

Un interesante relato que obtuvo los premios Nebula y Locus de 2011. Publicado en nuestro país por Sportula en el libro «Terra Nova», antología de ciencia ficción. Selección de Mariano Villarreal y Luis Pestarini.

La relación del ser humano con sus propias creaciones virtuales: los digientes. 

Las consecuencias éticas y morales que se producen cuando se interactúa con elementos inteligentes que son nuestra propia creación.

¿Qué poder o libertad tenemos para intervenir sobre ellos?

La niñera Dacey.

Relato basado en una historia no del todo real pero sin duda inquietante: un ser humano criado por una máquina.

¿De qué manera empatizaría con las personas?

 Algo que puede recordar la película «I am Mother».

Película: «I am mother».

La verdad del hecho, la verdad del sentimiento.

¿Qué ocurriría si tuviéramos todos los registros de nuestros recuerdos? ¿Si pudiéramos verlos tal y como ocurrieron y no como los recordamos?

El gran silencio.

Este relato se basa en la paradoja de Fermi

¿Puede que haya vida inteligente en el universo pero que se ocultan de nosotros?

Casi me dan ganas de hacer una broma: “es para ocultarse, desde luego”.

Ónfalo.

Relato especulativo sobre la creación del hombre y la vida, desde un punto de vista científico, pero haciendo uso de una liturgia religiosa.

Gracias a esta historia supe del hombre de Atacama.

La ansiedad es el vértigo de la libertad.

Otro relato relacionado con el libre albedrío. En esta ocasión nos encontramos ante un prisma: una invención que nos facilita distintas realidades de nuestra vida.

Nos plantea una cuestión que todos nos hemos preguntado alguna vez: ¿Qué hubiera ocurrido con mi vida si hubiese tomado otra decisión?

Querido lector, Ted Chiang es un buen contador de historias, pero sobre todo es un gran especulador. 

Su gran valor está en proponernos argumentos para meditar en cuestiones importantes que atañen a nuestras vidas.

Espero comentarlas aquí contigo.

Blog de ciencia ficción, fantasía y terror.


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«Apocalipsis», un libro de Stephen King muy actual.

Queridos lectores, me encuentro en el cuarto subterráneo de mi vivienda después de haber leído el libro de Stephen King, «Apocalipsis».

Es otoño del año 2020. Desde mi teclado solo veo un ventanuco donde se reflejan destellos en un día frío.

Hace nueve meses que no piso la oficina y salgo en contadas ocasiones. Un virus azota los cinco continentes.

Dicen que el bicho salió de China, de un lugar donde juegan con ese tipo de cosas para utilizarlos como armas; luego cuando el virus escapa y la pandemia se propaga, eluden responsabilidades aduciendo algún accidente en un centro de investigación de enfermedades.

El virus se llama Coronavirus, pero esto es lo de menos, lo importante es que es altamente contagioso y mortal.

Hasta aquí, la realidad.

Ahora hablemos de «Apocalipsis», de Stephen King: una novela que narra la muerte y destrucción de un planeta llamado Tierra.

La propagación de un virus que escapa de unas instalaciones militares, y que seguramente se trataba de un bicho con el que jugaban los científicos por si acaso era necesario matar a algún enemigo en una futura guerra.

El libro «Apocalipsis» de Stephen King proviene de otra novela escrita años antes llamada «The Stand», que se publicó con el título «La danza de la muerte». Esta era más corta que la actual, que cuenta con más de mil quinientas páginas. La original tuvo que ser recortada por cuestiones económicas. Parece ser que trece dólares era todo lo que el mercado podía soportar.

Años después se publicó «Apocalipsis» con el texto que la anterior versión había perdido en el camino. Los personajes son los mismos y la trama no sufre en ello, más bien todo lo contrario pues cumplen con lo que su autor les encomendó.

Sé que leer esto bajo una pandemia puede ser un poco macabro, pero quise comprobar la visión que tenía Stephen King de una catástrofe viral cuando escribió la novela en los años 80. 

