Historias de misterio.

Heterocromía.

Hoy os vengo a hablar de Heterocromía, dicho así suena extraño, no es más que el título de uno de los relatos que aparecen en Club de lectura, novela que se desarrolla en una biblioteca, donde un grupo de compañeros se reúnen todos los viernes para compartir novelas.

La heterocromía es un defecto de origen congénito que siempre me ha parecido inquietante.

Seguro que habéis coincidido con alguien que tiene los ojos de distinto color.

El personaje principal de este relato también tiene esta anomalía, pero realmente la historia se forjó por otros motivos…

Hace un par de años me pidieron que formara parte del jurado en un concurso literario. Los participantes eran chicos de entre doce y catorce años.

La tarea me pareció interesante y acepté encantado.

Uno de los relatos me dejó especialmente turbado, hablaba de un secuestro.

La protagonista, una chica adolescente, fue apresada y conducida a una nave; tras la violación, su secuestrador la retuvo allí hasta que dio a luz.

La narración era en primera persona, lo cual te hacía percibir que la distancia entre el autor y el personaje se estrechaba tanto que era imposible no pensar que ambos eran la misma persona. 

Los relatos estaban firmados con un pseudónimo, por lo que no podía asegurar que el autor fuera una mujer, sin embargo estaba convencido de ello. 

La descripción de los hechos, los sentimientos narrados, más allá de lo que el estilo pudiera ofrecer la obra, me embargaron. 

Sin duda la historia me impactó. Historias de misterio.

Pasadas unas semanas, se convocó la entrega de premios. El autor o autora estaba entre los agraciados, y asistí con el ánimo de poder desvelar algo de lo que mi mente había fraguado. 

Suponía que una chica había sido violada, y que había tenido el valor de escribirlo para un concurso…

Sí, lo sé, soy demasiado fantasioso; y al fin y al cabo, hay que reconocer, que hoy en días los chavales consumen tanta información que ¿por qué no podrían escribir con ese acierto un secuestro y una violación? 

Historias de misterio.

Sin duda me estaba haciendo una idea demasiado macabra de aquellos acontecimientos, pero nada me costaba intentar descubrirlo cuando conociera a la chica, porque efectivamente, era una chica quien recogió el premio.

Por fin pude conocerla, le di la enhorabuena y entonces…

Entonces… escribí Heterocromia.

Uno de mis relatos preferidos, que os invito a leer en la novela Club de lectura.


Heterocromía es un relato que puedes encontrar en este libro.



Este relato también se ha publicado individualmente.

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El hombre de las cavernas.

No hace mucho tiempo escuché una frase que se me quedó grabada:

¿Por qué hacer las cosas bien cuando puedes hacerlo mal?

Parece absurdo…

En mi empresa llevábamos unos años dirigidos por un déspota con galones heredados. Es el clásico niño de papá. Un tipo sin escrúpulos que puede romper todo lo que tenga a su alcance porque sabe que nunca tendrá un castigo. 

Supongo que desde niño haría lo mismo en su casa: romper juguetes mientras sus padres le dejaban o bien le ignoraban, vete tú a saber.

Así se forjan los mediocres que tienen bajo su mando a miles de empleados. Papá te enchufa en la empresa donde se forjó durante toda una vida, te da todas las posibilidades para que estudies una carrera y te pone en bandeja un puesto de relevancia. Seguramente sea ese el error. 

Los grandes líderes se han forjado tras muchas derrotas pero cuando lo tienes todo de tu mano y no arriesgas nada, te conviertes en un inepto.

Este fue el tipo de personaje que tuvimos que soportar durante años. 

Realmente disfrutaba con su fuerza y mando, hacía las cosas del revés, solo para comprobar si estabas de su lado, incondicionalmente. No demostraba inteligencia porque no la tenía, simulaba ser buena persona y una camarilla de súbitos le rodeaba y reía sus chistes por un sueldo digno.

¿Por qué hacer las cosas bien cuando se pueden hacer mal?

Explicado queda.

Con estos mimbres se hiló en alguna medida El hombre de las cavernas, un relato de la novela Club de lectura

No es que este absurdo directivo fuera el hombre de las cavernas, no, no es eso. Más bien su gestión, y por qué no decirlo, la de la mayoría de los mandatarios de este mundo llamado Tierra. 

Esto me llevó a imaginar que mientras nos extinguimos como especie, tal vez evolucionemos lo suficiente como para crear seres de inteligencia artificial.

Artificial, suena mal, suena frío, suena poco creíble y sin sentimientos, pero eficaz.

Fueron ellos, los robots (que también suena a metal y tornillo) los que al final salvaron a la humanidad. Y no es cuestión de ser negativo, sino más bien realista: como especie no tenemos futuro.

El hombre de las cavernas es una persona al margen de la civilización dirigida por seres artificiales; mientras que los humanos somos un vestigio de una antigua sociedad incapaz de solucionar nuestros propios problemas. 

Te invito a leerlo en Club de lectura.


Aquí puedes escuchar el podcast:

Ir al capítulo anterior: Escribir relatos cortos.

