Lector cero.

Lector cero. Primer borrador de una novela.

¿Qué es un lector cero y cómo elegirlo?

Hace unos días una compañera me dijo que era una de mis lectores cero. Sorprendido, le pregunté cómo podía ser tal cosa, si bien sabía que no lo era. Me respondió que, como no había leído ninguna novela mía, era lector cero: cero novelas.

Bromas aparte, me gustaría resaltar la importante labor que representan los lectores cero en la creación de una novela.

Un lector cero es un compañero, amigo, conocido al que le entregas el texto en formato borrador.

Es la persona de la que esperas sus comentarios, objetivos o subjetivos sobre tu futura creación.

Como escritor he percibido en esta aportación una visión fundamental en el proceso creativo. Los escritores somos subjetivos con nuestros textos, y es meridianamente cierto que, cuatro ojos ven más que dos.

Mi plantilla de lectores cero ha ido variando en el tiempo.

En mi primera novela, Serendipias, solo tuve un lector cero, y fue por el propio interés que una amiga había tomado en la novela, más que por el hecho de que yo fuera consciente de lo necesario que era.

En mi segunda novela, El sueño de Gark, tan solo año y medio después, fueron cuatro los lectores cero y en la tercera, El Carámbano rojo, fueron cinco.

Sé que elegí a mis colaboradores de una forma un tanto subjetiva, pero durante este tiempo he podido testear la propia profesionalidad de sus comentarios, sin que sus valoraciones, positivas o negativas, me afecten en dicho proceso.

Para la elección de un buen lector cero, uno de los requisitos necesarios es que sean lectores.

Es evidente que cuanto más se lee, mejor se puede entender a un escritor, y valorar su obra.

En mi caso en concreto, procuro que sean de profesiones distintas, y a ser posible que no se conozcan entre ellos, aunque en algún caso puedes aprovechar las ideas que generan un par de lectores de forma conjunta como si se tratara de un brainstorming sobre tu novela.

Si eres escritor, deberías utilizar esta herramienta, sin preocuparte en exceso de las distintas interpretaciones.

Cada lector es distinto y percibe cosas diferentes en una misma obra artística; si recibes más de un comentario con la misma apreciación, tómalo en cuenta. En cualquier caso tú eres el autor y tienes la última palabra.

Los escritores noveles solemos amar a ultranza nuestros textos y desconfiamos de todo aquel que pone los ojos en ellos.

Lector cero profesional.

No debes descartar acudir a un profesional del ramo. Durante los últimos años he encargado esta tarea a personas que no eran capaces de valorar objetivamente las novelas. Necesitas a alguien que te muestre los errores y las virtudes de una forma objetiva, que te entregue un comentario de texto completo, y esto requiere experiencia y dedicación. Es una inversión que hay que plantearse.

Te recomiendo Autorquía como una buena referencia para estos servicios.

Piensa que una obra literaria es un legado que quedará para siempre. Tu novela debería salir al mercado en las mejores condiciones. Un lector profesional es una buena inversión; encontrar a alguien que supla sus servicios es muy difícil.

Lector ideal.

Relacionado con el lector cero, existe la figura del lector ideal. Según se menciona en Mientras escribo, de Stephen King, es una figura fundamental que seguirá de cerca tu borrador; es la persona para la que escribes y que, con cariño y objetividad, te dirá en todo momento qué es lo que ve en tus escritos. En el caso de S. King, es su compañera sentimental, profesional relacionada con el tema en cuestión.

“Los lectores cero son muy recomendables. Cinco o seis personas de confianza. Si consultas a la gente indicada (y aceptan leer tu libro), te enterarás de muchas cosas. Si tiene sentido lo que oyes, haz los cambios. No puedes dejar que participe todo el mundo en tu relato, pero sí la gente más importante”.

Stephen King

Un último consejo: cuida de tus lectores cero, lo merecen. Entregales el borrador bien revisado, sin faltas de ortografía. Sé paciente y espera sus comentarios.

Cuando hayas tu novela, tendrás la satisfacción de dedicarles un ejemplar: un momento muy emotivo.

¿Conoces la figura del lector cero?

Como lector, ¿Te gustaría ser un lector cero?

Com escritor, ¿Has contratado alguna vez los servicios de un lector cero?

En esta sección puedes encontrar otros artículos relacionados con el proceso creativo.

Estos son magníficos consejos para escribir una novela, de la mano de Stephen king.