Ahora con el tiempo, todo parece evidente. Como ocurre en muchas historias las distopías se convierten en realidad.

En las novelas de Stephen King el argumento se sostiene por la gran representación que ocupan sus personajes; son ellos los que le dan vida a una trama que en definitiva es sencilla: un virus altamente mortal se propaga y el mundo se convierte en un caos.

Los personajes son realmente los propulsores de la historia. Es el gran valor de las novelas de Stephen King.

Los lectores acaban reconociendo a los personajes como reales. Como el mismo King comenta, sus lectores aún le siguen preguntando qué fue de tal o cual personaje como si realmente existieran.

Y en esta novela esto ocurre de manera masiva, pues durante las mil quinientas páginas podremos comprobar los cientos de vivencias que los diferentes personajes concurren en la pandemia de muerte y destrucción que nos plantea.

Como escritor siempre me dijeron que no debemos sobrepasar más de cuatro o cinco personajes, ni por supuesto escribir novelas de más de mil páginas. Sin embargo, todo esto depende de muchos factores. Si consigues verlos tal y como los expone Stephen King, adelante, pues son reales. Y si las historias se pueden contar con más palabras, adelante también.

Como él mismo comenta: “Después de todo, yo escribo por dos razones: para complacerme a mí mismo y para complacer a otros. Y volviendo a la novela, confío haber conseguido ambas cosas”

Querido lector, si te gustan las ficciones apocalípticas, te recomiendo esta. Yo no veo la televisión y tal vez por ello lea estas cosas en tiempos de pandemia, y siga frente a mi teclado en un subterráneo escribiendo historias de ciencia ficción.

¿Te gustan las novelas de terror?

¿Crees que las distopías acaban haciéndose realidad?


¿Te gustan las distopías? En el blog comento más sobre ellas.


Solaris: un libro de ciencia ficción de componente psique.

Hace tiempo que un amigo me recomendó el libro de Solaris tras una charla en la que comentábamos el argumento de uno de mis relatos titulado Serendipias.

La cuestión que abordamos era determinar si el ser humano puede encontrar en otros lugares vida más inteligente que la nuestra. 

En principio la respuesta a esta cuestión es afirmativa, ahora bien, llevado al mundo de las novelas o películas de ciencia ficción, solemos representar al extraterrestre como un ser despiadado que destruye sin pasión nuestro mundo.

Puede que en algunos casos los visitantes sean seres inteligentes pero siempre carecen de sentimientos tan profundos y puros como los que tenemos los terrícolas. 

Creo que es una manera muy subjetiva de ver al ser humano. Supongo que nos falta autocrítica y tal vez no nos guste pensar que somos lo más parecido a un virus devorando su propio planeta.

Solaris es un libro donde se plantean dos grandes cuestiones: nuestra inteligencia y la capacidad de comunicación con otros entes.

Stanislaw Lem nos plantea la siguientes preguntas:

¿Y si los seres humanos halláramos un  gigantesco océano protoplasmático (saturado, pues, de sustancias químicas disueltas) en un planeta de un sistema binario de estrellas en el cual se presume que tiene vida y, posiblemente, inteligencia?

¿Y si la comunicación con esa inteligencia fuera un difícil escollo para el ser humano? 

El problema de la comunicación con entes extraterrestres es una cuestión que suele pasar de alto en muchas novelas de ciencia ficción. Siempre existe una mínima comunicación con los entes extraplanetarios, lo cual parece incongruente.

En Solaris esta comunicación es inexistente tal como la entendemos los seres humanos, es decir, con palabras o mensajes vocales o escritos. Son una serie de ocurrencias físicas que los componentes de la nave presuponen como respuestas a sus deseos particulares.

Cabe preguntarse pues: ¿y si existiera una inteligencia capaz de proporcionarnos elementos que faciliten nuestra felicidad y que estén fuera de alcance de nuestras posibilidades y entendimiento?