Ir al capítulo siguiente. Historias de misterio.

Este relato se incluye en el libro Club de lectura.

El hombre de las cavernas también se ha publicado de forma individual.


Escribir relatos cortos.

Cómo surgió Error mágico, un relato del libro Club de lectura.

Hace unos días publiqué mi primer podcast. Hablaba de un duende que me despertaba en la madrugada y me decía que tenía que escribir, que no fuera un vago. 

El duende tiene razón, pues a esas horas tan vespertinas es cuando estoy más lúcido. 

También hablé de contaros mis secretos, bueno…, no es tanto un secreto sino más bien cómo funciona el proceso creativo, eso de las ideas que tanto se comenta en el mundillo de los talleres de escritura. No obstante, luego os contaré un secreto.

Para mí las ideas son un mezcladillo de pensamientos o experiencias que por alguna razón borbotean en mi mente antes de que amanezca. 

Hablemos de la musa. Escribir relatos cortos.

Cuando hablo de duende no me refiero al conocido muso o musa, según se le quiera poner el atractivo de género, ese ser mitológico que te sopla al oído el argumento con el que tendrás éxito: la famosa idea para un Best seller.

El muso como tal no existe, suele aparecer mientras tecleas como un loco en una sala solitaria y te duelen los dedos de tanto trabajar…, en esas condiciones, reconozco que lo he visto; asomaba sus ojillos entre las propias líneas del texto, pero no llevaba melena ni musculosos bíceps, ni siquiera era una mujer.

Con uno de esos potajes de sensaciones, pensamientos y experiencias fue como empecé a escribir Error Mágico, uno de los relatos de la novela Club de lectura.

Hacía unos días que venía sufriendo la congoja…, una amiga me había dicho que tenía cáncer: el puto cáncer (perdón por la expresión). 

¿Quién no conoce algún caso? familiares, amigos, compañeros de trabajo, ¡Dios mío! Es una lacra.

Esta enfermedad lleva tanto tiempo entre nosotros, que lo hemos asumido, no digo como cotidiano, pero sí como algo común porque realmente lo es.

Mi amiga tenía cáncer y yo no quería que lo tuviera. Parece una tontería, me refiero a pensar que puedes hacer algo para que no lo tenga. Es infantil, pero en ese momento me encontraba frente a mi teclado, impotente, sin saber qué hacer.

Unos días antes había visitado Nueva York, espléndida ciudad, que siempre quise visitar, y que por distintas razones pensaba que nunca lo haría; fue como un sueño realizado. 

Manhattan y sus los rascacielos te hacen sentir que observas una constelación.

El cáncer, lo pequeño que somos en un mundo tan extenso, y lo grandes que son nuestros sentimientos. 

Marta debía salvarse. Yo lo conseguiría escribiendo un relato que quién sabe si algún día llegaría a publicarse.

Y Marta se convirtió en Grace, el personaje principal de Error mágico, un relato que os invito a leer.

Ella no sabe nada de esto, pero para mí fue un reconocimiento a una amistad, una forma absurda de salvarla, y os puedo decir un secreto: está totalmente sana.

Aquí puedes escuchar el podcast:

Os espero en el siguiente podcast.

Ir a capítulo anterior: Ideas para escribir.



Ideas para escribir un libro.

Cómo surgió la idea de escribir Club de lectura.

En ocasiones me comentan cómo me invento las historias, de dónde saco las ideas; amigos y compañeros me miran perplejos cuestionando si tomo algún alucinógeno para motivar la imaginación.

Sonrío y me dejo llevar por la conversación. No quiero parecer presuntuoso ni ponerme en modo “escritor”, el petulante servidor de la cultura que mira hacia el cielo como si fuera un elegido.

No obstante, siempre me gusta compartir una experiencia.

Se trata de eso, de pasar un buen rato.

Te cuento una confidencia pero no se lo digas al implicado; tu interlocutor asegurará que quedará en secreto, cuando todo el mundo sabe que los secretos son los deliciosos tesoros que desvelar con sumo cuidado a otro compañero que asegurará preservarlo.

Es la moneda de cambio con la que vivimos.

En mis historias, y supongo que en las de cualquiera, hay un porcentaje de realidad.

Esa porción depende del caso, de la situación, del género de la novela.

No es lo mismo hablar desde una costelación en la que se desintegra el anillo de un planeta a diez mil años luz de la tierra, que conversar en la habitación de tu amante después de hacer el amor.

La ciencia ficción se presta menos a situaciones reales que haya vivido el autor, y en la novela romántica se identifican mejor tales relaciones; seguramente por eso tengan mayor acogida este tipo de historias.

Volviendo al caso por el que me puse a escribir este artículo…, todo surgió esta misma mañana; serían las seis, lo sé porque la última ranura de mi persiana siempre queda sin cubrir, y no resplandecía, y en estas fechas del año amanece una hora más tarde.

Ahí estaba yo, como tantas mañanas, intentando acallar a ese obstinado duende que me despierta para motivarme con nuevas ideas. Le dije: “anda, déjame un dormir poquito”.