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Consejos de Stephen King para escribir un libro.

consejos para escribir un libro

De la magnífica obra Mientras escribo, de Stephen King, he extraído una serie de consejos para escribir un libro que serán de utilidad para mejorar nuestro proceso creativo:

Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otro arte de creación, el agua de la vida. Consejos de Stephen King. El agua es gratis. Conque bebe.

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Consejos para escribir un libro. Magia.
  • Cuando una persona escribe (y supongo que cuando pinta, baila, esculpe o canta), siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia. No tiene mayor importancia.
  • Escribir una historia es contarselo a uno mismo. Cuando reescribes, lo principal es quitar todo lo que no sea la historia. Cuando ya tienes clara la historia y las has contado bien, pertenece a cualquier persona que quiera leerla. O criticarla. Si tienes mucha suerte serán mayoría los que prefieran lo primero a lo segundo.
  • A veces hay que seguir aunque no haya ganas. A veces se tiene la sensación de estar acumulando mierda, y al final sale algo bueno.

¿Qué es escribir?

  • Qué es escribir: telepatía. Conseguir que lo que yo te cuento, tú lo veas.
  • En el arte de escribir todo es lícito mientras no se tome a la ligera. Debes tomártelo en serio.
  • Lo de “querer decir” es muy importante. No compliques las frases con una palabra emparentada en segundo o tercer grado con la que se quería usar.
  • Evita la voz pasiva. El sujeto de una frase con el verbo en voz activa hace algo, mientras que al de una frase con verbo en voz pasiva le están haciendo algo.
  • Desconfía del adverbio.
  • Si quieres ser un buen escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho.
  • ¿Hay algo que dé más ánimos a un aprendiz de escritor que darse cuenta de que lo que escribe, se mire como se mire, es superior a lo que han escrito otros cobrando? También leemos para medirnos con los buenos escritores y los genios, y saber hasta dónde se puede llegar.

La capacidad arrebatadora de un buen argumento combinado con prosa de calidad es una sensación que forma parte de la formación imprescindible de todos los escritores.

  • Hay que leer de todo, y al mismo tiempo depurar (y redefinir) constantemente lo que se escribe. Leer es el centro creativo del escritor. Genera confianza con el proceso de la escritura. Cuánto más leas, menos riesgo correrás de hacer el tonto con el bolígrafo.
  • Ritmo de trabajo: primera redacción= 3 meses, 2000 palabras diarias =180.000 en tres meses.
  • Lugar. Casa a puerta cerrada.
  • No esperes al muso. El trabajo es procurar que el muso sepa dónde encontrarte a diario.
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Consejos para escribir. La Musa
  • La gente que compra libros no se guía por el mérito de una novela. Quieren una historia entretenida para el avión, algo que los cautive desde el principio, que los absorba y los impulse a girar la página. Esto ocurre cuando los lectores reconocen a los personajes, su comportamiento, su entorno y su manera de hablar.

La descripción.

  • La descripción es la visualización de lo que quieres hacer vivir al lector, y trasladar a la página lo que ves en tu cabeza.
  • Una descripción insuficiente deja al lector perplejo y miope. El exceso de descripción lo abruma con detalles e imágenes. El truco es encontrar el punto medio.
  • Escribe lo que quieras, infúndele vida y singularizalo vertiendo tu experiencia personal de la vida, la amistad, las relaciones humanas, el sexo y el trabajo. Sobre todo el trabajo. A la gente le encanta leer sobre el trabajo; no sé porqué, pero es así.
  • Todos los relatos y novelas constan de tres partes: que hace que se mueva la historia de A a B y por último hasta Z, que genera una realidad sensorial para el lector, que da vida a los personajes a través de sus voces. El argumento es incompatible con la creación auténtica.
  • Los libros han de basarse en situaciones más que en historias. Tengo preferencia por la situación y los personajes, que al principio son planos, sin rasgos distintivos. A menudo vislumbro el desenlace, pero nunca he exigido a ningún grupo de personajes que hagan las cosas a mi manera. En algunos casos el desenlace es el que tenía previsto, pero en la mayoría surge como algo inesperado. Además de ser el creador de la novela, eres su primer lector.

Diálogos.