La novela tiene dos componentes relevantes. Por un lado encontraremos descripciones ricas en tonalidades y colores. El lector podrá evadirse en un mar cromático poco común. 

Por otro lado está la componente psique: la tripulación de Solaris se verá inmersa en situaciones incongruentes.

El ser humano será parte de una prueba incomprensible para su inteligencia.

¿Qué pensarías si tu pareja sentimental apareciera una mañana a tu lado, en la cama, a sabiendas de que ha fallecido hace tiempo? ¿Cómo podríamos explicar y asumir estas creaciones? 

La representación de estos personajes de inteligencia y aprendizaje continuo recuerda a los replicantes de Blade Runner. Seres artificiales con sentimientos. 

Escena final de la película Blade Runner.

Inquietante reflexión en la que se ve envuelto el protagonista: encontrar a un ser querido que sabes que no puede existir. Conocer un planeta que es más inteligente que el ser humano. Comprender que un ente puede hacer cosas por ti que nunca estarán a tu alcance.

Ahora, en el siglo XXI, todos estos conceptos han sido tratados con asiduidad, pero debemos valorar que Solaris se publicó en 1961.

La cuestión principal que relacionaba Serendipias y Solaris no era otra que asumir que existen formas de vida más inteligentes que la nuestra. Ambas novelas narran este argumento desde puntos distintos. 

En Solaris es una expedición la que encuentra un mundo de difícil disciermieto, perturbador y atractivo. 

En Serendipias la visión es inversa: es la inteligencia más desarrollada observando nuestro mundo, mostrando sus incongruencias y defectos.

Si te gusta explorar en otros mundos y plantearte temas de componente psique esta es una buena novela.

No encontrarás alienígenas con deseos destructivos, pero hallarás al ser humano ante una dura prueba: superarse así mismo en sus convicciones y creencias, o dejarse abatir ante hechos que no puede comprender. 

En cualquier caso el mensaje de Solaris es claro: nos queda mucho por aprender.

¿Te gustan las novelas de corte psicológico?

¿Has leído Solaris? ¿Qué opinión tienes de la novela?

¿Conoces la novela Serendipias?


Ubik: un libro que nos transportará a través del tiempo y el espacio.

¿Te gustaría viajar en el tiempo, vivir otras realidades o transitar en una zona entre la vida y la muerte?

A los seres humanos nos gusta viajar en el tiempo y en el espacio.

Para esto último hemos inventado todo tipo de artilugios desde que se inventó la rueda. Sin embargo para viajar en el tiempo hemos de cerrar los ojos e imaginarlo, o bien leer alguna novela de ciencia ficción que nos lleve a otro punto de la historia pasada o futura.

«La máquina del tiempo» de H.G Wells o el DeLorean de «Back to the Future» podrán darnos ese empujón que nos transporte a otra época. Estos viajes son sin duda un anhelo recurrente en nuestra existencia.

Philip K. Dick nos lleva una vez más a las estadías donde el ser humano no tiene constancia fehaciente de la existencia.

Y aunque estemos hablando de ciencia ficción, nadie podrá negar que algo se escapa a nuestro entendimiento.

Sin embargo, tenemos la certeza que nuestra capacidad cerebral está infrautilizada; dicen que en 5%, por lo que queda demostrado que tenemos mucho recorrido en el desarrollo de la mente humana. 

En «Ubik» percibes que es así. 

La novela nos traslada a una realidad donde las capacidades psíquicas sobrenaturales. 

Los inerciales son un grupo de anti psíquicos que tratan de solucionar los problemas que sufre una empresa con algunos telépatas infiltrados.

Como todo buen lector de ciencia ficción, debemos abrir la mente para que la trama tenga la coherencia que Philip K. Dick nos ofrece. Todo se reduce a calibrar nuestro ojo, ese que tenemos en algún lugar en la materia gris. 