Ideas para escribir un libro.

Haz caso a las señales que invocan dentro de ti.

Él no responde porque realmente no es humano y por lo tanto no sabe hablar.

Es un pesado de cojones (perdón por la expresión). Me reprende: “Levanta, so vago. Luego por el día te quejas de que no escribes o no eres feliz”.

Doy un par de vueltas y le ignoro, pero ahí sigue presionándome sobre la manta, con su dulce aliento.

La rejilla de la persiana cobra algo de luminosidad, para entonces el duende ha conseguido que mi mente escapara de la cotidianidad, del solemne aburrimiento que me espera en una jornada de trabajo en la oficina.

Finalmente le digo: “Lo sé, lo sé, llevas razón, debo esforzarme. Escribiré”.

Y entonces, busco un lugar apartado en la soledad de la mañana y me pongo a escribir. Es duro comenzar. Te sientes agarrotado, como el corredor que sale a esas mismas horas con un frío del carajo. Un par de kilómetros más tarde los músculos ya están calientes.

No olvido la premisa, os contaré mis secretos. Os contaré cómo surgieron las historias de mis novelas, que os invito a conocer.

En la siguiente entrada te contaré más ideas para escribir un libro.


Este libro es muy bueno para mejorar y encontrar ideas para escribir un libro.

En Consejos para escribir tengo más información y experiencias.


POST CAST: IDEAS PARA ESCRIBIR UN LIBRO.

EL DUENDE.

Ir al capítulo siguiente: Escribir relatos cortos.

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Lector cero.

Lector cero. Primer borrador de una novela.

¿Qué es un lector cero y cómo elegirlo?

Hace unos días una compañera me dijo que era una de mis lectores cero. Sorprendido, le pregunté cómo podía ser tal cosa, si bien sabía que no lo era. Me respondió que, como no había leído ninguna novela mía, era lector cero: cero novelas.

Bromas aparte, me gustaría resaltar la importante labor que representan los lectores cero en la creación de una novela.

Un lector cero es un compañero, amigo, conocido al que le entregas el texto en formato borrador.

Es la persona de la que esperas sus comentarios, objetivos o subjetivos sobre tu futura creación.

Como escritor he percibido en esta aportación una visión fundamental en el proceso creativo. Los escritores somos subjetivos con nuestros textos, y es meridianamente cierto que, cuatro ojos ven más que dos.

Mi plantilla de lectores cero ha ido variando en el tiempo.

En mi primera novela, Serendipias, solo tuve un lector cero, y fue por el propio interés que una amiga había tomado en la novela, más que por el hecho de que yo fuera consciente de lo necesario que era.

En mi segunda novela, El sueño de Gark, tan solo año y medio después, fueron cuatro los lectores cero y en la tercera, El Carámbano rojo, fueron cinco.

En mi última novela, Club de lectura, conté con tres lectores cero, pero ya son parte de una plantilla que confío y aprecio.

Sé que elegí a mis colaboradores de una forma un tanto subjetiva, pero durante este tiempo he podido testear la propia profesionalidad de sus comentarios, sin que sus valoraciones, positivas o negativas, me afecten en dicho proceso.

Para la elección de un buen lector cero, uno de los requisitos necesarios es que sean lectores.

Es evidente que cuanto más se lee, mejor se puede entender a un escritor, y valorar su obra.

En mi caso en concreto, procuro que sean de profesiones distintas, y a ser posible que no se conozcan entre ellos, aunque en algún caso puedes aprovechar las ideas que generan un par de lectores de forma conjunta como si se tratara de un brainstorming sobre tu novela.

Si eres escritor, deberías utilizar esta herramienta, sin preocuparte en exceso de las distintas interpretaciones.

Cada lector es distinto y percibe cosas diferentes en una misma obra artística; si recibes más de un comentario con la misma apreciación, tómalo en cuenta. En cualquier caso tú eres el autor y tienes la última palabra.

Lector cero profesional.

No debes descartar acudir a un profesional del ramo. Durante los últimos años he encargado esta tarea a personas que no eran capaces de valorar objetivamente las novelas. Necesitas a alguien que te muestre los errores y las virtudes de una forma objetiva, que te entregue un comentario de texto completo, y esto requiere experiencia y dedicación. Es una inversión que hay que plantearse.

Te recomiendo MOLPE como una buena referencia para estos servicios.

Piensa que una obra literaria es un legado que quedará para siempre. Tu novela debería salir al mercado en las mejores condiciones. Un lector profesional es una buena inversión; encontrar a alguien que supla sus servicios es muy difícil.

Lector ideal.

Relacionado con el lector cero, existe la figura del lector ideal. Según se menciona en Mientras escribo, de Stephen King, es una figura fundamental que seguirá de cerca tu borrador; es la persona para la que escribes y que, con cariño y objetividad, te dirá en todo momento qué es lo que ve en tus escritos. En el caso de S. King, es su compañera sentimental, profesional relacionada con el tema en cuestión.