  • La clave de escribir diálogos buenos, como en todos los aspectos de la narrativa, es la sinceridad. Importante para que tenga resonancia y realismo. Los personajes han de hablar libremente.
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Consejos para escribir un libro: diálogos.
  • Los personajes a medida que avanza el relato me acompañan, crecen. Cuando crecen mucho empiezan a influir ellos en el desarrollo de la historia, no al revés.
  • No usar los adverbios en los diálogos. Tampoco los verbos de atribución (jadear, graznar, espetar). Lo mejor es usar “dijo”.
  • Si escribes narrativa descubrirás que todos los personajes que creas tienen algo de ti.
  • Una vez tengas escrito el núcleo de la historia es necesario que te plantees su significado y enriquezcas las versiones sucesivas con tus conclusiones. No hacerlo sería robarle a tu obra (y a tus futuros lectores) la visión del mundo que hace que los relatos que escribes sean tuyos y de nadie más.

Versiones de la novela.

  • ¿Cuántas revisiones? Dependerá de cada autor pero nunca menos de dos versiones, una a puerta cerrada y otra con la puerta abierta.
  • Una vez tengas la primera versión puedes entregarlo a tus primeros lectores.
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Consejos para escribir un libro. Revisar.
  • Versiones: La primera es tu obligación decidir de qué habla tu libro. La segunda, tercera o cuarta dejarlo más claro. Dejarlo reposar 6 semanas y después preguntarse si la historia es coherente y si se puede mejorar. La resonancia , algo que perdure un poco en la mente y el corazón del lector después de haber cerrado el libro.

Fórmula en las revisiones. 2º versión=1º versión -10%.

El efecto de una poda sensata es inmediato, y a menudo asombroso.

Lectores cero.

  • Muy recomendable los lectores cero. Cinco o seis personas de confianza. Si consultas a la gente indicada (y aceptan leer tu libro), te enterarás de muchas cosas. Si tiene sentido lo que oyes, haz los cambios. No puedes dejar que participe todo el mundo en tu relato, pero sí la gente más importante.  No solo es posible, sino aconsejable.
Lector cero
Lector cero
  • El lector ideal, esa persona para quien escribes. Te ayudará a salir un poco de ti mismo, a leer lo que sale de tu pluma como un lector cualquiera. Quizá sea la mejor manera de cerciorarse de que te mantienes fiel a la historia: una manera de interpretar en público, aunque no la haya y mandes tú en todo.
  • El lector ideal también es la mejor manera de calibrar si el relato posee el ritmo correcto, y si has introducido los precedentes de manera satisfactoria. El ritmo es la velocidad con que progresa la narración. En círculos editoriales corre la idea tácita ( y por lo tanto ni justificada ni analizada) de que las historias y novelas de mayor éxito comercial tienen un ritmo rápido. La premisa, imagino, es que hoy en día la gente está muy ocupada, y se distrae tan fácilmente de la letra impresa que la única manera de no perderla es convertirse en un cocinero que vende hamburguesas y patatas a todo trapo, recién salidas de la freidora.

Oye, ¿tú escribes por dinero?

  • Como escritor primerizo, si escribes relatos te interesarán las revistas pequeñas. Si has escrito o escribes una novela, te convendrá fijarte en las listas de agentes literarios.
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Consejos para escribir un libro. Dinero.
  • Conviene ser especialmente desconfiados con los agentes que piden dinero a cambio de leer lo que has hecho. Los hay serios pero abundan demasiado los cabrones sin escrúpulos . Al que esté impaciente por publicar, le propongo saltarse las cartas a agentes o editoriales y costearse él la edición, que para eso hay editoriales especializadas. Al menos recibirá algo a cambio por su dinero.
  • Ahora voy a coger el toro por los cuernos. Es una pregunta que me hace la gente de distintas maneras. Hay quien me la hace educadamente y hay quien a lo bestia, pero siempre se reduce a lo mismo: Oye, ¿tú escribes por dinero?

La respuesta es que no, ni ahora ni nunca. No niego que mis libros me hayan dado mucha pasta, pero nunca he escrito ni una sola palabra pensando en que la pagarían (…) Puede que sirviera para pagar la hipoteca y los estudios de los niños, pero no, eso es aparte. Yo he escrito porque me hacía vibrar. Por el simple gozo de hacerlo. Y el que disfruta puede pasarse la vida escribiendo.

Escribir no es cuestión de ganar dinero

Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo enriquecer la tuya. Es levantarse, recuperarse y superar lo malo. Ser feliz, vaya. Ser feliz.

Stephen King.

Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otro arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis. Conque bebe.

Bebe y sacia tu sed.