Sí podemos advertir vida alienígena interplanetaria u otras muchas fantasías que nos ofrece la ciencia ficción, entonces evidenciaremos los condimentos de esta novela como bastante creíbles.

«Ubik» es un libro que está ambientada en 1990, en una realidad que, como ocurre en muchas novelas escritas en el siglo pasado, nos llevan a una sociedad que no se ha dado, es decir, los autores de aquellas pronosticaron un desarrollo tecnológico y social mucho mayor.

La tecnología, los viajes espaciales y las capacidades de la mente humana se esperaban que fueran mucho mayores.

La novela se publicó en 1969, y como ocurre en otras novelas y películas de entonces, la realidad que se nos presenta para ese futuro de 1990 es mucho más sugerente y desarrollada de lo que luego ha ocurrido.

Ubik es un libro que nos plantea la vida después de la muerte: la semivida

Una persona podría salvar parte de su existencia con una friovaina, un artilugio que conserva la a la persona tras su muerte física conservando parte de sus capacidades mentales ya así poder comunicarse con ella.

«Ubik» es un libro que cuenta con innumerables referencias a utensilios de un futuro imaginario que hoy en día nos pueden parecer evidentes, pero no olvidemos cuándo se escribió esta novela. Ahora, cincuenta años después, existen algunas de las ingeniosas invenciones que Philip K. Dick ideó.

Y por otro lado, la novela nos traslada hacia una regresión temporal a 1939. En una realidad que muchos de nosotros no hemos vivido. En algunos pasajes se plantean cuestiones de la segunda guerra mundial. Puede que sea una reminiscencia de «El hombre en el castillo», la novela con la que Philip K. Dick ganó el Premio Hugo unos años antes.

Pero, ¿qué es Ubik? 

Es una palabra que no está en el diccionario. En latín hay una que se le parece: «ubique» que significa «en todas partes». 

Al comienzo de cada capítulo se hace referencia a Ubik como un producto de consumo de gran utilidad, desde un dentífrico, un sujetador o un crédito bancario, pero Ubik es más que todo eso, lo es todo:

“Yo soy Ubik. Antes de que el universo existiera , yo existía. Yo hice los soles y los mundos. Yo creé las vidas y los espacios que habitan. Yo cambio de lugar a mi antojo. Van donde yo dispongo y hacen lo que yo les ordeno. Yo soy el verbo y mi nombre no puede ser pronunciado. Es el nombre que nadie conoce. Me llaman Ubik, pero Ubik no es mi nombre. Soy. Seré siempre” .

Philip K. Dick.

A parte de estas consideraciones, debemos valorar la novela como una creación extraordinaria, adelantada a su tiempo. Imagino a los lectores de 1969 leyendo los viajes entre la vida y la muerte, entre el espacio y el tiempo. Una genialidad.

La edición que tengo entre manos tiene una reseña muy acertada de Terry Gilliam: 

“Para todo aquel que esté perdido en las realidades eternamente multiplicadas del mundo moderno, recordad: Philip k. Dick ya ha estado allí”.

Terry Gilliam.

¿Te gustan las novelas de Philip K. Dick? ¿Cuál me recomendarías?


La mano izquierda de la oscuridad. Ursula K. Le Guin.

Unos meses antes de que el hombre llegara a la luna, Ursula K. Le Guin se encaminaba en la conquista del espacio.

En «La mano izquierda de la oscuridad» los viajes a la luna deberían ser paseos de unos minutos o segundos. 

La novela nos plantea el futuro de la humanidad bajo una gran conferencia: Ekumen o federación galáctica de mundos habitados por seres humanos.

El enviado, como así nombran a Genry Ai, personaje principal de la novela, llega al planeta Gueden para ofrecerles la alianza.

Supongamos pues, que has comprado la novela recién publicada, allá por marzo de 1969 y en los noticieros hablan de los preparativos para que una nave estadounidense aterrice en la luna. 