“Los lectores cero son muy recomendables. Cinco o seis personas de confianza. Si consultas a la gente indicada (y aceptan leer tu libro), te enterarás de muchas cosas. Si tiene sentido lo que oyes, haz los cambios. No puedes dejar que participe todo el mundo en tu relato, pero sí la gente más importante”.

Stephen King

Un último consejo: cuida de tus lectores cero, lo merecen. Entregales el borrador bien revisado, sin faltas de ortografía. Sé paciente y espera sus comentarios.

Cuando publiques tu novela, tendrás la satisfacción de dedicarles un ejemplar: un momento muy emotivo.

¿Conoces la figura del lector cero?

Como lector, ¿Te gustaría ser un lector cero?

Com escritor, ¿Has contratado alguna vez los servicios de un lector cero?



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Consejos para escribir un libro. Mientras escribo Stephen King.

consejos para escribir un libro

De la magnífica obra «Mientras escribo», de Stephen King, he extraído una serie de consejos para escribir un libro que serán de utilidad para mejorar nuestro proceso creativo:

Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otro arte de creación, el agua de la vida. Consejos de Stephen King. El agua es gratis. Conque bebe.

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Consejos para escribir un libro. Magia.
  • Cuando una persona escribe (y supongo que cuando pinta, baila, esculpe o canta), siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia. No tiene mayor importancia.
  • Escribir una historia es contarselo a uno mismo. Cuando reescribes, lo principal es quitar todo lo que no sea la historia. Cuando ya tienes clara la historia y las has contado bien, pertenece a cualquier persona que quiera leerla. O criticarla. Si tienes mucha suerte serán mayoría los que prefieran lo primero a lo segundo.
  • A veces hay que seguir aunque no haya ganas. A veces se tiene la sensación de estar acumulando mierda, y al final sale algo bueno.

¿Qué es escribir?

Mientras escribo Stephen King

  • Qué es escribir: telepatía. Conseguir que lo que yo te cuento, tú lo veas.
  • En el arte de escribir todo es lícito mientras no se tome a la ligera. Debes tomártelo en serio.
  • Lo de “querer decir” es muy importante. No compliques las frases con una palabra emparentada en segundo o tercer grado con la que se quería usar.
  • Evita la voz pasiva. El sujeto de una frase con el verbo en voz activa hace algo, mientras que al de una frase con verbo en voz pasiva le están haciendo algo.
  • Desconfía del adverbio.
  • Si quieres ser un buen escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho.
  • ¿Hay algo que dé más ánimos a un aprendiz de escritor que darse cuenta de que lo que escribe, se mire como se mire, es superior a lo que han escrito otros cobrando? También leemos para medirnos con los buenos escritores y los genios, y saber hasta dónde se puede llegar.

La capacidad arrebatadora de un buen argumento combinado con prosa de calidad es una sensación que forma parte de la formación imprescindible de todos los escritores.

  • Hay que leer de todo, y al mismo tiempo depurar (y redefinir) constantemente lo que se escribe. Leer es el centro creativo del escritor. Genera confianza con el proceso de la escritura. Cuánto más leas, menos riesgo correrás de hacer el tonto con el bolígrafo.
  • Ritmo de trabajo: primera redacción= 3 meses, 2000 palabras diarias =180.000 en tres meses.
  • Lugar. Casa a puerta cerrada.
  • No esperes al muso. El trabajo es procurar que el muso sepa dónde encontrarte a diario.
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Consejos para escribir. La Musa
  • La gente que compra libros no se guía por el mérito de una novela. Quieren una historia entretenida para el avión, algo que los cautive desde el principio, que los absorba y los impulse a girar la página. Esto ocurre cuando los lectores reconocen a los personajes, su comportamiento, su entorno y su manera de hablar.

La descripción.

Mientras escribo Stephen King

  • La descripción es la visualización de lo que quieres hacer vivir al lector, y trasladar a la página lo que ves en tu cabeza.
  • Una descripción insuficiente deja al lector perplejo y miope. El exceso de descripción lo abruma con detalles e imágenes. El truco es encontrar el punto medio.
  • Escribe lo que quieras, infúndele vida y singularizalo vertiendo tu experiencia personal de la vida, la amistad, las relaciones humanas, el sexo y el trabajo. Sobre todo el trabajo. A la gente le encanta leer sobre el trabajo; no sé porqué, pero es así.
  • Todos los relatos y novelas constan de tres partes: que hace que se mueva la historia de A a B y por último hasta Z, que genera una realidad sensorial para el lector, que da vida a los personajes a través de sus voces. El argumento es incompatible con la creación auténtica.
  • Los libros han de basarse en situaciones más que en historias. Tengo preferencia por la situación y los personajes, que al principio son planos, sin rasgos distintivos. A menudo vislumbro el desenlace, pero nunca he exigido a ningún grupo de personajes que hagan las cosas a mi manera. En algunos casos el desenlace es el que tenía previsto, pero en la mayoría surge como algo inesperado. Además de ser el creador de la novela, eres su primer lector.