¿Has leído Mientras escribo de Stephen King?

Cuéntame qué te parecen estos consejos.

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La inspiración para escribir.

En ocasiones me comentan de dónde sale la inspiración para escribir una novela. Cuál es el mecanismo que tienen nuestra mente para crear personajes, situaciones, desenlaces o argumentos creativos.

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Inspiración para escritores.

Realmente no existe ningún pozo de ideas donde se puedan recoger, es solo una amalgama que nuestra mente genera gracias a las vivencias.

Por supuesto que existe una cosa que se llama imaginación, como concepto puro e ideal.

Tenemos la capacidad de crear algo que no existe, que nunca hayamos visto, pero lo hacemos a través de cosas que sí hemos visto. Puedes imaginar un perro verde porque conoces ambos elementos, al animal y al color; o puedes imaginar un planeta cuyos habitantes son tricéfalos, porque sabemos sumar cabezas a un cuerpo.

A la hora de generar argumentos, personajes y situaciones ocurre lo mismo. Si hemos vivido o conocido por otras personas o por el cine, o leyendo distintos argumentos, nuestra mente creativa será capaz de multiplicar esas posibilidades.

…y por supuesto cuando tienes una inclinación a escribir, estas cosas ocurren y suelen pasar cuando escribes y lees mucho.

En ocasiones las ideas vienen de golpe como vienen a veces los golpes de la vida y se producen los hallazgos inesperados: las serendipias.

Hoy quería hablarte de una. De cualquier situación desafortunada podemos prevalecer con más fuerza en nuestros cometidos.

Esta fue una situación en la que mi vocación de escritor se hizo más fuerte.

En alguna ocasión me dijeron esto:

cuando se cierra una puerta, se abre una ventana”.

Siempre lo tomé como el consuelo que dan los amigos al enamorado que, roto en su tristeza, recibe el ánimo para continuar un camino sobreponiéndose al revés sufrido.

No desdeñar de este precepto nos da fuerzas para seguir en un periplo con decoro.

Creer en algo que nunca has visto, le llamamos fe y de fe estamos todos justitos. Si la vida te regala la prueba fehaciente de que la ventana se abre cuando la puerta se cerró, aprovéchalo y siéntete afortunado.

Hace dos años realizaba mi actividad en este despacho. Era el responsable del departamento donde trabajaba. Ahí estaba yo valorando cifras y cifras en un mar de números; una actividad de más de veinte años en la que ya era un experto. Un despacho que no era mío y que ocupaba para aislarme del ruido de la oficina.

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Inspiración para escritores. Santiago G.Torrejón

Una fría mañana de invierno volví a ese despacho. Necesitaba pensar, estar solo. Unos días antes había fallecido mi hermano, y nunca me gustó llorar en público. 

Esa misma mañana, con el luto en el alma y la miseria a la que nos condena la ausencia, me comunicaron que era relegado de mis funciones: toda una carrera tirada a la basura. Me enviarían a otro destino aún sin determinar. Mi interlocutor tal vez no entendió que todo aquello me daba igual. Cuando la muerte de un hermano te sobrecoge, qué importancia tiene un puesto de trabajo.

Meses después ese despacho, que nunca fue mío, que siempre quise, fue desmantelado; se convirtió en una amplia sala de reuniones que luego quedó deshabitada por otro de los innumerables cambios que se estaban dando en la empresa donde trabajo. Una buena sala de reuniones que ha quedado aislada en una planta sin personal, solitaria y fría.

Resurjo cada día cuando escribo para ti.

Ahora sigo huyendo del mundanal ruido de la oficina. Me levanto por la mañana y entro en esa sala para realizar mi verdadera pasión: escribir novelas, relatos, artículos, y contarte historias que sirvan de hilo de transmisión entre mi alma y tu corazón, para que vivas conmigo esta pasión.

En ese despacho, que nunca tuve, donde lloraba por mi hermano, y fui relegado de toda una vida, de una carrera profesional, resurjo cada día cuando escribo por ti.

¿Dónde encuentras las ideas? ¿Crees que es cierto que existe una vocación de escritor?

Cuéntame tu opinión.

He escrito otros artículos donde explico con más detalle cuál mi rutina para escribir todos los días, puedes consultarlos AQUÍ.

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Zen en el arte de escribir.

Zen en el arte de escribir. Obra de referencia para escritores.

Obra referente para todo aquel que quiera aprender de un gran autor.


