Cartero, Charles Bukowski.

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Cartero Charles Bukowski Reseña.

Dicen que en el proceso de compra de un libro intervienen varios factores, debes ver el producto entre cinco y siete veces para que quede grabado en tu memoria y un día, zas, ocurre, y sin haberlo planeado lo compras porque realmente ya lo tenías en tu lista mental de artículos a adquirir.

Bukowski era un nombre fácil de recordar.

Hace unas semanas paseaba por una librería. Es algo que me gusta hacer, por la mera satisfacción de “patrullar” como digo yo, solo se trata de una especie de vigilancia, recorrer los pasillos, comprobar que la sección de ciencia ficción, romántica, novela negra siguen en su sitio. Revisar si el librero puso alguna novedad o sacó esa edición de un clásico digno de compra. 

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Entonces encontré a Bukowski. El título: Cartero, su primera novela publicada. 

No creo que hubiera visto siete veces el libro, pero todo ocurre en unos segundos y en ese momento sabes que estás preparado para leer. 

Las primeras líneas de la sinopsis dicen así:

Charles Bukowski, escritor eminentemente autobiográfico, nos cuenta en esta obra otro fragmento de la vida de su alter ego Chinaski. En cartero describe los doce años en que estuvo empelado en una sórdida oficina de correos de Los Ángeles…

Era el momento, yo mismo estaba escribiendo una novela con tintes autobiográficos y también he trabajado de cartero. Eran demasiados componentes para no abordar la lectura y entonces…

…y entonces compré el libro. 

Mi acompañante me miró como diciendo: “has vuelto a caer en la tentación y dijiste que solo venias a mirar”.

En el Cartero encontraremos las vivencias de Chinaski, narradas en primera persona, en capítulos cortos y muy dialogados, similar a un guion de una película que narra la vida de un cartero en la ciudad de los Ángeles.

Lenguaje directo, en primera persona.

El lenguaje es directo, real como el propio personaje, siempre envuelto en la miseria de un trabajo esclavo, de alcohol y de mujeres que le abandonan con la misma rapidez que le encuentran. Relaciones sexuales explícitas, vida cotidiana que a muchos le puede parecer exagerada o provocativa. 

La genialidad de Bukowski reside precisamente en ese cómo lo cuenta.

He tenido trabajos parecidos a los de Chinaski y pueden creerme que todo es tan real como lo cuenta, ahora bien, la genialidad de Bukowski reside precisamente en ese cómo lo cuenta, sin tapujos, como lo siente, tal como lo vive. 

No debemos caer en el error de si el personaje es de nuestro agrado. Los personajes son como las personas, existen y no puedes evitar que vivan en esa demoledora realidad en la que están envueltos.

Chinaski es un tipo con sentimientos puros que no trata de demostrarlos, casi alcohólico y amante de las mujeres. Es trabajador, es vividor y ante todo es auténtico. 

Puede que no estemos acostumbrados a un lenguaje tan directo, tan depredador, pero en el fondo somos una especie animal que solemos desear las mismas cosas, y expresarlo como Bukowski no guste al público en general. 

“Dios o quien sea no para de crear mujeres y de lanzarlas al mundo, y el culo de esta es demasiado grande y las tetas de esta otras son demasiado pequeñas, y es otra chiflada y aquella es un histérica, y aquella otra es una fanática religiosa y esa de más allá lee hojas de té, y esta no se aguanta los pedos, y la otra tiene una narizota, y esta tiene unas piernas como palillos…

Pero de vez en cuando surge una mujer toda en sazón, una mujer que estalla fuera de sus ropas…, una criatura sexual, una maldición, el acabose.”

Bukowski rompe con todos esos mitos e hipocresías que flotan en el mundo, el racismo, la religión, el género; y lo hace desde la perspectiva de un perdedor por lo que nada puedes reprocharle.

Cartero la acabó en solo un mes, después de que unos amigos le animaran a que se dedicara a escribir. Dejó su puesto de correos. 

Él mismo explicó en una carta en ese entonces:

«tengo dos opciones, permanecer en la oficina de correos y volverme loco… o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de hambre. He decidido morir de hambre».

Charles Bukowski.

Tal vez por eso escribió con esa fuerza. 



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