Diálogos.

Mientras escribo Stephen King

  • La clave de escribir diálogos buenos, como en todos los aspectos de la narrativa, es la sinceridad. Importante para que tenga resonancia y realismo. Los personajes han de hablar libremente.
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Consejos para escribir un libro: diálogos.
  • Los personajes a medida que avanza el relato me acompañan, crecen. Cuando crecen mucho empiezan a influir ellos en el desarrollo de la historia, no al revés.
  • No usar los adverbios en los diálogos. Tampoco los verbos de atribución (jadear, graznar, espetar). Lo mejor es usar “dijo”.
  • Si escribes narrativa descubrirás que todos los personajes que creas tienen algo de ti.
  • Una vez tengas escrito el núcleo de la historia es necesario que te plantees su significado y enriquezcas las versiones sucesivas con tus conclusiones. No hacerlo sería robarle a tu obra (y a tus futuros lectores) la visión del mundo que hace que los relatos que escribes sean tuyos y de nadie más.

Versiones de la novela.

Mientras escribo Stephen King

  • ¿Cuántas revisiones? Dependerá de cada autor pero nunca menos de dos versiones, una a puerta cerrada y otra con la puerta abierta.
  • Una vez tengas la primera versión puedes entregarlo a tus primeros lectores.
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Consejos para escribir un libro. Revisar.
  • Versiones: La primera es tu obligación decidir de qué habla tu libro. La segunda, tercera o cuarta dejarlo más claro. Dejarlo reposar 6 semanas y después preguntarse si la historia es coherente y si se puede mejorar. La resonancia , algo que perdure un poco en la mente y el corazón del lector después de haber cerrado el libro.

Fórmula en las revisiones. 2º versión=1º versión -10%.

El efecto de una poda sensata es inmediato, y a menudo asombroso.

Lectores cero.

  • Muy recomendable los lectores cero. Cinco o seis personas de confianza. Si consultas a la gente indicada (y aceptan leer tu libro), te enterarás de muchas cosas. Si tiene sentido lo que oyes, haz los cambios. No puedes dejar que participe todo el mundo en tu relato, pero sí la gente más importante.  No solo es posible, sino aconsejable.
Lector cero
Lector cero
  • El lector ideal, esa persona para quien escribes. Te ayudará a salir un poco de ti mismo, a leer lo que sale de tu pluma como un lector cualquiera. Quizá sea la mejor manera de cerciorarse de que te mantienes fiel a la historia: una manera de interpretar en público, aunque no la haya y mandes tú en todo.
  • El lector ideal también es la mejor manera de calibrar si el relato posee el ritmo correcto, y si has introducido los precedentes de manera satisfactoria. El ritmo es la velocidad con que progresa la narración. En círculos editoriales corre la idea tácita ( y por lo tanto ni justificada ni analizada) de que las historias y novelas de mayor éxito comercial tienen un ritmo rápido. La premisa, imagino, es que hoy en día la gente está muy ocupada, y se distrae tan fácilmente de la letra impresa que la única manera de no perderla es convertirse en un cocinero que vende hamburguesas y patatas a todo trapo, recién salidas de la freidora.

Oye, ¿tú escribes por dinero?

  • Como escritor primerizo, si escribes relatos te interesarán las revistas pequeñas. Si has escrito o escribes una novela, te convendrá fijarte en las listas de agentes literarios.
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Consejos para escribir un libro. Dinero.
  • Conviene ser especialmente desconfiados con los agentes que piden dinero a cambio de leer lo que has hecho. Los hay serios pero abundan demasiado los cabrones sin escrúpulos . Al que esté impaciente por publicar, le propongo saltarse las cartas a agentes o editoriales y costearse él la edición, que para eso hay editoriales especializadas. Al menos recibirá algo a cambio por su dinero.
  • Ahora voy a coger el toro por los cuernos. Es una pregunta que me hace la gente de distintas maneras. Hay quien me la hace educadamente y hay quien a lo bestia, pero siempre se reduce a lo mismo: Oye, ¿tú escribes por dinero?

La respuesta es que no, ni ahora ni nunca. No niego que mis libros me hayan dado mucha pasta, pero nunca he escrito ni una sola palabra pensando en que la pagarían (…) Puede que sirviera para pagar la hipoteca y los estudios de los niños, pero no, eso es aparte. Yo he escrito porque me hacía vibrar. Por el simple gozo de hacerlo. Y el que disfruta puede pasarse la vida escribiendo.

Escribir no es cuestión de ganar dinero

Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo enriquecer la tuya. Es levantarse, recuperarse y superar lo malo. Ser feliz, vaya. Ser feliz.

Stephen King.

Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otro arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis. Conque bebe.


Bebe y sacia tu sed.




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La inspiración para escribir.

En ocasiones me comentan de dónde sale la inspiración para escribir una novela. Cuál es el mecanismo que tienen nuestra mente para crear personajes, situaciones, desenlaces o argumentos creativos.

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Inspiración para escritores.