Hoy me levanté para ir a trabajar como otro día cualquiera. Era un día frío y lluvioso de noviembre, de esos en lo que te cuesta más salir de la cama.

La noche la pasé inquieta, no en vano, la tarde anterior había asistido al funeral por la muerte del hijo de un amigo: una de esas pérdidas que solo la Iglesia, bajo los preceptos de la muerte de Cristo, es capaz de explicar.

Aparqué el coche frente a uno de los muros que limitan el cementerio de San Amaro. Es un lugar precioso con vistas al mar que está cerca de la oficina.

Noviembre y el muro, con todos aquellos nichos vacíos, esperando a que los vivos entremos cuando muramos.

Entonces recordé que hoy era seis de noviembre, el día el en que mi padre hubiera cumplido ochenta y seis años, de haber vivido estos últimos veintidós.

Subí la cuesta que bordea el cementerio por la parte norte, y jadeando, imaginé cuál sería el aspecto físico de mi padre. Por un momento, reflexioné sobre él, determinando una vez más, que fue una de las pocas personas que me ha querido de verdad.

Solo fueron unos segundos, tal vez unos minutos. Todos sabemos que estos pensamientos son tan trascendentales que no advertimos bien cuánto tiempo permanecen en nuestra mente.

De mi mochila saqué el libro que pensaba leer desde hace semanas. Una novela de Ray Bradbury Se trataba de Zen en el arte de escribir.

Su introducción me resultó reveladora. El último párrafo dice así:

“Espero encontrarme con H.G. Wells o tener la compañía de Jules Verne. Cuando trabajo en un espacio viviente entre los dos, entro en éxtasis. (…)

Mis melodías y números están aquí. Han llenado mis años, los años en que rehusé morirme. Y para eso mismo escribo, escribo, escribo, al mediodía o a las tres de la mañana.

Para no estar muerto”.

Ray Bradbury, 1997

1997 es un número que ha marcado mi vida: Fue el año en el que mi padre falleció. Es el código de identificación que me tocó por suerte para acceder a mi trabajo estos últimos veintidós años. El mismo número que he tenido que teclear todos los días.

Cuando veo 1997 mi mente se paraliza. Son solo unos segundos, después regreso a la realidad, vuelvo a escribir, vuelvo a leer…

El libro que tenía entre mis manos era Zen en el arte de escribir.

En este volumen podrás encontrar numerosas experiencias con las que su autor generó las ideas de sus novelas.

Tendrás referencias del tan nombrado muso, ese ser que mítico que visita a los escritores cuando están trabajando en algún relato, o en una noche estrellada, o tal vez al alba antes de que su mente se haya convertido en una máquina racional que gobierna los quehaceres diarios.

Cuando concluyas su lectura serás consciente que un escritor no se forja en dos días; más bien en toda una vida.

Comprobarás que su pasión por escribir nació desde muy pequeño y ya desde niño se dedicó a escribir relatos. 

Entenderás que escribir es un arte imposible de realizar sin pasión, sin disfrutar de la propia tarea que afrontas al ponerte delante del  papel en blanco siendo tú mismo.

Sentirás, si no sientes ya, que escribir es algo que nos aferra a la vida desde un prisma diferente, nos evade de toda esa amalgama formada por los acontecimientos rutinario de la vida corriente.

A Ray Bradbury se le conoce principalmente por sus novelas de ficción y fantasía, sin embargo uno de los consejos que más me sorprendieron de Zen en el arte de escribir fue este:

“Lea usted poesía todos los días. La poesía es buena porque ejercita músculos que se usan poco. Expande los sentidos y los mantiene en condiciones óptimas. Conserva la conciencia de la nariz, el ojo, la oreja, la lengua y la mano. Y, sobre todo, la poesía es metáfora o símil condensado. Como las flores de papel japonesas, a veces las metáforas se abren a formas gigantescas. En los libros de poesía hay ideas por todas partes; no obstante, que pocos maestros del cuento recomiendan curiosearlos”.

Ray Bradbury.

Escribir nos alimenta, nos da la vida. Siempre hay que hacerlo con garra y entusiasmo. Todo aquello que odiamos o amamos ha de salir de nosotros para darle forma cuanto antes. Cada mañana ha de ser ese momento en el que deseamos estar frente al papel en blanco y que podamos viajar con ellos (nuestros personajes) y encontrarnos con vosotros (los lectores).

Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo. Después de la explosión, me paso el resto del día juntando los pedazos. Ahora les toca a ustedes. ¡Salten!

