Ideas para escribir un libro.

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Cómo surgió la idea de escribir Club de lectura.

En ocasiones me comentan cómo me invento las historias, de dónde saco las ideas; amigos y compañeros me miran perplejos cuestionando si tomo algún alucinógeno para motivar la imaginación.

Sonrío y me dejo llevar por la conversación. No quiero parecer presuntuoso ni ponerme en modo “escritor”, el petulante servidor de la cultura que mira hacia el cielo como si fuera un elegido.

No obstante, siempre me gusta compartir una experiencia.

Se trata de eso, de pasar un buen rato.

Te cuento una confidencia pero no se lo digas al implicado; tu interlocutor asegurará que quedará en secreto, cuando todo el mundo sabe que los secretos son los deliciosos tesoros que desvelar con sumo cuidado a otro compañero que asegurará preservarlo.

Es la moneda de cambio con la que vivimos.

En mis historias, y supongo que en las de cualquiera, hay un porcentaje de realidad.

Esa porción depende del caso, de la situación, del género de la novela.

No es lo mismo hablar desde una costelación en la que se desintegra el anillo de un planeta a diez mil años luz de la tierra, que conversar en la habitación de tu amante después de hacer el amor.

La ciencia ficción se presta menos a situaciones reales que haya vivido el autor, y en la novela romántica se identifican mejor tales relaciones; seguramente por eso tengan mayor acogida este tipo de historias.

Volviendo al caso por el que me puse a escribir este artículo…, todo surgió esta misma mañana; serían las seis, lo sé porque la última ranura de mi persiana siempre queda sin cubrir, y no resplandecía, y en estas fechas del año amanece una hora más tarde.

Ahí estaba yo, como tantas mañanas, intentando acallar a ese obstinado duende que me despierta para motivarme con nuevas ideas. Le dije: “anda, déjame un dormir poquito”.

Ideas para escribir un libro.

Haz caso a las señales que invocan dentro de ti.

Él no responde porque realmente no es humano y por lo tanto no sabe hablar.

Es un pesado de cojones (perdón por la expresión). Me reprende: “Levanta, so vago. Luego por el día te quejas de que no escribes o no eres feliz”.

Doy un par de vueltas y le ignoro, pero ahí sigue presionándome sobre la manta, con su dulce aliento.

La rejilla de la persiana cobra algo de luminosidad, para entonces el duende ha conseguido que mi mente escapara de la cotidianidad, del solemne aburrimiento que me espera en una jornada de trabajo en la oficina.

Finalmente le digo: “Lo sé, lo sé, llevas razón, debo esforzarme. Escribiré”.

Y entonces, busco un lugar apartado en la soledad de la mañana y me pongo a escribir. Es duro comenzar. Te sientes agarrotado, como el corredor que sale a esas mismas horas con un frío del carajo. Un par de kilómetros más tarde los músculos ya están calientes.

No olvido la premisa, os contaré mis secretos. Os contaré cómo surgieron las historias de mis novelas, que os invito a conocer.

En la siguiente entrada te contaré más ideas para escribir un libro.


Este libro es muy bueno para mejorar y encontrar ideas para escribir un libro.

En Consejos para escribir tengo más información y experiencias.


POST CAST: IDEAS PARA ESCRIBIR UN LIBRO.

EL DUENDE.

Ir al capítulo siguiente: Escribir relatos cortos.

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