Realmente no existe ningún pozo de ideas donde se puedan recoger, es solo una amalgama que nuestra mente genera gracias a las vivencias.

Por supuesto que existe una cosa que se llama imaginación, como concepto puro e ideal.

Tenemos la capacidad de crear algo que no existe, que nunca hayamos visto, pero lo hacemos a través de cosas que sí hemos visto. Puedes imaginar un perro verde porque conoces ambos elementos, al animal y al color; o puedes imaginar un planeta cuyos habitantes son tricéfalos, porque sabemos sumar cabezas a un cuerpo.

A la hora de generar argumentos, personajes y situaciones ocurre lo mismo. Si hemos vivido o conocido por otras personas o por el cine, o leyendo distintos argumentos, nuestra mente creativa será capaz de multiplicar esas posibilidades.

…y por supuesto cuando tienes una inclinación a escribir, estas cosas ocurren y suelen pasar cuando escribes y lees mucho.

En ocasiones las ideas vienen de golpe como vienen a veces los golpes de la vida y se producen los hallazgos inesperados: las serendipias.

Hoy quería hablarte de una. De cualquier situación desafortunada podemos prevalecer con más fuerza en nuestros cometidos.

Esta fue una situación en la que mi vocación de escritor se hizo más fuerte.

En alguna ocasión me dijeron esto:

cuando se cierra una puerta, se abre una ventana”.

Siempre lo tomé como el consuelo que dan los amigos al enamorado que, roto en su tristeza, recibe el ánimo para continuar un camino sobreponiéndose al revés sufrido.

No desdeñar de este precepto nos da fuerzas para seguir en un periplo con decoro.

Inspiración para escribir.

Creer en algo que nunca has visto, le llamamos fe y de fe estamos todos justitos. Si la vida te regala la prueba fehaciente de que la ventana se abre cuando la puerta se cerró, aprovéchalo y siéntete afortunado.

Hace dos años realizaba mi actividad en este despacho. Era el responsable del departamento donde trabajaba. Ahí estaba yo valorando cifras y cifras en un mar de números; una actividad de más de veinte años en la que ya era un experto. Un despacho que no era mío y que ocupaba para aislarme del ruido de la oficina.

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Inspiración para escritores. Santiago G.Torrejón

Una fría mañana de invierno volví a ese despacho. Necesitaba pensar, estar solo. Unos días antes había fallecido mi hermano, y nunca me gustó llorar en público. 

Esa misma mañana, con el luto en el alma y la miseria a la que nos condena la ausencia, me comunicaron que era relegado de mis funciones: toda una carrera tirada a la basura. Me enviarían a otro destino aún sin determinar. Mi interlocutor tal vez no entendió que todo aquello me daba igual. Cuando la muerte de un hermano te sobrecoge, qué importancia tiene un puesto de trabajo.

Meses después ese despacho, que nunca fue mío, que siempre quise, fue desmantelado; se convirtió en una amplia sala de reuniones que luego quedó deshabitada por otro de los innumerables cambios que se estaban dando en la empresa donde trabajo. Una buena sala de reuniones que ha quedado aislada en una planta sin personal, solitaria y fría.

Resurjo cada día cuando escribo para ti.

Ahora sigo huyendo del mundanal ruido de la oficina. Me levanto por la mañana y entro en esa sala para realizar mi verdadera pasión: escribir novelas, relatos, artículos, y contarte historias que sirvan de hilo de transmisión entre mi alma y tu corazón, para que vivas conmigo esta pasión.

En ese despacho, que nunca tuve, donde lloraba por mi hermano, y fui relegado de toda una vida, de una carrera profesional, resurjo cada día cuando escribo por ti.




Un libro que recomiendo para inspirarse y aprender sobre el proceso creativo: Mientras escribo de Stephen King.


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Zen en el arte de escribir.

Zen en el arte de escribir. Obra de referencia para escritores.

Obra referente para todo aquel que quiera aprender de un gran autor.


Hoy me levanté para ir a trabajar como otro día cualquiera. Era un día frío y lluvioso de noviembre, de esos en lo que te cuesta más salir de la cama.

La noche la pasé inquieta, no en vano, la tarde anterior había asistido al funeral por la muerte del hijo de un amigo: una de esas pérdidas que solo la Iglesia, bajo los preceptos de la muerte de Cristo, es capaz de explicar.

Aparqué el coche frente a uno de los muros que limitan el cementerio de San Amaro. Es un lugar precioso con vistas al mar que está cerca de la oficina.

Noviembre y el muro, con todos aquellos nichos vacíos, esperando a que los vivos entremos cuando muramos.

Entonces recordé que hoy era seis de noviembre, el día el en que mi padre hubiera cumplido ochenta y seis años, de haber vivido estos últimos veintidós.

Subí la cuesta que bordea el cementerio por la parte norte, y jadeando, imaginé cuál sería el aspecto físico de mi padre. Por un momento, reflexioné sobre él, determinando una vez más, que fue una de las pocas personas que me ha querido de verdad.