Ray Bradbury.

Aquí hay más consejos sobre el proceso creativo.

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Cómo escribir una novela.

En bastantes ocasiones, mis amigos o en alguna presentación, me preguntan cómo escribir una novela.

No hace mucho me aconsejaron una novela para mejorar en el arte de la escritura.

Acabo de leer Mientras escribo de Stephen King.

Stephen King fue para mí uno de los autores preferidos allá en los años 90. Devoraba con avidez sus novelas de ficción y terror, pero hacía años que no leía nada suyo. Los relatos de terror dejaron de atraerme, supongo que debido a alguna secuela de la infancia.

Este libro tiene dos partes, una autobiográfica y otra didáctica en la que nunca deja de hacer referencia a sus experiencias. En el texto he subrayado muchos párrafos que me han parecido muy interesantes para repasarlos una segunda vez. Haré una recopilación de ellos para publicarlos.

Supongo que el impacto que tendrá en ti cuando lo leas dependerá de lo experto que seas en la bonita pasión que es escribir.

En mi caso, las enseñanzas han sido reveladoras y reconozco que la lectura ha sido muy gratificante. Stephen utiliza un estilo directo, sin tapujos, sin adverbios de esos que odia y que todo escritor acabaremos odiando irremediablemente (sí, he dicho uno de los que acaban en -mente 😊).

No es solo un manual didáctico; Stephen King te involucra en la ardua tarea de mejorar en la escritura y todo el proceso creativo.

Las enseñanzas quedan relatadas bajo la verosimilitud de su experiencia abordándolos de una forma abierta y directa.

¡Sabrás cómo escribir una novela!

Aquí encontrarás más consejos.

En conclusión, se trata de una gran obra donde encontrarás muchos consejos para mejorar en la escritura ya que añade realismo, biografía, sentimiento y vivencia.

Aquí tienes los principales consejos que he extraído.

«Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho«. Stephen King

Recursos para escritores.

Material de ayuda para escritores. Recursos para escritores.

Querido escritor,

Supongo que ya has encontrado el lugar y el momento para llevar a cabo tu rutina, si no es así puedes ver cómo conseguirlo en este artículo: consejos para escritores.

Para escribir necesitamos un lugar apartado de cualquier distracción y un momento del día en el que das lo mejor de ti.

Creo que es un actividad muy similar a estudiar. Es superar una prueba, es aprender, memorizar…, es también superarse así mismo.

Escribir una novela no es una tarea baladí. En este artículo encontrarás recursos para escritores.

Ahora bien, como cualquier estudiante, un escritor también necesita una serie de herramientas para llevar a buen puerto su tarea.

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Recursos para escritores

Entre los recursos para escritores, te aconsejo los siguientes:

Libreta de notas.

Todo escritor necesita anotar sus ideas en algún lugar. Cualquier soporte es bueno pues lo importante es tener un lugar donde anotarlo.

Mi consejo es que siempre tengas cerca de ti ese medio para registrar las palabras o frases que luego utilizarás; se trata de esas ideas que suelen surgir en el momento más inesperado y que tan rápido como vienen, se van.

En alguna ocasión he sentido la angustiosa frustración cuando no recordaba aquella chispa que podía significar el germen de una novela.

Siempre llevo una libreta de papel y un bolígrafo, pero en suelo utilizar el bloc de notas del móvil; de esta manera te aseguras no perderlas.

En la mesilla de noche siempre dejo papel y bolígrafo, pues en mi caso las ideas suelen aparecer al alba..

Páginas web.

Además de tu procesador de textos o máquina de escribir, debemos tener a nuestra disposición otros recursos.

Las webs son el instrumento que todo escritor debe tener a su lado, como antaño eran los libros de consulta o diccionarios, pero cuidado, internet es una fuente de distracción. Todo lo concerniente a redes sociales debe de estar apagado.

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Enciclopedias y diccionarios.

Estos son algunas de las webs que siempre utilizo:

Diccionario RAE.

Aún me sorprendo cuando utilizo algún término creyendo que conozco el significado y compruebo que el diccionario define otro.

Recuerdo muchos casos, algunos muy graciosos, de palabras que siempre creí que significaban una cosa y luego no son exactamente lo que pensaba.

Gracias a estos fallos, ahora soy casi un obseso del diccionario, y de paso aprendo vocabulario. He desarrollado un radar de auto-desconfianza sobre cada palabra que escribo.