Una vez te adentres en las capacidades que nos muestra «La mano izquierda de la oscuridad» es bastante posible que el viaje a la luna te parezca poco atractivo.

Bueno…, es cierto que estamos hablando de ciencia ficción y el viaje del Apolo 11 fue una realidad.

Pero debemos valorar la obra desde este punto de vista: la conquista de otros mundos que nos propone Le Guin se publicó cuando aun el hombre daba sus primeros pasos por el espacio. No en vano la novela ganó el premio Nébula ese año y el premio Hugo al año siguiente.

«La mano izquierda de la oscuridad» nos lleva por mundos humanos desconocidos, con organizaciones y formas de entender la vida diferentes.

El sentido de todo ello es hacer entender al lector que las diferencias entre sexos son las causantes de las guerras y los conflictos.

Imaginemos un planeta que no conoce la palabra «guerra», o una sociedad que no distingue sexos.

Imaginemos seres andróginos, sin sexo determinado, que pudieran procrear durante unos determinados días del mes (Kémmer) y que el resto del tiempo carecieran de esta motivación. 

Podrías ser padre o madre de descendientes en el sentido de haber parido a algunos de tus hijos y a otros no.

El Kémmer sería similar a la época de celo en los animales de naturaleza terrestre, y que un hombre/mujer estuviera siempre dispuesto a reproducirse (o dicho de otra manera siempre estuviera en época de celo) podría ser extraño.

Sin embargo el mensaje esencial de «La mano izquierda de la oscuridad» es dar a conocer al ser humano (el guedeano) sin diferencias raciales o sociales desde una sexualidad que no les determina.

Debemos pues valorar la novela como la innovación a un pensamiento que no distingue a las personas por su sexualidad, donde las condiciones para una guerra no se entenderían.

Es sin duda una idea antropológica.

Pronosticar que nuestro destino hubiera sido muy distinto si el mando o gobernación no lo hubiera ostentado el sexo masculino es la idea principal de mi primera novela: «Serendipias».

El mundo de Gueden es duro y frío, y sus habitantes son sobrios y reacios a cualquier cambio.

Ursula K. Le Guin creó todo un calendario distinto, desde los días a los meses, así como los solsticios o las diferentes horas del día. Toda una cronología propia para esta novela.

En la edición de bolsillo esta cronología figura al final del libro, véase con detalle la nomenclatura para entender mejor el texto.

Pero, ¿no seríamos también reacios, nosotros los terrícolas, si alguien nos dijera que somos un planeta más entre otros ochenta? 

Sobre todo si el mensajero fuera una visitante con una tecnología más avanzada que la nuestra.

Sinceramente, creo que los terrícolas encarcelaríamos al emisario y tomándolo como enemigo por la simple razón de que es desconocido.

Es otro de los mensajes que Le Guin quiere trasladar con esta novela: la unión de mundos en su diversidad.

La novela tiene algunos relatos contados como historias de aquel mundo que sirven de proclama o enseñanza, no exentos de la sutileza sobre los temas que se quieren abordar.

De entre sus pasajes, creo que este resume la belleza y el mensaje de «La mano izquierda de la oscuridad»:

“Faxe me miraba con ojos claros, cándidos, amables, y me miraba desde la tradición de trece mil años de edad: un modo de pensar y modo de vivir tan antiguo, tan firme, íntegro y coherente que daba a un ser humano la capacidad de olvidarse de sí mismo, (…)

Dijo con voz tranquila —La ignorancia es el campo del pensamiento. Lo indemostrable es el campo de la acción. (…)

¿Qué hay de cierto en este mundo predecible, inevitable, lo único cierto que se sabe del futuro de usted, y del mío?

—Que moriremos.

—Sí. Solo una pregunta tiene respuesta, y ya la conocemos…La vida es posible sólo a causa de esa permanente e intolerable incertidumbre: no conocer lo que vendrá”.

Ursula K. Le Guin.

¿Has leído esta novela? ¿Qué opinión te merece?

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