Solo fueron unos segundos, tal vez unos minutos. Todos sabemos que estos pensamientos son tan trascendentales que no advertimos bien cuánto tiempo permanecen en nuestra mente.

De mi mochila saqué el libro que pensaba leer desde hace semanas. Una novela de Ray Bradbury Se trataba de Zen en el arte de escribir.

Su introducción me resultó reveladora. El último párrafo dice así:

“Espero encontrarme con H.G. Wells o tener la compañía de Jules Verne. Cuando trabajo en un espacio viviente entre los dos, entro en éxtasis. (…)

Mis melodías y números están aquí. Han llenado mis años, los años en que rehusé morirme. Y para eso mismo escribo, escribo, escribo, al mediodía o a las tres de la mañana.

Para no estar muerto”.

El libro que tenía entre mis manos era Zen en el arte de escribir.

En este volumen podrás encontrar numerosas experiencias con las que su autor generó las ideas de sus novelas.

Tendrás referencias del tan nombrado muso, ese ser que mítico que visita a los escritores cuando están trabajando en algún relato, o en una noche estrellada, o tal vez al alba antes de que su mente se haya convertido en una máquina racional que gobierna los quehaceres diarios.

Cuando concluyas su lectura serás consciente que un escritor no se forja en dos días; más bien en toda una vida.

Comprobarás que su pasión por escribir nació desde muy pequeño y ya desde niño se dedicó a escribir relatos. 

Entenderás que escribir es un arte imposible de realizar sin pasión, sin disfrutar de la propia tarea que afrontas al ponerte delante del  papel en blanco siendo tú mismo.

Sentirás, si no sientes ya, que escribir es algo que nos aferra a la vida desde un prisma diferente, nos evade de toda esa amalgama formada por los acontecimientos rutinario de la vida corriente.

A Ray Bradbury se le conoce principalmente por sus novelas de ficción y fantasía, sin embargo uno de los consejos que más me sorprendieron de Zen en el arte de escribir fue este:

“Lea usted poesía todos los días. La poesía es buena porque ejercita músculos que se usan poco. Expande los sentidos y los mantiene en condiciones óptimas. Conserva la conciencia de la nariz, el ojo, la oreja, la lengua y la mano. Y, sobre todo, la poesía es metáfora o símil condensado. Como las flores de papel japonesas, a veces las metáforas se abren a formas gigantescas. En los libros de poesía hay ideas por todas partes; no obstante, que pocos maestros del cuento recomiendan curiosearlos”.

Ray Bradbury.

Escribir nos alimenta, nos da la vida. Siempre hay que hacerlo con garra y entusiasmo. Todo aquello que odiamos o amamos ha de salir de nosotros para darle forma cuanto antes. Cada mañana ha de ser ese momento en el que deseamos estar frente al papel en blanco y que podamos viajar con ellos (nuestros personajes) y encontrarnos con vosotros (los lectores).

Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo. Después de la explosión, me paso el resto del día juntando los pedazos. Ahora les toca a ustedes. ¡Salten!

Ray Bradbury.

EN ESTE ARTÍCULO PODRÁS ENCONTRAR INFORMACIÓN SOBRE RAY BRADBURY.





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Cómo escribir una novela.

En bastantes ocasiones, mis amigos o en alguna presentación, me preguntan cómo escribir una novela.

No hace mucho me aconsejaron una novela para mejorar en el arte de la escritura.

Acabo de leer Mientras escribo de Stephen King.

Stephen King fue para mí uno de los autores preferidos allá en los años 90. Devoraba con avidez sus novelas de ficción y terror, pero hacía años que no leía nada suyo. Los relatos de terror dejaron de atraerme, supongo que debido a alguna secuela de la infancia.

Este libro tiene dos partes, una autobiográfica y otra didáctica en la que nunca deja de hacer referencia a sus experiencias. En el texto he subrayado muchos párrafos que me han parecido muy interesantes para repasarlos una segunda vez. Haré una recopilación de ellos para publicarlos.

Supongo que el impacto que tendrá en ti cuando lo leas dependerá de lo experto que seas en la bonita pasión que es escribir.

En mi caso, las enseñanzas han sido reveladoras y reconozco que la lectura ha sido muy gratificante. Stephen utiliza un estilo directo, sin tapujos, sin adverbios de esos que odia y que todo escritor acabaremos odiando irremediablemente (sí, he dicho uno de los que acaban en -mente 😊).

No es solo un manual didáctico; Stephen King te involucra en la ardua tarea de mejorar en la escritura y todo el proceso creativo.

Las enseñanzas quedan relatadas bajo la verosimilitud de su experiencia abordándolos de una forma abierta y directa.

¡Sabrás cómo escribir una novela!

En conclusión, se trata de una gran obra donde encontrarás muchos consejos para mejorar en la escritura ya que añade realismo, biografía, sentimiento y vivencia.

Aquí tienes los principales consejos que he extraído.

«Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho«.

Stephen King .




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Recursos para escritores.

Material de ayuda para escritores. Recursos para escritores.