Sinónimos.

Mi velocidad de expresar ideas supera a la capacidad de pulsarlas en el teclado, de tal manera que, cuando estoy escribiendo, tecleo el primer adjetivo o sustantivo que me viene a la cabeza. 

En esos momentos lo que me importa es no detener el caudal narrativo; por ello, suelo repetir palabras. 

Es mejor dejarse llevar por la historia, ya tendrás tiempo de revisarlo.

En la página de sinónimos encontrarás con facilidad esa alternativa a la palabra que tanto repetimos, y de paso aprenderás vocabulario. Pero te aconsejo que no te entretengas mucho tiempo en buscar el mejor sinónimo para la frase en la que te has detenido.

Si te encuentras en pleno proceso de escritura, procura que la búsqueda de un sinónimo no interfiera en la fase creativa, ya tendrás tiempo de pulir el texto en la revisión.

Wikipedia.

Antes se usaban las pesadas enciclopedias pero hoy en día esta información la tenemos en un solo clic.

Tanto Google como Wikipedia dan un soporte rápido a la hora de no poner incoherencias en nuestras historias por falta de información. También pueden ser un buen filón de ideas para el argumento de una novela que estamos escribiendo..

En ocasiones he perdido el hilo de lo que buscaba y he encontrado líneas de investigación útiles para el relato que tengo entre manos, pero cuidado, también puedes acabar perdido en el inmenso mar de internet y dejar de escribir.

Ser consciente de que te alejas de lo que estabas buscando es importante.

La solución es anotarlo para otro momento. Estas búsquedas pueden convertirse en caminos donde encontrar un buen argumento, o un personaje interesante, pero no si estás escribiendo no te detengas. Tiempo tendrás para consultarlo.

Locución de voz para revisar texto.

Para mejorar los textos, te recomiendo leerlos en voz alta o utilizar el de tu procesador de textos. Hoy en día todos disponen de uno.

La clave está, en que al oírlo en voz alta, detectarás errores en la construcción de frases.

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Escucha tus textos.

Cuando escribimos, no escuchamos nuestras expresiones.

Hay muchas frases que pueden parecer buenas, pero si las enuncias, quedan extrañas o al menos mejorables.

Suelo utilizar la locución cuando he revisado el manuscrito con una lectura pausada, pero en cualquier caso creo que es una herramienta de gran utilidad.

4. Material de ayuda para escritores.

Para progresar en nuestras destrezas existen obras de grandes escritores con mucha experiencia. Son libros de grandes escritores, obras que de referencia muy útiles.

Estas son las que recomiendo:

Mientras escribo de Stephen King. 

Aquí hay muy buenos consejos para escribir un libro.

Zen en el arte de escribir de Ray Bradbury.

Clases de literatura de Julio Cortázar.

En temas relacionados con la ortografía o el estilo, te recomiendo: 70 trucos para sacarle brillo a tu novela de Gabriella Campbell. 

Aquí hay más artículos relacionados con el proceso creativo.

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Consejos para escritores.

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Querido escritor,

Espero que estos consejos para escritores te sean de ayuda. Son la síntesis del proceso que vivo diariamente cuando me levanto cada mañana.

En multitud de ocasiones los escritores nos encontramos sin ayuda alguna ante la ardua tarea de escribir una novela. Qué hábitos son los idóneos. Cuáles son las razones por las que nos desviamos de forma absurda de nuestro objetivo.

Sin lugar a dudas hay muchos componentes que intervienen a la hora de que acabemos realizando cualquier actividad que nos distraiga.

Me encuentro en una antigua sala de reuniones en una planta deshabitada. Llevo unas dos horas escribiendo y tengo los dedos entumecidos del frío. Aquí no hay calefacción.

Hace unos días decidí que este lugar era el idóneo para escribir. La ausencia de posibles llamadas telefónicas, de interrupciones absurdas tipo: «vaya tiempo que hace» o «el político tal o cual es corrupto» no se pueden dar. La sala no tiene calefacción, pero está bien iluminada y estoy solo con un bloc de notas y un teclado; de esta manera mi vocación no tiene escapatoria.

Antes de entrar en materia, he buscado la palabra «vocación» en la página de la RAE (es una web que está entre mis favoritos desde hace meses) y dice así en su segunda acepción:

Vocación: Inclinación a un estado, una profesión o una carrera.

