Una obra de exquisita prosa: Decamerón.

Cuentos de Decamerón. Una obra exquisita, didáctica y divertida.

Los cuentos de Decameron, de Giovanni Boccaccio, también conocidos como Novellas.

En bastantes ocasiones, cuando charlo con otros escritores y lectores sobre por qué elegimos una determinada novela, no llegamos a discernir una razón concreta. Hoy elegí Decamerón.

Tal vez algún sabio de la naturaleza humana descubra la fórmula.

Como lector suelo encontrar las obras literarias por una regla de dos componentes, que aunque son antagónicos, se complementan: la causalidad y la casualidad.

A todos nos gusta un determinado tipo de aventuras o ficciones, géneros literarios o autores, y sobre esta base nuestra mente busca con su brújula el santo grial que por casualidad pueda hallar la causalidad.

De esta manera encontré Decamerón. 

Como escritor llevaba unos meses inmerso en la creación de una serie de relatos. Alguien me comentó que es una buena forma de llegar a una novela más extensa.

Durante esos días, una pandemia azotaba el mundo: el coronavirus. Por esta circunstancia escuchaba la radio, una actividad que nunca o casi nunca suelo realizar. En el programa un comentarista expuso la obra con tal pasión y sapiencia que en ese momento la casualidad llamó a la causalidad, y decidí leer Decamerón.

Solo haré un breve comentario de la obra. Estudiosos tiene la historia sobre una novela de tanta trascendencia.

Decamerón es una obra de Giovanni Boccaccio escrita entre 1351 y 1353. Desarrolla el amor, la inteligencia y la fortuna en cien cuentos de los que resultan las Novellas, entendidas como relatos.

La obra se presenta en diez jornadas y tiene un preámbulo en el que se hace referencia de la peste que en aquellos años estaba sufriendo Europa.

Los personajes, siete mujeres y tres hombres, se retiran a las afueras de Florencia y allí cuentan sus Novellas. Casi todas son de contenido erótico, en ella se ensalzan las relaciones humanas y amorosas, y se muestra una sociedad donde el clero participa activamente de ellas; no en vano Decamerón fue censurada por la iglesia en 1559.

La prosa es exquisita. La obra es didáctica y divertida.

Todas las historias tienen una introducción de su orador y un título que, a modo de sinopsis, adelanta los acontecimientos.

Me gustaría destacar la última, pues me pareció excelente. 

Novela décima:

El marqués de Sanluzzo, obligado por los ruegos de sus vasallos a tomar mujer, para tomarla a su gusto elige a la hija de un villano, de la que tiene dos hijos a los cuales le hace creer que mata; luego, mostrándole aversión y que ha tomado otra mujer, haciendo volver a casa a su propia hija como si fuese su mujer, y habiéndola a ella echado en camisa y encontrándola paciente en todo, más amada que nunca haciéndola volver a casa, le muestra a sus hijos grandes y como a marquesa la honra y la hace honrar”.

¿Te gustan los clásicos de la literatura? ¿Conocías esta novela?

¿Me aconsejas alguna novela de este estilo?

Puedes consultar otras novelas comentadas que me han gustado aquí.

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El valle de los espejos perdidos. Mónica López del Consuelo.

Relatos de fantasía.

El valle de los espejos perdidos de Mónica López del Consuelo son una serie de relatos que juegan entre la fantasía y la realidad de forma muy convincente y ficticia a la vez.

Me gusta como Mónica crea estos mundos imaginarios desde una perspectiva cotidiana, como si formaran parte de la cultura popular de uno de tantos pueblos de España.

Si tenéis el gusto de leerlo, lo pasarás bien. La prosa es ágil y medida por lo que te mantiene siempre despierto y atento a esos espejos que como dice: “son puertas hacia otras realidades. No podemos atravesarlas, (…) Pero aquí el Valdespejo no funciona así”.

El libro lo recibí con una tarjeta dedicatoria muy acertada: habla de un carámbano rojo, una musa y un escritor, por lo que me siento congratulado, no en vano tengo una novela que se titula El Carámbano rojo.

A veces pienso que los escritores estamos unidos por mundos que creamos en nuestras mentes.

El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad

La ficción es el decorado sobre el que se sustenta el mensaje.

Esta novela llegó a mis manos por una recomendación relacionada en las técnicas de escritura.

Un artículo hacía mención de esta obra por la cuestión del subtexto, un método narrativo que va más allá de la descripción.

El corazón de las tinieblas nos lleva a África y desvela la realidad de la colonización europea en este continente. El estilo narrativo te sumergirá en una cruel realidad descrita por el personaje y narrador Marlow, y llevado a escena por Kurtz, representante de la ambición del colonizador devorado por un mundo salvaje. Recomiendo su lectura a todos aquellos escritores que quieran hacerse valer del mencionado recurso, el subtexto, para evidenciar ideas enmarcadas en una ficción.

Es una buena forma de abordar un concepto conflictivo que forme parte de una reflexión o debate bajo una historia distinta, la de la propia novela.

Entre sus líneas encontraréis párrafos de gran belleza. Me quedo con este que aquí transcribo:

“La vida es una bufonada: esta disposición misteriosa de implacable lógica para un objetivo vano. Lo más que se puede esperar de ella es un cierto conocimiento de uno mismo, que llega demasiado tarde, y una cosecha de remordimientos inextinguibles”. Joseph Conrad

Joseph Conrad.

La conjura de los necios. John Kennedy Toole.

La conjura de los necios – J.Kennedy Toole

De todos los libros aprendo algo y a todos llego por alguna extraña confluencia de circunstancias.

A La conjura de los necios llegué como en otras muchas obras, por casualidad; salí de la librería con una novela que no buscaba.

El título me pareció sugerente, la sinopsis también. Otra vez caí en los encantos de un clásico del siglo pasado y en esta ocasión no se trataba de ficción, no era Orwell ni Bradbury ni Dick.

Un sugerente título que el lector apreciará.

“Conjura” y “necios”, ambas palabras me cautivaron en cierta manera.

Aquello sonaba a antisistema y no hay asunto que más me atraiga que el contrapunto al sistema establecido; no en vano, mis dos novelas, El sueño de Gark y Serendipias tienen a mi modo de entender una visión crítica que el lector, o mejor dicho el ser humano, no gusta de aceptar.

Un personaje principal muy bien construido.

En La conjura de los necios encontraremos a Ignatius Relly, personaje principal de la novela, anacrónico, idealista, y como en el propio prólogo se describe, una mezcla entre el Quijote (de Cervantes) y Hardy (el gordo y el flaco).

En definitiva, un demente luchador sobre causas perdidas.

Como escritor lo que más valoro de esta novela es la propia construcción de los personajes, un variado conjunto de seres humanos que tienen poco que ver entre ellos, con sus miedos y apetencias, sus objetivos y obsesiones. La credibilidad de los personajes se las confieren sus propios defectos.

Tras conocer el periplo que la novela sufrió hasta su publicación y la propia biografía del autor, es incuestionable que John Kennedy Toole se vio influenciado por variables que en su vida tuvieron incidencia y que plasmó (como hacemos todos los escritores) en su novela; ejemplos de ello son la figura de su madre y la ciudad donde se desarrolla la acción, Nueva Orleans.

Finalmente, no quiero dejar pasar la ocasión para anotar esta obra como otra más en el extenso currículum de novelas que recibieron la negativa de las editoriales para su publicación por falta de interés.

Años después de la muerte del autor, y ante la insistencia de su madre, la novela fue publicada con éxito. Otra redundante circunstancia entre los escritores: el éxito a título póstumo.  

En este enlace comento otras novelas.