Querido escritor,

Supongo que ya has encontrado el lugar y el momento para llevar a cabo tu rutina, si no es así puedes ver cómo conseguirlo en este artículo: consejos para escritores.

Para escribir necesitamos un lugar apartado de cualquier distracción y un momento del día en el que das lo mejor de ti.

Creo que es un actividad muy similar a estudiar. Es superar una prueba, es aprender, memorizar…, es también superarse así mismo.

Escribir una novela no es una tarea baladí. En este artículo encontrarás recursos para escritores.

Ahora bien, como cualquier estudiante, un escritor también necesita una serie de herramientas para llevar a buen puerto su tarea.

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Recursos para escritores

Entre los recursos para escritores, te aconsejo los siguientes:

Libreta de notas.

Todo escritor necesita anotar sus ideas en algún lugar. Cualquier soporte es bueno pues lo importante es tener un lugar donde anotarlo.

Mi consejo es que siempre tengas cerca de ti ese medio para registrar las palabras o frases que luego utilizarás; se trata de esas ideas que suelen surgir en el momento más inesperado y que tan rápido como vienen, se van.

En alguna ocasión he sentido la angustiosa frustración cuando no recordaba aquella chispa que podía significar el germen de una novela.

Siempre llevo una libreta de papel y un bolígrafo, pero en suelo utilizar el bloc de notas del móvil; de esta manera te aseguras no perderlas.

En la mesilla de noche siempre dejo papel y bolígrafo, pues en mi caso las ideas suelen aparecer al alba..

Páginas web.

Además de tu procesador de textos o máquina de escribir, debemos tener a nuestra disposición otros recursos.

Las webs son el instrumento que todo escritor debe tener a su lado, como antaño eran los libros de consulta o diccionarios, pero cuidado, internet es una fuente de distracción. Todo lo concerniente a redes sociales debe de estar apagado.

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Enciclopedias y diccionarios.

Estos son algunas de las webs que siempre utilizo:

Diccionario RAE.

Aún me sorprendo cuando utilizo algún término creyendo que conozco el significado y compruebo que el diccionario define otro.

Recuerdo muchos casos, algunos muy graciosos, de palabras que siempre creí que significaban una cosa y luego no son exactamente lo que pensaba.

Gracias a estos fallos, ahora soy casi un obseso del diccionario, y de paso aprendo vocabulario. He desarrollado un radar de auto-desconfianza sobre cada palabra que escribo.

Sinónimos.

Mi velocidad de expresar ideas supera a la capacidad de pulsarlas en el teclado, de tal manera que, cuando estoy escribiendo, tecleo el primer adjetivo o sustantivo que me viene a la cabeza. 

En esos momentos lo que me importa es no detener el caudal narrativo; por ello, suelo repetir palabras. 

Es mejor dejarse llevar por la historia, ya tendrás tiempo de revisarlo.

En la página de sinónimos encontrarás con facilidad esa alternativa a la palabra que tanto repetimos, y de paso aprenderás vocabulario. Pero te aconsejo que no te entretengas mucho tiempo en buscar el mejor sinónimo para la frase en la que te has detenido.

Si te encuentras en pleno proceso de escritura, procura que la búsqueda de un sinónimo no interfiera en la fase creativa, ya tendrás tiempo de pulir el texto en la revisión.

Wikipedia.

Antes se usaban las pesadas enciclopedias pero hoy en día esta información la tenemos en un solo clic.

Tanto Google como Wikipedia dan un soporte rápido a la hora de no poner incoherencias en nuestras historias por falta de información. También pueden ser un buen filón de ideas para el argumento de una novela que estamos escribiendo..

En ocasiones he perdido el hilo de lo que buscaba y he encontrado líneas de investigación útiles para el relato que tengo entre manos, pero cuidado, también puedes acabar perdido en el inmenso mar de internet y dejar de escribir.

Ser consciente de que te alejas de lo que estabas buscando es importante.

La solución es anotarlo para otro momento. Estas búsquedas pueden convertirse en caminos donde encontrar un buen argumento, o un personaje interesante, pero no si estás escribiendo no te detengas. Tiempo tendrás para consultarlo.

Locución de voz para revisar texto.

Para mejorar los textos, te recomiendo leerlos en voz alta o utilizar el de tu procesador de textos. Hoy en día todos disponen de uno.

La clave está, en que al oírlo en voz alta, detectarás errores en la construcción de frases.

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Escucha tus textos.

Cuando escribimos, no escuchamos nuestras expresiones.

Hay muchas frases que pueden parecer buenas, pero si las enuncias, quedan extrañas o al menos mejorables.

Suelo utilizar la locución cuando he revisado el manuscrito con una lectura pausada, pero en cualquier caso creo que es una herramienta de gran utilidad.

4. Material de ayuda para escritores.

Para progresar en nuestras destrezas existen obras de grandes escritores con mucha experiencia. Son libros de grandes escritores, obras que de referencia muy útiles.

Estas son las que recomiendo:


RECURSOS PARA ESCRITORES.

Libros que me ayudaron a escribir.



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