He leído en bastantes artículos que aseguran que nadie nace escritor, pero creo que todos tenemos una cierta inclinación a un estado o profesión como dicta la definición anterior.

A mi edad ya tengo una profesión formada y bien consolidada que me ha servido para satisfacer mi objetivo primario: el sustento económico. Sin embargo siempre sentí que no tenía una vocación que me llevara a crear algo. 

Ni siquiera he tenido nunca las habilidades manuales para colgar un cuadro, ni montar un mueble, ni arreglar el tostador de casa; como mucho cambio una bombilla.

He pasado años y años intentando averiguar aquello que podía llenar mi vida, una actividad que me mantuviera ocupado mentalmente en algo creativo.

Muchas veces cuando buscamos algo lo hacemos en dirección incorrecta y forzamos una actividad para la que no estamos llamados. En mi caso suelo encontrar las cosas en forma de serendipia, es decir las hallo de forma inesperada.

Escribir es una actividad que requiere un esfuerzo pero que te reportará una gran satisfacción.

Cuando decidí escribir mi primera novela hace dos años, caí en la cuenta de que ya tenía un manuscrito escrito desde hace mucho tiempo pero que nunca le había dado importancia. No era consciente en mi interés por escribir y mucho menos que pudiera salir publicado y me hubiera venido muy bien que me dieran consejos para escritores.

Como te decía, hace dos años hallé la serendipia. Puede que se dieran las circunstancias estelares para que me percatara de ello, o puede que una amiga a la que nunca olvidaré me dijera que era una formidable idea y me lanzara a teclear.

Si te has planteado escribir (no digo ser escritor o vivir de ello) estas ideas pueden ayudarte:

Consejos para escritores.

El tiempo.

Toda actividad requiere tiempo (esta es la excusa que utilizamos todos para hacer otras mil cosas).

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Tiempo para escribir.

No voy a desdeñar que el tiempo que disponemos es limitado, no en vano yo comencé a escribir hace años y debido a mi profesión lo dejé, pero estoy aquí para contarte mi método:

Todos tenemos un momento del día más lúcido. En mi caso en la primera hora de la mañana.

Todos tenemos una hora al día de tiempo disponible para nuestras cosas, entre ellas dormir. 

Todos tenemos tareas desde la primera hora de la mañana.

Solución:

Me pongo el despertador una hora antes del comienzo de mis obligaciones (entre ellas trabajar, que no es poco).

El lugar.

El lugar para escribir puede ser cualquiera. Como te dije al comienzo de este artículo estoy en una planta deshabitada, pero tiene luz y tengo un teclado, y siempre es el mismo.

Es muy importante no tener a tu alcance ningún elemento de distracción, nada de teléfonos ni de internet, solo con las páginas de ayuda tipo RAE o sinónimos.

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Un lugar donde escribir.

Solución: mismo lugar, misma posición en la mesa, misma luz, mismo sonido (ausencia de sonido).

La rutina.

La rutina es la unión de las dos ideas anteriores.

Habrás oído la tan conocida pauta de los 21 días. Si haces una actividad durante 21 días ya tienes un hábito.

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La rutina de escribir.

Personalmente no creo en ello. Te cuento mi caso. Hace 60 días me propuse, bajo la tutela de una compañera, crear la rutina de escribir 200 palabras todos los días.

Después de unas semanas anotando registros me di cuenta de que me era imposible llevarlo a cabo en fin de semana, sin embargo, los días laborables escribía más de 200 palabras al día. Sé que es mejor escribir todos los días, todos, pero a mí estos dos días de parada no interfieren mi ritmo.

En conclusión: escribe todos los días, ponte una hora y un lugar concreto.

Todo lo demás son excusas. Escribir es una actividad que necesita práctica diaria.

Al principio todos tenemos agujetas, pero luego te sientes mejor.

Creo que estos consejos para escritores son buenas.

Conseguir una rutina es la suma del tiempo y el lugar.

Cuéntame tus experiencias como escritor. Seguramente tengas alguna idea que nos venga bien.

¡Aquí encontrarás material de ayuda!

Cuando consigues el hábito de escribir la producción aumenta constantemente. Este es un ejemplo del número de palabras en mis novelas:

Primera novela: Serendipias (año 2016 – 32.000 palabras)

Segunda novela: El Sueño de Gark (año 2018 – 55.000 palabras)

Tercera novela: El Carámbano Rojo (año 2019 – 114.000 palabras)

¡Ánimo queridos escritores!

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